Yoselin, Fabio y José Luis tuvieron síntomas parecidos a la COVID-19. El miedo de resultar positivos en la prueba rápida y ser aislados en un hotel pudo más. Prefirieron quedarse en casa con «tratamientos» caseros y con automedicación por medio de tés de malojillo, limón, jengibre y acetaminofén, un procedimiento desaconsejado por médicos y organizaciones de salud.

Caracas. Los síntomas eran los mismos de la COVID-19. Lo que comenzó como una gripe, fue empeorando con fiebre alta. Después se fueron el olfato y el gusto. Comenzó la debilidad corporal y una presión fuerte en la cabeza. Yoselin* era la segunda en su casa en sentirse mal luego de su mamá. Le siguió su papá y cuatro personas más con las que compartió durante un viernes de julio.

Lo que parecía un buen momento para estar entre amigos resultó ser más angustiante. Siete de nueve personas que se habían reunido en un apartamento ubicado en la parroquia Catedral del municipio Libertador de Caracas estaban enfermas. Algunos se sentían peor que otros. Variaban otros síntomas como diarrea, tos o pérdida del apetito, pero, en general, sospechaban que debía ser coronavirus por la velocidad de contagio. Se fueron enfermando como un efecto dominó, uno tras otro.

Yoselin y sus padres pensaron en hacerse la prueba rápida, pero no sabían en dónde. Preguntaron entre los chats con sus amigos en un tono de simple curiosidad para no levantar sospechas. No querían alarmar a sus seres queridos. Nos dieron la dirección de un CDI en el que estaban haciendo el test. Ahí empezó el verdadero dilema, dijo Yoselin.

En ese momento, los tres se sentaron en la sala para debatir. Tenían miedo de hacerse la prueba. Si los tres daban positivo, entonces la casa se quedaría sola, y nadie cuidaría a una perrita y cinco gatos. No sabían en qué condiciones estaban los hoteles porque ya habían leído mucho en las redes sociales sobre malos tratos. No sabían cómo sería la comida y los alertaba la situación hospitalaria del país.

Cuando pusieron la opción de hacerse la prueba o no en la balanza, ganó el no. Era más el miedo a pasarla mal en un hotel que al propio virus. No tenían dinero o un seguro médico como para acudir a una clínica privada y desconocían la atención médica telefónica.

En las noches nos tomamos nuestros tés de jengibre con limón o a veces con malojillo. Antes de dormir hacemos gárgaras de agua caliente con sal y tomamos un acetaminofén, dijo Yoselin.

Muchos rumores de pasillo apuntan a los guarapos como un presunto tratamiento para la enfermedad. Sin embargo, desde el inicio de la pandemia, el doctor Julio Castro enfatizó a través de sus redes sociales que ni el ajo, ni el malojillo ni ningún alimento vuelven inmune al organismo frente al virus, e incluso podría llegar a tener efectos adversos. Afirma que, si una persona presenta síntomas, debe mantener el estricto reposo.

Lee también
Lo más reciente del 23 de septiembre de 2020

Igualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido muy clara en afirmar que aunque algunas soluciones de la medicina occidental, tradicional o «remedios caseros« puedan resultar reconfortantes y aliviar síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ninguno de estos «tratamientos» han demostrado prevenir o curar la enfermedad, por lo que no lo recomiendan y resaltan la importancia del acompañamiento médico.

Con los días, Yoselin comenzó a mejorar. Estuvo cinco o seis días sin olfato y gusto. Comía muy poco. Una vez que se recuperó tuvo que volver a su trabajo. Ojalá mi lección sirva para motivar a otros a quedarse en sus casas, reflexionó y agregó que por las malas entendió que en estos días hay que respetar el distanciamiento social.

La decisión de Nicolás Maduro es estricta. Todo aquel que tenga síntomas de COVID-19 y dé positivo para la prueba rápida debe aislarse en un hotel o en un Centro de Diagnóstico Integral. Una vez se confirme si está infectado con una prueba PCR, resultado que en Caracas puede tarde de 10 a 15 días; entonces le indican al paciente si puede permanecer en el hotel o CDI bajo la asignación de un médico, o es trasladado a una clínica privada u hospital centinela.

En la entrada de los hoteles hay uno o dos funcionarios, por lo general de la milicia. Establecen horarios para la entrega de comida y cualquier cosa que los familiares de la persona en aislamiento quieran dejar, tiene que pasar primero por la recepción, para luego subirlo a las habitaciones.

Hay denuncias sobre hoteles que no son adecuados para alojar casos sospechosos porque no tienen agua, sufren de filtraciones, las habitaciones están muy sucias o no cumplen con la entrega de comida.

COVID-19 | curva en alza
Foto: Gleybert Asencio

Hay mucho miedo por la discriminación y estigmatización en las personas que puedan ser casos sospechosos. El temor parte de que el Ejecutivo decide trasladar a estos pacientes a hoteles en donde no hay condiciones higiénicas, aseguró la doctora e infectóloga de la policlínica La Arboleda, Patricia Valenzuela.

Valenzuela comparó la decisión de la administración de Maduro con China, en donde también se actuó de manera estricta cuando fue el epicentro del virus. Sin embargo, destacó que otros países en los que han manejado muy bien la pandemia como Alemania o Canadá han aplicado el método de mantener a los pacientes con síntomas suaves aislados en casa bajo vigilancia médica telefónica.

Aunque la doctora considera que en Venezuela podría aplicarse el mismo método de aislamiento en casa, especialmente por una capacidad hospitalaria muy débil, destacó que no está recomendado por ningún médico ni organización la automedicación como una solución, y menos cuando se habla de una enfermedad de este tipo.

