El diputado explicó a Crónica.Uno el alcance de la Propuesta por la Vida y la Libertad presentada por su partido Primero Justicia la semana pasada. Piensa que el agravamiento de la crisis venezolana como consecuencia del coronavirus puede ser una oportunidad para conversar: “No para cohabitar, sino para lograr el cambio político”. Enfatizó que el Comité de Postulaciones Electorales no se detendrá.
Caracas. El diputado Juan Pablo Guanipa (PJ) no debería ser el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional ni ocupar la curul a la izquierda del presidente del Parlamento. Guanipa debería estar por estos días bregando para gobernar el estado Zulia sin luz, sin agua, sin Internet, sin transporte público y con crecientes contagios de coronavirus, como el resto del país.
Pero Guanipa no se sienta hoy en el despacho del gobernador del Zulia porque luego de ser proclamado por el Consejo Nacional Electoral como gobernador electo, en octubre de 2017, se negó a prestar juramento ante la Asamblea Constituyente calificada de ilegítima por el Poder Legislativo y por organismos como la Unión Europea.
Sin embargo, el no ser gobernador, sino primer vicepresidente de la AN, no lo exime de padecer en carne propia la debacle del Zulia. Ayer Guanipa, su familia y sus vecinos en Maracaibo pasaron ocho horas continuas sin luz: “Yo vivo con mis cinco hijos, mi esposa y una nieta. Y para ellos es una cuestión muy dura. Sin luz, sin agua o teniendo que buscar un camión que cobra el agua en dólares. Vivimos una tragedia”.
El jueves de la semana pasada, su partido Primero Justicia presentó al país un documento denominado Propuesta por la Vida y la Libertad, en el que plantean una doble ruta de acción: atender la crisis por el COVID-19 y lograr un cambio de gobierno por la vía de unas elecciones libres.
“No sé si lograremos remover la fibra humana de quienes han secuestrado al país, pero tenemos que insistir. Quien está sufriendo es el pueblo de Venezuela y, aunque ellos consideren que es un costo necesario para su revolución, la historia dirá la profundidad del daño que están causando”, afirmó Guanipa este miércoles, vía telefónica.
Sobre el alcance de ese documento versó la conversación con Crónica.Uno.
¿A quién va dirigida la Propuesta por la Vida y la Libertad? ¿Ustedes esperan que Nicolás Maduro los escuche o que Juan Guaidó implemente esas iniciativas?
—Tal como lo dice el documento, es una propuesta para que la discuta el Frente Amplio Venezuela Libre, que, a pesar de sus deficiencias, es el espacio fundamental de articulación democrática, porque allí está la representación no solo de los partidos sino de la sociedad civil, los trabajadores, las iglesias, en fin, el mundo democrático del país. Es difícil hacerle un planteamiento como este a Nicolás Maduro, aunque si lo tomara y lo aplicara, nos parecería bien. El país vive una crisis profunda generada por Maduro y sus cómplices que requiere la participación de todos, a la cual ahora se suma el COVID-19. En el caso del Zulia esto se ha hecho muy palpable y se va a profundizar. Ante esa situación, proponemos atender lo económico y lo social, pero sin abandonar lo político. Esta es una propuesta dirigida a la sociedad venezolana.
¿Han tenido respuesta del Frente Amplio?
—El secretariado del Frente Amplio se reúne los martes. Personalmente llevé la propuesta a esa instancia el martes pasado. Luego los jueves se reúne la junta coordinadora, que es un espacio más amplio; mañana la vamos a llevar a la junta coordinadora para que sea objeto de discusión y debate entre todos los factores que hacemos vida allí.
¿Cómo se compagina esta propuesta con el planteamiento de constituir un gobierno de emergencia nacional?
—Está en sintonía. En la unidad democrática puede haber diferencias que son necesarias, porque no somos una dictadura ni evitamos el pensamiento crítico. Tenemos que discutir de cara al país y eso es saludable, siempre que tengamos claro que debemos mantenernos unidos.
