Con un 70% de su estructura afectada por la crecida del río El Valle, la sede de Aproa en Los Chaguaramos debió suspender sus servicios por tiempo indefinido. El centro, donde se atendía a unas 60 mascotas diarias y se canalizaba apoyo tras el doble sismo, busca ayuda urgente para restaurar sus instalaciones y retomar operaciones a la brevedad.

Caracas. El desbordamiento del río El Valle no solo arrasó con equipos, insumos y mobiliario en la sede de la Asociación Pro-Defensa de los Animales (Aproa), una organización no gubernamental dedicada al bienestar y protección animal; también dejó en pausas la atención veterinaria de entre 40 y 60 mascotas que acudían cada día a sus instalaciones en la calle Aranda de Los Chaguaramos, una urbanización residencial y comercial del centro-sur de Caracas.

Tras alcanzar 1,20 metros de altura, las aguas inhabilitaron por completo la planta baja del centro asistencial y obligaron a suspender consultas, cirugías, emergencias y jornadas comunitarias hasta nuevo aviso.

Tres días después de la anegación, la acumulación masiva de agua en el lugar, el olor a humedad, capas de lodo sobre el asfalto y charcos de agua sucia aún persisten en la zona. A las afueras de la institución, los restos de tablas, sillas rotas, cajas y bolsas de desechos se mezclan con el agua acumulada.

Mientras tanto, en el interior, los trabajadores empujan el barro con escobas y palas desde el quirófano hacia la entrada. A su paso, descartan computadoras, insumos médicos y electrodomésticos que el agua dejó inservibles.

Pese a los esfuerzos de limpieza que continúan, las áreas administrativas, de recepción y los consultorios aún muestran los rastros de la anegación. Las paredes conservan marcas de agua que delatan el nivel que alcanzó el río. Los equipos de computación, como monitores y una impresora, permanecen desenchufados y averiados sobre mesas que alguna vez fueron operativas. Los consultorios, vacíos.

Gustavo Pereira, administrador de Aproa, afirmó que el desbordamiento del río El Valle dejó inoperativa la única sede de esta organización. De acuerdo con el balance, 70% de las instalaciones sufrió daños materiales, lo que obligó a suspender las consultas, las pruebas de laboratorio, las cirugías programadas y la atención de emergencias.

El agua alcanzó 1,20 metros de altura y afectó la planta baja de la sede de Aproa./ Foto: Gleybert Asencio

El río golpeó dos veces

Pereira explicó que el pasado sábado, 15 de agosto, con las primeras precipitaciones causadas por la onda tropical 37, un sistema meteorológico que genera intensas lluvias y vientos, hubo una primera crecida del río y se metió el agua a la sede. Pero en esa oportunidad solo alcanzó 40 centímetros de altura aproximadamente, sin dejar pérdidas. Sin embargo, el 22 de agosto la situación cambió en Aproa y zonas aledañas.

Según las autoridades, las lluvias por la onda 40 dejaron una persona fallecida, Keylin Quintero, 20 lesionados, cinco desaparecidos y más de 60 vehículos atrapados en la autopista Valle-Coche, una de las arterias viales más transitadas de la capital, por los niveles del agua.

“En la entrada teníamos una barrera que antes frenaba el paso del agua y evitaba que entrara a la sede, pero esta vez pasó por encima. La fuerza del agua reventó el vidrio de la puerta y en cuestión de minutos todo se inundó”, dijo a Crónica Uno.

Pereira contó que al momento de la anegación, en la sede se encontraba Dorys Lugo, médico veterinario, un asistente y una cajera. El personal atendía a dos mascotas por emergencia, estas fueron sacadas por sus dueños antes de que el nivel del agua aumentara.

En la planta baja se encontraban cuatro gatos bajo resguardo de la asociación y un perro perteneciente a la presidenta de la organización, Cristina Camilloni. Los empleados rescataron a los animales del agua y los trasladaron al segundo piso.

“Un trabajador logró sacar al perro de la parte de atrás y los cinco se encuentran bien y bajo la custodia de una proteccionista aliada”.

Sanidad bajo cero

Pereira detalló que el agua dañó la recepción, la caja de cobranza, los consultorios médicos y el área quirúrgica donde se realizan las esterilizaciones caninas y felinas, procedimientos médicos para controlar la reproducción de perros y gatos, en Aproa.

​”Tuvimos pérdidas cuantiosas en equipos de computación, material médico descartable, insumos y electrodomésticos. El área eléctrica también sufrió daños. El departamento contable todavía levanta el inventario para determinar el monto total, pero es una cifra alta”, aclaró.

La parálisis afecta directamente las intervenciones ambulatorias, procedimientos asistenciales que no requieren hospitalización, que la sede prestaba en horario continuo de 8:00 a. m. a 10:00 p. m. con tarifas a bajo costo.

Foto: Gleybert Asencio

Agregó que el laboratorio clínico, ubicado en el segundo piso, no sufrió daños por el agua. Sin embargo, no funciona debido a la pérdida de insumos médicos descartables en la planta baja y la falta de sistemas.

“Aunque el equipo directivo y el personal estamos trabajando para restablecer los servicios, no contamos con una fecha de reapertura. La prioridad es realizar una limpieza y desinfección para eliminar la humedad acumulada, además de gestionar la recuperación de los insumos descartables, medicinas y equipos indispensables para volver a operar de manera segura”.

La solidaridad en pausa

Fundada en 1983, la organización Aproa mantiene una labor asistencial continua desde hace 43 años. Una semana después del terremoto del 24 de junio, el equipo inició un plan de jornadas comunitarias todos los viernes para atender a las comunidades afectadas.

Durante cinco semanas consecutivas, el personal se trasladó a zonas de contingencia en La Guaira y El Junquito, sectores periféricos de alta vulnerabilidad en el centro del país. En La Guaira realizaron cuatro operativos en los sectores Caraballeda y Playa Verde, mientras que en El Junquito atendieron en el kilómetro 12.

En esas jornadas brindaron consultas médicas veterinarias y desparasitación a 80 mascotas. En el quirófano de Los Chaguaramos esterilizaron a 100 animales provenientes de esos sectores.

“Toda esta actividad asistencial quedó suspendida hasta nuevo aviso tras la inundación. Nosotros no tenemos apoyo estatal, la sede se autofinancia con el cobro de sus servicios”,

detalló. 

Ingeniería que inunda

Pereira indicó que las inundaciones en la calle Aranda son constantes desde la construcción de los pilotes, grandes columnas de concreto que sostienen el puente, del segundo piso de la autopista Valle-Coche, estructuras que reducen la capacidad de drenaje del río cuando aumentan las precipitaciones.

Foto: Gleybert Asencio

​”Esta afectación no es solo de Aproa, sino de comercios, talleres y casas de la calle Aranda. Hacemos un llamado a los entes del Estado para que envíen una comisión técnica, constante la magnitud del daño y evalúen soluciones para el cauce”,

señaló Pereira.

Ante la situación, y tras la visita del equipo periodístico de Crónica Uno este 25 de agosto, acudió al lugar una comisión militar en representación de la Alcaldía del Municipio Libertador con el objetivo de brindar asistencia y colaborar en los trabajos de recuperación de las instalaciones.

Los trabajadores y directivos continúan las tareas de desinfección y retiro de escombros en la sede, a la espera de poder rehabilitar los espacios y reanudar los servicios veterinarios para la comunidad.

Foto: Gleybert Asencio

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