En los grupos de WhatsApp y otras redes sociales circula un presunto kit para superar el virus. Incluye al menos seis medicamentos que deben ser recetados por un médico al precio de unos 10 dólares. Otras cadenas son más detalladas e incluso establecen la dosis, la duración y una que otra indicación del medicamento.

Lee también
Reportan 775 nuevos contagios de COVID-19, la cifra más baja en seis días

Caer en estas cadenas sin supervisión de un médico puede generar desde intoxicaciones hasta efectos adversos muy graves. Todo medicamento debe ser prescrito por un médico, explicó la infectóloga e insistió en la telemedicina como la ofrecida por la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela a través de SOS telemedicina, que atienden gratuitamente a los pacientes y según los síntomas que les detallan, entonces recetan las medicinas correspondientes.

Los guarapos

Estoy combatiendo mi fiebre con antibióticos y guarapo caliente de malojillo, toronjil, limón y orégano orejón, confesó José Luis. Tiene más de cinco días con fiebre y no ha podido tener reposo y aislamiento como debería. Es el sustento de su casa y trabaja por cuenta propia en construcción, albañilería y plomería.

José Luis, de 45 años de edad y habitante de Petare, opina que si se hace la prueba y es aislado en un hotel entonces no podrá seguir llevando la comida a su casa. No ha tenido otro síntoma de COVID-19 más allá de la fiebre. Ruega a dios que sea solo un malestar que agarró por ahí cuando se mojó con la lluvia.

A juicio de la doctora Valenzuela, los tés con distintas hierbas no tienen ningún basamento científico ni apoyo en la literatura médica. En contraste, recomendó una dieta balanceada debido a que el estado nutricional de la persona es de vital importancia y necesita de proteínas para poder desarrollar anticuerpos. Además, es necesario que el paciente esté bien hidratado y coma pequeñas raciones de comida durante el día.

Caracas es el epicentro de la enfermedad en el país. Ya tiene 7131 casos desde la llegada de la pandemia el pasado 13 de marzo. Las parroquias con más contagiados son El Valle, Sucre y Coche. Miranda, en cambio, tiene 3744 confirmados. Sectores de Petare y Baruta son los más afectados.

A finales de marzo, Twitter le borró un tuit a Nicolás Maduro en el que compartía una serie de documentos del científico venezolano Sirio Quintero donde se recomienda un té con hierbas para «combatir el coronavirus«. La red social calificó la información como falsa.

La OMS no recomienda automedicarse con ningún fármaco, incluidos los antibióticos, para prevenir o curar la COVID-19. Foto: Luis Morillo
El miedo pudo más

Fabio* comenzó a sentirse mal cuando estaba en su trabajo. Los síntomas similares a la COVID-19 fueron avanzando progresivamente. Alertó a sus jefes de lo que estaba pasando, hasta un punto en el que decidió llamar a una atención médica de su seguro laboral.

A través del teléfono, le recetaron dos medicamentos y le advirtieron a Fabio que debía hacerse la prueba rápida para descartar que fuera coronavirus. Decidió esperar con fe en que pronto se recuperaría y no sería necesario. Pasaron unos días y la fiebre no cedió. En su mente se repetían una y otra vez todos los cuentos que escuchó sobre hoteles que se estaban cayendo, y más en donde él vive, en Charallave. 

Lee también
Prepara Familia donó 1096 mascarillas faciales a trabajadores de la salud

Fabio no mejoraba y fue por su propia cuenta a la Clínica Los Sauces. Le pidieron una placa de tórax y le alertaron que no hacían el test rápido, ni PCR, así que era obligatorio que acudiera a un centro centinela.

Como vi que no tenía complicaciones respiratorias me fui con el tratamiento indicado a casa. No me hice esa prueba por temor a que me llevaran a esos centros donde las personas han padecido mengua, sostuvo.

Después de reunir el dinero y ver cómo se podía movilizar, finalmente pudo hacerse la tomografía en una clínica de Caracas. En el examen los médicos evidenciaron que tenía una neumonía que llamaban “vidriosa tipo COVID, así que le volvieron a pedir que se hiciera el PCR, pero le dieron reposo a la casa.

Además, en el estudio le detectaron una hernia diafragmática que hizo que sus intestinos se alojen en el pulmón, lo cual se ha complicado con el virus. Para operarse debe primero reinflar su pulmón y recuperarse del coronavirus.

Fabio, luego de mucho pensarlo, tomó la decisión de que no se haría la prueba. Se encerró en su cuarto y ahí comenzó el verdadero aislamiento. Cuando salía al baño, su mamá se encerraba en el cuarto, él tenía que desinfectar todo lo que tocaba y la comunicación de una habitación a otra era por WhatsApp.

Uno se siente como un criminal porque sientes que los vecinos van a denunciarte o algo, pero lo cierto es que en esos centros el terror que se padece es real y mortal, justificó.

Su mamá está teniendo síntomas leves de COVID-19. En la noche tiene dificultad para respirar. Es hipertensa. Le atacó justamente eso porque parece como la canción del merengue, sube y baja. Tiene mucho miedo de que, aunque mantuvo el aislamiento en casa, su madre se haya contagiado.

Una crisis va acompañada de otra. Fabio confesó que un par de veces tuvo que salir de casa aún cuando tenía los síntomas. Una fue para comprar comida y la otra para echar gasolina porque necesitaba tener su tanque lleno por si se presentaba alguna emergencia.

Yoselin, sus padres, sus amigos; Fabio y José Luis nunca estarán en la data oficial que registra el gobierno de Nicolás Maduro que alcanzó los 27.938 contagios y 238 muertes en todo el territorio nacional. El miedo a permanecer aislado en un hotel puede más.

*Yoselin y Fabio son nombres ficticios por seguridad.


Participa en la conversación