En una rueda de prensa ofrecida el pasado viernes por usted, junto con Carlos Ocariz y Henrique Capriles, dijeron que el documento sería presentado también ante la plenaria de la Asamblea Nacional, pero en la sesión de ayer no se presentó. ¿Cuándo la van a debatir en la AN?
—No ha llegado todavía a la Asamblea Nacional. No hemos solicitado el derecho de palabra para exponer este documento, pero lo vamos a hacer.
Al leer la propuesta y durante la referida rueda de prensa, pareciera que PJ pretende marcar el inicio de una lucha para el cambio político, sin reivindicar los últimos 15 años de trabajo político de la oposición. Ni siquiera los últimos cuatro años. Ocariz dijo que este “es el primer paso de muchos que hay que dar”. ¿Dónde quedan todos los pasos dados por la oposición en estos años?
—Nosotros hemos sido parte de una lucha que indudablemente no comienza con este documento. Sería inaceptable plantearlo en esos términos, porque la lucha tiene mucho tiempo. Pero también hay que reconocer que el pueblo venezolano tiene una profunda vocación democrática. Sin ánimo de hacer comparaciones odiosas, pareciera que el pueblo cubano se resignó. Como venezolanos tenemos que hacer lo que sea necesario para no emular eso y entender que lo nuestro no es resignación sino resistencia. De manera que si se entendió como que esta propuesta pretendía ser Adán y Eva, pues, para nada. No podemos dejar de lado lo que todos hemos luchado durante años para alcanzar la democracia.
El año pasado la oposición se guio por el llamado mantra, este año se propone el gobierno de emergencia nacional, PJ presenta esta otra ruta. ¿No es la misma estrategia errónea de 2016 según la cual, ante la falta de consenso sobre cuál ruta tomar para lograr el cambio democrático, se opta por todas las rutas?
—Lo que ha mantenido a Maduro en el poder ha sido la fuerza militar. Eso es claro. Maduro no tiene apoyo popular, ni gestión ni relaciones internacionales. No tiene calle ni pueblo. No tiene la organización que llegó a tener el PSUV. Este es un momento en que la crisis política, económica y social hace aguas. El coronavirus le va a pegar fuerte a la población y nosotros, como unidad, como oposición, tenemos que ofrecerle al país la posibilidad de que la crisis pueda conducirnos a soluciones en esos tres aspectos. De nada serviría que viniera la ayuda para atender el coronavirus y que no busquemos una solución de más empuje y trascendencia frente a lo que vivimos. La solución a la crisis tiene que ser completa, en lo económico, lo social y lo político. No es rescatar al país en lo social solamente, porque lo político es la base de la crisis social. Nosotros estamos en disposición de llegar a acuerdos, si dentro de esos acuerdos el pueblo tiene la posibilidad de manifestarse electoralmente, con libertad. Hasta ahora eso lo ha impedido la dictadura de Maduro, pero el agravamiento de la crisis como consecuencia del coronavirus podría ser una circunstancia que contribuya a que se dé esa apertura entre los que apoyan a Maduro.
El padre José Virtuoso ha señalado recientemente la necesidad de explorar nuevas fórmulas de diálogo político. Él señala que acuerdos sectorizados, como el alcanzado con la OPS, podrían ser eficientes. ¿Se podría replicar el tipo de acuerdo con la OPS en otros sectores?
—Creo que se pueden hacer algunos acuerdos en función de los derechos humanos, porque no podemos olvidar que son indivisibles. No se puede mejorar un derecho sin mejorar otros. Tenemos que ir logrando adelantar soluciones sin descuidar la razón fundamental de los problemas: el modelo político.
Sin embargo, antes del acuerdo con la OPS hubo una mala experiencia cuando se llevó a la AN el convenio planteado por la sociedad civil para, a través de la CAF, atender la crisis eléctrica. No prosperó porque no hubo consenso en la oposición.
