El informe Somos Noticia de Cecodap documentó que 40,3 % de los casos con riesgo suicida grave o inminente son mujeres adolescentes, un sector afectado por la sobrecarga de cuidados domésticos y la violencia de género.

Caracas. La carga del trabajo doméstico no remunerado, la imposición de roles de cuidado familiar y la exposición a situaciones de violencia machista marcan el estado emocional de las niñas y adolescentes en el país.

El informe Somos Noticia: Capítulo Salud Mental, de la organización Cecodap, documentó que este grupo concentra la mayor proporción de consultas psicológicas y los niveles más altos de vulnerabilidad dentro de los hogares.

Abel Saraiba, psicólogo y coordinador adjunto de Cecodap, explicó que la demanda de atención tiene una composición mayoritariamente femenina. Las madres, niñas y adolescentes son quienes asisten con mayor frecuencia a los espacios de consulta individual y grupal.

Niñas y adolescentes son los más afectadas por la violencia. / Foto: Yandris Saldivia

“Las adolescentes son la proporción más alta de casos de alteración del estado de ánimo y presentan el mayor riesgo suicida”.

Según la organización, las pautas de crianza tradicionales y la asignación de labores domésticas tempranas —como el cuidado de hermanos menores o familiares enfermos— son factores que deterioran el bienestar psicosocial de las adolescentes.

La investigación, presentada el 7 de octubre pasado, a propósito del Día Mundial de la Salud Mental, reúne los datos basados en la atención psicológica de la organización no gubernamental a niños, niñas y adolescentes, entre enero de 2025 y el primer semestre de 2026.

La violencia en el entorno familiar

La violencia se mantiene como una constante en las consultas psicológicas de Cecodap. En el primer semestre de 2026 representó 9,82 % de los motivos de consulta directa con 199 casos, ubicándose en el tercer lugar detrás de las alteraciones del estado de ánimo (42,20 %) y los conflictos familiares (11,40 %).

Durante el 2025 la violencia como causa inicial de ingreso abarcó 8,46 % con 269 casos. Saraiba explicó que, aunque muchas familias no acuden a consulta por este motivo en un primer momento, el maltrato aparece en la evaluación psicológica: La violencia no siempre es el motivo, pero casi siempre está.

En 2025 el servicio documentó 1506 reportes en los cuales la agresión operó como una variable transversal en la vida de los pacientes. El impacto de estas agresiones tiene un vínculo directo con el riesgo de muerte autoinfligida.

Por otro lado, la violencia sexual es la que concentra los niveles más altos de ideación suicida. La mitad de las víctimas atendidas manifestó riesgo de quitarse la vida. En los casos de violencia sexual 47,76 % se ubicó en niveles de riesgo suicida graves o inminentes.

El Estado debe crear políticas públicas orientadas a la salud mental. / Foto: Yandris Saldivia

A su vez 81,82 % de las adolescentes víctimas de este delito presentó un nivel de riesgo moderado o superior al momento de ingresar a la atención psicológica.

Personas LGBTIQ+ en vulneración

La adolescencia es el punto crítico en el riesgo suicida: 37,6 % de esta población se ubica por encima del riesgo mínimo, frente a 9,88 % en el grupo de 5 a 11 años. En los niveles graves e inminentes 40,3 % de los casos son adolescentes femeninas.

Mientras que en el caso de los hombres adultos, aunque acuden menos a consulta y lo hacen de forma tardía, 20,1 % de los atendidos llegó con riesgo grave o inminente de suicidio.

“Los registros de atención psicológica muestran una brecha sostenida por razones de género. El bajo porcentaje en hombres también puede estar marcado por estereotipos de género, ya que los hombres suelen ser la población que menos recibe ayuda psicológica”,

indicó Saraiba.
Foto: Yandris Saldivia

La población adolescente de lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersex y queer (LGBTIQ+) es otro grupo con alta exposición al daño psicosocial. De acuerdo con el informe, 58,46 % de estis tuvieron ideación suicida, frente a 31,8 % de la población general de su edad.

Saraiba explicó que, dentro del trabajo comunitario, la probabilidad de que una persona adolescente que forma parte de este colectivo presente riesgo suicida supera 50 %.

Agregó que en los nueve años de actividad del Servicio de Psicología de Cecodap, el equipo no reporta registros de desenlaces fatales entre las personas que recibieron acompañamiento psicoterapéutico a tiempo.

La salud mental es un problema de salud pública que tiene posibilidades de atención y prevención, por lo que el Estado debe diseñar e implementar políticas públicas dirigidas a niños, niñas, adolescentes y adultos, de acuerdo con el psicólogo. La respuesta no puede recaer únicamente en las organizaciones no gubernamentales.

Añadió que el sistema público de salud y los centros educativos requieren programas permanentes, dotación y personal especializado para garantizar el acceso gratuito y oportuno a la atención psicológica de niños, niñas y adolescentes.

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