Jóvenes arman mural en el centro de Valencia para conmemorar cinco años de los caídos en protestas de 2017

El mural contaba con quince imágenes en las cuales se reflejaban a varios de los jóvenes caídos, entre ellos Juan Pablo Pernalete, cuyo caso generó un cambio en las bases del chavismo gracias a las declaraciones de la exfiscal Luisa Ortega Díaz.

Valencia- Cinco años han pasado desde que un grupo de jóvenes murió protestando por sus derechos. Se trata de aquellos que alzaron la voz en 2017 y no regresaron a sus casas, fueron víctimas de la represión del Estado venezolano, personificada en la Guardia Nacional Bolivariana y otros cuerpos como el Sebin, la Dgcim y las policías nacionales, estadales y municipales. Por eso el movimiento Todos por La Educación organizó una protesta el pasado viernes 5 de agosto para conmemorar sus muertes mediante un mural.

El lugar de encuentro fue el boulevard Constitución, el cual divide en dos al casco histórico de Valencia. Estaba previsto que asistieran familiares de algunos caídos, como era el caso de los padres de Daniel Queliz, Luis Espinoza y Geraldine Moreno. No obstante, el apagón que ha dejado por más de 32 horas a la ciudad sin electricidad impidió el traslado de los afectados.

Pero el movimiento estudiantil de la Universidad de Carabobo y la Universidad Arturo Michelena estuvo presente, así como algunos miembros de la Federación Nacional de Estudiantes de Derecho (Fenede).

Fotografía: Armando Díaz.

«Este mural representa el recuerdo de los compañeros que ya no están. Es una forma de mantenerlos vivos y que la gente no se olvide lo que ocurrió». Decía el dirigente Gabriel Cabrera, por un megáfono mientras los peatones observaban, algunos con atención, otros simplemente decidieron seguir su camino. Exceptuando un señor que pisoteó el mural con su bicicleta.

«¿Por qué hacer esto? Así fue como la dictadura pisoteó a estos jóvenes, pero es precisamente esto lo que nos motiva a seguir ¿Quién recuerda a los caídos? Levanten la mano». Preguntaba Cabrera, a lo cual unas 13 personas la levantaron.

Fotografía: Armando Díaz.

El dirigente insistió en la importancia de desarrollar una memoria histórica como ejercicio para saber responder ante las situaciones. No solo de los 20 años recientes, si no de aquellos años que marcó a la sociedad en las últimas cuatro décadas, como una forma de acción contra las instituciones.

Para Cabrera, lejos de lo que se puede pensar la lucha de calle no está muerta, por lo que destacó la multitudinaria protesta que conglomeró a maestros y otros trabajadores carabobeños. «Todos vieron el cansancio de los venezolanos porque estamos cansados de las violaciones de los derechos humanos y ¿saben qué?, esto también es una violación de derechos humanos», expresó el joven abogado señalando las 15 láminas que armaban el mural en el que se leen las palabras «Justicia 2017» rodeada de las fotos de alguno de los caídos.

Fotografía: Armando Díaz

El dirigente aprovechó la oportunidad para decir que este tipo de eventos son una ventana para exigirle a la alta comisionada de los DDHH, Michelle Bachelet, y a la misión de la ONU que mantengan sus investigaciones un año más en Venezuela, puesto que es una manera para documentar los crímenes ocurridos. «Si no, seremos silenciados. Basta de bajarle la cara a la dictadura».

Un mural para recordar

Moisés Cordero estuvo presente en la protesta, así como también lo hizo en 2019, cuando acudió a la manifestación en las adyacencias del Fuerte Paramacay, donde perdió el ojo de un perdigonazo. No pasó a conformar la lista de asesinados en las protestas y puede contar su historia. De ahí en adelante no ha dejado de asistir a cualquier tipo de protesta, puesto que es una forma de gritarle a todos que él pudo ser uno más.

«Hemos vivido una grave represión simplemente por exigir nuestros derechos. Por eso alzamos la voz, porque es una forma de hacerlo por los que ya no están o por los que están en las cárceles venezolanas», destacó Cordero, quien aseguró que será muy difícil censurarlos, siempre de forma pacífica, por eso el mural era una forma de revivir su recuerdo.

Fotografía: Armando Díaz.

La abogada Theresly Malavé, presidenta de la Organización No Gubernamental, Justicia y Proceso Venezuela, viajó desde Caracas para apoyar la protesta del grupo de jóvenes. Malavé tiene una amplia experiencia en el tema de derechos humanos y su vínculo con los caídos en 2017 es fuerte. Expresó que «los procesos están absolutamente paralizados. No hay interés por parte del Estado de investigar estos casos».

Malavé reportó que la posibilidad de obtener la documentación y expedientes para avanzar en los casos se ha dificultado, evitando que se descubra la cadena de mando. «Meten preso a los que pudieron participar, pero no son los verdaderos responsables que fueron los que dieron las órdenes».

Fotografía: Armando Díaz.

La mayoría de los casos que han avanzado ha sido por la presión de los familiares, que han visibilizado la causa y han acudido a todas las instancias posibles para denunciar, elevando la queja a organismos internacionales. Sin embargo, de los casos de 2017 Malavé reporta que no ha habido alguno que haya presentado evolución. «El caso que más ha sufrido un cambio en positivo es el de Geraldine Moreno. Su mamá, Rosa Orozco, ha tenido muy buenas plataformas para difundir su caso y encontrar justicia».

Malavé detalla que hay un entramado de excusas: «Tu vas al Ministerio Público, ellos lo delegan a la policía para que lo investiguen, luego lo saltan a los tribunales y en ese proceso lo que se busca es agotar a los familiares para que desistan en su lucha».

Fotografía: Armando Díaz.

Theresly Malavé coincide en que la lucha de los caídos ha quedado un poco en el olvido en parte por la gran cantidad de problemas que tiene el país, pero agradece que se hagan protestas para rescatar la memoria de esos casos. «Es como el familiar que se muere, lo lloras un año, lo lloras el siguiente y después quedas solo en tu lucha, por eso este mural es tan importante», manifestó.


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