La falta de agua potable es el calvario para los zulianos

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Los cuatro puntos cardinales de Maracaibo reportan fallas en el servicio de agua potable que pueden extenderse de uno a seis meses. Los marabinos deben caminar entre uno y tres kilómetros para buscar agua en fuentes, muchas veces insalubres. Los precios del agua embotellada son de hasta un millón bolívares, lo que ha llevado a la construcción de pozos artesanales clandestinos en la ciudad.

Maracaibo. El servicio de agua por tubería es cada vez más deficiente en la capital zuliana. En zonas del oeste como: Circunvalación Tres, Cuatricentenario, Barrio Libertador, entre otros, el servicio puede tardar hasta un mes en llegar. Pimpinas, envases de agua mineral o pipas son arrastradas a diario por familias completas que salen de sus hogares a plazas y avenidas principales en busca de un poco de agua.

La falta del servicio pone en riesgo la salud de los habitantes de la ciudad ante la pandemia de la COVID-19, no solo porque el aseo personal es sumamente deficiente, sino por la aglomeración de ciudadanos en puntos de acceso. 

José Melean, de 65 años de edad, se gana la vida buscando agua para ciertas familias en un barrio del oeste. En una bicicleta de tres ruedas hace hasta seis viajes con una pipa de 200 litros desde una plaza en el sector Los Plataneros.

Parece mentira, pero en lugar de llegar más agua ahora por la pandemia tenemos menos. Yo ayudo a la gente llevando agua hasta su casa, y ellos me ayudan a mí con comida. Así me gano la vida. Traer la pipa full no es fácil, porque con el chorrito que sale en la plaza me tardo hasta 40 minutos en llenar y luego pedalear con ese peso es bárbaro, pero eso es lo que hay”, relata el hombre, que asiste al menos a tres familias al día.

Para la Comisión de Derechos Humanos del Estado Zulia, Codhez, el problema del agua radica en la distribución.

Juan Berríos, coordinador general de la comisión, dijo: “Hace poco suspendieron el servicio por reparaciones, pero la realidad es que desde hace mucho tiempo los lapsos son de semanas y meses sin agua en varias comunidades. El servicio es intermitente, o llega por menos tiempo. Es la situación en la que se vive la última época”.

Insistió en que no hay explicaciones sobre lo que pasa con las fallas de la distribución. “Se hacen anuncios de cambios y reparaciones de válvulas, tuberías y bombas, pero seguimos con el mismo problema. En la zona centro-sur de Maracaibo, como Pomona y Haticos, tienen dificultades tremendas”, dijo Berríos.

Un derecho humano

El 28 de julio de 2010, a través de la resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento. Reafirmó que el agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. 

La resolución exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, a propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los países en vías de desarrollo, también a un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.

El agua necesaria, tanto para el uso personal como doméstico, debe ser saludable; es decir, libre de microorganismos, sustancias químicas y peligros radiológicos que constituyan una amenaza para la salud humana. Las medidas de seguridad del agua potable vienen normalmente definidas por estándares nacionales y/o locales de calidad del agua.

De acuerdo con estándares internacionales, el agua debe ser físicamente accesible. Todo el mundo tiene derecho a unos servicios de agua y saneamiento accesibles físicamente dentro o situados en la inmediata cercanía del hogar, de las instituciones académicas, en el lugar de trabajo o las instituciones de salud. De acuerdo con la OMS, la fuente de agua debe encontrarse a menos de 1000 metros del hogar y el tiempo de desplazamiento para la recogida no debería superar los 30 minutos.

Sobre el costo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sugiere que el costo del agua no debería superar 3 % de los ingresos del hogar: “El agua y los servicios e instalaciones de acceso al agua deben ser asequibles para todos”.

La Ley de Aguas en Venezuela reza: “El agua es insustituible para la vida, el bienestar humano, el desarrollo social y económico, constituyendo un recurso fundamental para la erradicación de la pobreza, y debe ser manejada respetando la unidad del ciclo hidrológico”.

Un servicio que no llega

Para Sara, madre de dos hijos, el agua es fundamental en su hogar. Desde el año pasado lavar ropa, asear la casa y mantener limpios a sus niños, de 2 y 4 años de edad, es toda una odisea.

Cuando llega el agua, una vez cada dos meses, hiervo toda la que pueda para tomar y bañarlos a ellos. Lo demás lo resuelvo con el agua que recolecto del aire acondicionado que mantengo encendido día y noche, cosa que es una lotería porque aquí en cualquier momento se va la luz”, contó Sara.

La mujer, que vive en el sector Valle Frío de la capital zuliana, dijo que aún en esa circunstancia se siente bendecida, porque en otras calles de su sector hace más de tres años que no saben lo que es recibir agua por tubería y tienen que pagar camiones cisternas.

“La gente hace vaca para comprar el camión completo porque por pipa no venden; sacan los envases hasta el frente de sus casas y ahí llenan, después carretean hasta adentro porque si la dejan ahí otros vecinos se la roban. Un camión cuesta hasta 30 dólares”, refirió el ama de casa.

Los habitantes de Sabaneta y el barrio 5 de Julio se surten de agua desde hace más de tres años por la perforación de una tubería madre que atraviesa la cañada Morillo a la altura de la Circunvalación Uno. 

Hay que tener cuidado porque adentro hay basura, gusanos y aguas negras, pero del resto sacamos el agua tranquilos. ¿Qué más vamos a hacer? Yo camino cuatro kilómetros ida y vuelta tres veces a la semana, me llevo en cada viaje unos 150 litros en lo que puedo con una carretilla”, dijo con resignación Alberto, un hombre de 45 años.

Pozos clandestinos

En la parroquia Idelfonso Vásquez de Maracaibo los pozos artesanales parecen ser la solución a más de seis meses sin servicio de agua por parte de Hidrolago. Hasta 15 metros de profundidad han cavado los vecinos en los patios de sus viviendas con la esperanza de conseguir un manantial de agua salubre.

“Esto es desesperante por eso varios vecinos comenzamos a cavar hasta que conseguimos agua. Claro, esta agua no sirve para tomar, porque es salada, pero con esto ya es menos, porque solo compramos botellones para tomar, de aquí se benefician casi 10 familias”, dijo un vecino que prefirió el anonimato por temor a que la alcaldía de Maracaibo tome acciones en su contra. 

La construcción de un pozo artesanal puede costar hasta 270 dólares.

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Después de un mes sin agua, el 18 de agosto de 2020, los marabinos recibieron un líquido marrón y maloliente. De inmediato los habitantes de los cuatro puntos cardinales de la capital zuliana alzaron su voz. “La colé, la herví y quedó igual de negra, esto da asco. ¿Cómo nos cuidamos del coronavirus? ¿Como que nos quieren matar?”, cuestionó una habitante del sector Las Veritas.

El 22 de abril de 2020, el gobernador del Zulia, Omar Prieto, estableció las tarifas para el cobro del agua. La pipa de 200 litros costaría 30.000 bolívares, mientras que el camión cisterna completo, que tiene una capacidad de 50 pipas, quedó en 1.500.000 bolívares.

Para la fecha, un botellón de agua mineral cuesta de 700.000 a 1.000.000 bolívares, mientras que los cisternas cobran dos dólares por pipa de 200 litros y por el camión, 30 dólares.


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