Mariela Magallanes desde Italia: “No donde yo quiero, pero estoy libre”

Mariela Magallanes

La parlamentaria por el estado Aragua, integrante de la Causa R, ya se encuentra en Lecco, una población italiana a 50 kilómetros al norte de Milán, en donde nació su esposo. Allí se reunió con su familia luego de siete meses refugiada en la Embajada de Italia en Caracas. Magallanes contó por teléfono a Crónica.Uno algunos aspectos sobre su sorpresiva salida de Venezuela.

Maracay. El pasado domingo 30 de noviembre, los diputados a la Asamblea Nacional (AN) Mariela Magallanes y Américo De Grazia fueron desterrados y abandonaron Venezuela rumbo a Italia, luego de haber sido sometidos a persecución judicial por el gobierno de Nicolás Maduro.

Magallanes y De Grazia, quienes estuvieron refugiados por siete meses en la Embajada de Italia en Caracas, tuvieron que dejar el país como consecuencia de las acciones judiciales emprendidas en su contra por parte del gobierno de Nicolás Maduro a partir de los hechos del pasado 30 de abril.

Ambos parlamentarios fueron señalados por voceros del oficialismo de estar involucrados en aquel incidente en Altamira cuando un grupo de funcionarios militares se sublevó contra Maduro y llamó a una rebelión en su contra.

El 7 de mayo de este año, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) intentó “allanar la inmunidad parlamentaria” de los diputados, algo que solo puede hacer la AN, y como consecuencia autorizaron a la Fiscalía encabezada por Tarek William Saab a que procediera con cargos penales.

En total, por el 30 de abril, en la ANC fueron acusados y despojados de su inmunidad 14 diputados a la Asamblea Nacional.

El destierro de la diputada

“Aún estoy internalizando que estoy libre. No donde yo quiero, que es en mi país, pero libre al fin”. La alegría que concede la libertad se nota en la voz de la diputada a la Asamblea Nacional por el estado Aragua Mariela Magallanes cuando accede a conversar telefónicamente con Crónica.Uno sobre su salida de la Embajada de Italia.

Magallanes llegó a Italia el sábado pasado junto con el también diputado Américo de Grazia, luego de que el senador italiano Pier Ferdinando Casini gestionara ante el Gobierno nacional la salida de ambos parlamentarios.

La visita de Casini fue amplia y las reuniones diplomáticas y gubernamentales fueron muchas. Entre ellas, con el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, con todos los factores de oposición y hasta con el propio Nicolás Maduro.

El senador Casini pidió prudencia a los diputados. Así que durante una semana el hermetismo sobre las negociaciones fue casi absoluto, hasta el viernes 29 de noviembre, cuando las condiciones ya estaban dadas.

“Fueron días de mucha angustia –cuenta Magallanes– y de mucha tensión. Jamás había llorado tanto, hasta cuando nos comunican que nuestra salida del país es segura. Te invaden sentimientos encontrados. Yo no quería dejar mi país”.

La salida fue, a decir del propio senador Casini, el resultado de una solicitud de “un gesto humanitario”. Y, aunque bajo esa figura la condición de destierro quedaba descartada, la diputada Magallanes asegura que irse de Venezuela en contra de su voluntad también es una forma de expulsión.

Estar en tu país y no ser libre porque un sistema lo decide. Irte de tu país sin querer hacerlo, es un destierro. Hay más de 4 millones de venezolanos desterrados y hoy me cuento entre ellos, dice con voz entrecortada.

Los diputados De Grazia y Magallanes llegaron al aeropuerto de Fiumicino desde Caracas vía Lisboa. En una parada en la capital de Portugal recibieron una llamada del propio presidente de Italia, Sergio Mattarella.

“Ya están a salvo”, les habría dicho a ambos parlamentarios.

Una vez en Roma, los diputados venezolanos tomaron rumbos diferentes. Américo de Grazia viajó hasta Calabria, al extremo sur de Italia. Magallanes, por su parte, tomó un tren hasta Lecco. Tres horas más de viaje para, finalmente, reencontrarse con su esposo Giancarlo y dos de sus tres hijos. El hijo mayor reside en Perú.

El esposo de la parlamentaria es nativo de Lecco y, después de casi 20 años en Venezuela, debió regresar a su pueblo natal. Esa decisión la tomaron en familia, durante los encuentros en la Embajada de Italia, cada dos sábados al mes. En septiembre, Giancarlo Longoni se marchó a Italia junto con Alessandro y María Inés. Los tres, ciudadanos italianos.

No fue fácil para la familia. Ese día lloré como nunca, pero entendí que mis hijos no tenían que vivir esto, y porque sabía que yo no iba a estar en una embajada toda la vida. No porque supiera que esto iba a ocurrir, sino porque yo misma había decidido salir antes de diciembre, aunque el riesgo de que me detuvieran era latente, cuenta Magallanes.

Y es que la parlamentaria, durante su obligado refugio en la embajada, se había prometido no pasar esta Navidad sin su familia. Siempre con la idea de hacerlo en Venezuela.

“Hice planes para irme a mi casa en Maracay, pues jamás pensé en salir del país, ni siquiera por una trocha. Nada de rendirme, porque tampoco me arrepiento. Sigo teniendo razones de sobra para seguir luchando por la libertad de mi país”, añade.

La salida de los parlamentarios coincidió con el escándalo que sobre supuestos hechos de corrupción ha involucrado a varios de sus colegas de la oposición en la Asamblea Nacional. Sobre el asunto Magallanes es tajante.

Es vergonzoso y reprochable –dice– que algunos vendan nuestra libertad por un puñado de dinero. Es tan delincuente el que negocia la libertad de un país como el que se la arrebata. Estos lamentables hechos deben denunciarse y someter a la justicia a quienes han negociado y han protegido a unos bandidos.

Magallanes asegura que desde donde está no cesará en su tarea de denunciar la violación de los derechos humanos de los venezolanos y de luchar por el rescate de la democracia. Mientras tanto, asume nuevamente su rol de esposa y madre. Ese que vivió por siete años en Italia luego de casarse, hasta que regresó a Venezuela.

Ver a su esposo y a sus hijos es lo que en sus oraciones le pidió a Dios durante los siete meses que permaneció refugiada: “El dolor más grande es extrañar. Mi sueño de vida está en una Venezuela libre, y por ello seguiré trabajando durante el tiempo que sea”.

Mientras tanto, Magallanes lleva al colegio a María Inés, su pequeña hija. Muy fresca está su petición cuando, sorprendida, la vio llegar en un tren. “Mamá, no te vayas más, me has hecho mucha falta’, me gritó en plena estación”, recuerda la diputada.


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