Habitantes de varias parroquias, entre ellas El Paraíso, denuncian la presencia de chipo en sus hogares. Según el Instituto de Medicina Tropical de la UCV entre abril y junio es normal que estos insectos migren de las zonas rurales a las urbanas. Piden jornadas de fumigación, para evitar propagación del Mal de Chagas.

Caracas. El establecimiento de una especie de chipo en un ambiente urbano, potencial transmisor del Mal de Chagas, mantiene en alerta a vecinos de la parroquia El Paraíso, quienes informaron sobre la presencia del insecto en sus hogares.

También a principios de abril de este año, vecinos del municipio Baruta, específicamente de los sectores Manzanares y Lomas de Prados del Este, manifestaron haber encontrado el animal en el interior de algunas viviendas.

Hernán Carrasco, jefe de la sección de epidemiología molecular del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), indicó que la proliferación del chipo ocurre entre abril y junio, siendo mayo el mes de la recolección máxima.

Aunque el último informe publicado por el instituto recoge los datos correspondientes al periodo 2007-2013, Carrasco afirmó que en la actualidad las cifras, en cuanto a la proliferación, se mantienen.

“Estamos realizando investigaciones más actualizadas, pero no podemos dar esa información hasta que sea publicada en la página web. De todos modos, la situación de años anteriores comparada con la actual es la misma”, sostuvo.

Lo que angustia a los residentes es que no hay campañas de fumigación y profilaxis para mantener a raya a los chipos contaminados, que son los transmisores del Mal Chagas, una enfermedad inflamatoria e infecciosa, que se propaga por la picadura de un insecto o por vía oral al consumir alimentos defecados y que si no se trata puede causar problemas cardíacos y digestivos graves.

Distribución mensual de los insectos triatominos encontrados en el Distrito Metropolitano de Caracas, 2007–2013. En la actualidad se mantiene.

Factores que causan la proliferación 

Según el estudio publicado en el 2014, la frecuencia mensual de los insectos triatominos comienza a incrementarse a partir del final de la estación seca en Venezuela, mostrando un pico entre abril y julio, con un máximo valor en mayo cuando se inicia la estación lluviosa.

Hay varias posibles explicaciones para esta situación. Una de ellas es el hecho de que en el 2010 tuvo lugar la estación más seca y calurosa en décadas, lo cual dio lugar a varios incendios forestales en el parque nacional Waraira Repano, esto obligó al desplazamiento de animales e insectos fuera del bosque. Estas severas condiciones de la estación seca fueron seguidas por una estación lluviosa de manera intensa en el mes de mayo.

Otros de los factores que contribuyen son el deterioro de las condiciones de higiene en algunas parroquias, deficiencias en el servicio de recolección de basura y la presencia de mamíferos sinantrópicos, tales como los roedores. Además, las diferencias de abundancia entre los municipios están asociado con pobres condiciones higiénicas y deficiente desarrollo urbanístico.

El extenso desarrollo urbano que ha tenido lugar en las últimas décadas en el Área Metropolitana de Caracas ha conducido a la deforestación y a cambios dramáticos en el hábitat natural de vectores y hospedadores. También en el desplazamiento o la desaparición de la fauna de mamíferos silvestres y la fuente alimenticia de sangre para las especies selváticas de insectos triatominos.

Estas razones pueden forzar a los triatominos (chipos) hacia la ciudad en la búsqueda de hábitats más estables como las viviendas humanas, lo cual conduce su adaptación al hábitat urbano.

El estudio del IMT, realizado durante siete años, reportó que reciben mensualmente 49 chipos provenientes de las distintas parroquias caraqueñas, tales como Sucre, Petare y varias comunidades del municipio Baruta.

El insecto no debe ser tocado o frotado en la zona afectada, sino colocar el animal en un frasco con tapa y llevarlo al IMT de la UCV para confirmar si está contaminado.

Los vecinos de las parroquias afectadas solicitan acciones urgentes ante las autoridades de salud para atender esta situación. Exigen una fumigación profunda para el control de triatominos, roedores y mamíferos silvestres sinantrópicos.

Adicionalmente, se deben establecer campañas educativas permanentes para entrenar a la población en la correcta identificación de las especies de vectores y enseñarles los métodos para prevenir que esos insectos entren en sus casas o en el perímetro domiciliario.


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