—El tema con la CAF es que esa propuesta era un endeudamiento de la República por más de 300 millones de dólares que ameritaba más discusión y ameritaba pensar en la eficacia del resultado. La idea de eso, en dos platos, era resolver la deuda con la CAF e intentar una solución que no era ni siquiera un paliativo, que no resolvía el problema de fondo y aumentaba el endeudamiento. El acuerdo con la OPS es distinto, porque se trata de, con autorización de la OFAC, liberar un dinero que la República tiene congelado en los Estados Unidos. En este acuerdo lo que logramos es que la dictadura diga que no se va a meter con ese dinero.
¿Pero entonces cree posible alcanzar otros acuerdos sectorizados con Miraflores? Y por otro lado, ¿cómo calibrar eso para que no termine la oposición resolviéndole a Maduro los problemas que él creó sin lograr que se mida en elecciones confiables?
—No hay forma de resolver los problemas que ha generado Maduro con pañitos de agua caliente. Estos serían paliativos a problemas sumamente graves. Con la OPS, por ejemplo, se acordó traer los insumos y la protección para el personal de salud que atiende el coronavirus. Eso es un paliativo, por eso queremos ir más allá. Estamos dispuestos a buscar los cambios políticos, a tener democracia, a que se respete la Constitución, a tener condiciones para un proceso electoral confiable. Uno ve a la dictadura huyendo hacia delante con dos decisiones írritas del tsj –con minúscula– que lo que intentan es mantener a Maduro en el poder. Aquí tienen que producirse cambios económicos, políticos y sociales, y para eso estamos dispuestos a conversar. Bueno, no yo directamente, porque uno conoce sus limitaciones, y lo que me ha tocado vivir junto al pueblo del Zulia todos lo conocen y no tengo esa disposición, pero sí como institución, como Primero Justicia. Y también en la Unidad hay muchas personas capaces, que podrían sentarse a negociar y conversar, no para una cohabitación, sino para lograr el cambio político.
El cambio político por la vía constitucional, con elecciones libres y un árbitro confiable parece más lejano luego de la declaratoria de omisión legislativa que hizo el TSJ que preside Maikel Moreno, la semana pasada…
—Si el tsj –con minúscula– fuera legítimo, aun así no tendría competencia para designar al CNE. Lo que dice la Constitución sobre la omisión legislativa es que la Sala Constitucional puede declarar la omisión y dictar los parámetros para subsanar esa omisión, pero nunca sustituir a la Asamblea Nacional en su función exclusiva y excluyente de designar a los rectores del CNE. Nosotros vamos a seguir adelante con el proceso desde el comité designado por la Asamblea Nacional legítima que preside Juan Guaidó.
¿Es posible que el Comité de Postulaciones continúe sin el concurso del PSUV?
—El PSUV tiene una actitud como de seres mutantes: hoy lanzan la farsa de sentencia y al otro día son perfectamente capaces de acudir a una reunión del Comité de Postulaciones convocada por su presidente, el diputado Ángel Medina. Todos sabemos que dentro del PSUV hay distintas posturas, pero cuando hay una orden, todos la acatan porque si alguien puede sentirse perseguido en este país son los dirigentes del PSUV, que pueden perder hasta la vida. Nosotros en la Asamblea Nacional vamos a seguir adelante. Queremos que el comité presente una lista de nombres equilibrada y que eso vaya a la plenaria del Parlamento para su discusión. En el ínterin, la dictadura podría transigir en la propuesta de un directorio 2-2-1, no lo sabemos. Podrían esperar que el comité elabore la lista de candidatos para que luego el tsj nombre a los rectores como lo han hecho durante 16 años, violando la Constitución. Pero no podemos dejar de hacer nuestro trabajo. En medio de esta situación tan grave, tenemos que intensificar la presión. Lo ideal es que las decisiones del comité salgan por consenso pero, si no, nosotros tenemos mayoría.

