En 2010 Pdvsa contaba con proyectos de gasificación para todo el país. Por esta fecha se estimaba que 90 % de la población recibiera gas directo. Sin embargo, los planes no llegaron a concretarse. Hoy apenas 14 % de los venezolanos cuenta con gas directo.

Caracas. Las colas con bombonas vacías que esperan ser llenadas le dan la vuelta al país. Desde las grandes ciudades hasta los pueblos más escondidos tienen gente en las calles que busca abastecerse de gas. La situación ha llevado a la población a improvisar fogones y cocinar con leña. Los más favorecidos compran cocinillas eléctricas. La demanda de servicios básicos es una consigna habitual en las protestas que se daban día a día en Venezuela antes de la cuarentena por COVID-19.

— ¿Qué porcentaje de la población goza de gas directo?

— Apenas 14 % de la población tiene acceso a gas directo (metano). La mayoría (81 %) cocina con gas natural (propano), de bombona, según cifras reveladas en noviembre de 2019 durante el foro “Situación y perspectiva de la industria petrolera en Venezuela”, realizado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). El gas natural requiere de traslado, lo que depende de combustible, así como también de los recipientes que son hechos con metal, en un país donde la principal siderúrgica –Sidor– está parada desde hace casi tres años.

— ¿Cómo está la producción de gas?

— En los últimos años la industria petrolera muestra una caída sostenida en su producción. En enero Pdvsa produjo unos 700.000 barriles de petróleo diarios, de acuerdo con fuentes secundarias de la Opep. La crisis ha afectado al resto de los sectores, como el químico, de construcción o siderúrgico. Entre 2018 y 2019 la producción interna de gas cayó 40 %, según cifras manejadas por investigadores del IESA.

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—  ¿Qué dice Pdvsa?

—  La estatal asegura en su página web que el servicio de gas doméstico y comercial en Venezuela “es atendido de forma mayoritaria por Pdvsa”, tanto por las filiales de Pdvsa Gas Comunal (GLP), como Pdvsa Gas (Metano). La empresa también precisa que “se encarga del transporte, almacenamiento, envasado y distribución de GLP desde las plantas de llenado hasta el usuario final, incluyendo dentro de su cadena de valor la fabricación y reparación de bombonas, tanques y válvulas”.

—  ¿Por qué no llega más gas directo a la población?

—  En Venezuela el gas directo (metano) es abundante y por encima de la demanda (superavitario); sin embargo, no se explota, debido a problemas de infraestructura que impiden llevarlo hasta las plantas ubicadas en el estado Zulia.  Antero Alvarado, administrador y socio director de Gas Energy Latin America en Venezuela, explicaba este miércoles en entrevista con la emisora Éxitos que lanzar una tubería desde Barquisimeto hasta Táchira, por ejemplo, para proveer de gas directo a esa población, costaría unos 200 millones de dólares “que hoy nadie tiene”.

Personas esperaban en Coche el 16 de marzo para adquirir gas. Foto: Luis Morillo
—  ¿Qué pasa con las bombonas de gas?

—  Las bombonas de gas poseen una vida útil. Si se oxidan o están deterioradas pueden ser peligrosas. El gas directo llega especialmente a las zonas urbanas, las populares son más dependientes del suministro en bombonas. Pdvsa llegó a fabricar bombonas de plástico, no obstante, salieron de circulación aparentemente por mala calidad. En 2010 Pdvsa contaba con planes de gasificación para todo el país. Por esta fecha se estimaba que 90 % de la población recibiera gas directo, sin embargo, los planes no llegaron a concretarse.

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—  ¿En resumen por qué no hay gas?

—  Por una combinación de factores. Por un lado no se concretaron los planes de llevar gas directo (metano) a 90 % de la población, y por el otro la caída de la producción de petróleo lleva a que tampoco se extraiga gas, lo que disminuye la oferta de gas doméstico (propano). En este último caso, el Gobierno había optado por importar gas propano (sí, el mismo GLP de bombona); sin embargo, dejó de hacerlo por las mismas razones que no importa gasolina: menos ingresos. A eso se suma la falta de camiones para distribuir las bombonas, ya sea porque no hay gasolina o no hay repuestos, y también el deterioro y no sustitución de los cilindros.

—  ¿Cómo impacta esto a las comunidades ?

—  Miriam Cuevas, vecina de La Pastora, señala que en sectores como Manicomio y Rancho Grande los habitantes están a la espera del camión de gas desde el 31 de marzo para que les surtan. Mientras reponen las bombonas unos preparan la comida en cocina eléctrica y los que no tienen, elaboran alimentos que no necesitan cocción.

—  ¿La cuarentena afecta la distribución de gas doméstico?

— En otras zonas populares donde el servicio de gas doméstico ya era irregular, la situación empeoró durante la cuarentena, que se mantiene desde el 16 de marzo. La gente dice que desconoce cuándo le venderán los cilindros y otros aseguran que llegaron con sobreprecio.

—  ¿Cuando hay distribución cómo se hace?

—  Doris Rivas, vecina del sector La Silsa, en Catia, parroquia Sucre, afirma que en vista del aislamiento para evitar la propagación del COVID-19, la persona encargada de vender el gas avisa vía telefónica un día antes. El camión llega en la madrugada, se lleva las bombonas y ese mismo día –a las 8:00 a. m.– regresa para hacer la entrega.

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Vecinos de Coche esperaban por gas doméstico el 16 de marzo. Foto: Luis Morillo
—  ¿Qué pasa con los precios de las bombonas?

—  En la parroquia Petare, municipio Sucre, los vecinos pasan horas a la espera de los camiones. Al llegar estos ofrecen las bombonas a precios mayores del costo establecido. En el sector El Cerrito el valor era de Bs. 180.000, cuando el costo oficial es de Bs. 30.000. Las personas indican que se ven obligadas a pagar el sobreprecio. Otros han enfrentado situaciones peligrosas. En el barrio La Cruz, el 30 de marzo, se desapareció una bombona de la cola “y el dueño regresó con un arma de fuego, discutió y disparó hiriendo a unas de las personas, en consecuencia el camión se retiró del sitio sin realizar la entrega correspondiente”, contó un vecino.

Dalys Coral, habitante de Carapita en Antímano, comenzaba a preocuparse porque el gas se estaba acabando y no quería cocinar a leña, debido a que se le dañan las ollas. “Casualmente hoy (1° de abril) el consejo comunal nos avisó que venía el camión, hicimos la cola, pagamos Bs. 30.000 por cada una, se las llevaron. Las traen esta semana”.

—  ¿En el municipio Libertador cómo es la distribución?

—  En algunos sectores del municipio Libertador, los vecinos pasan hasta un mes sin gas y deben cocinar a leña. En la parroquia Sucre, sectores de Tacagua Vieja también cumplieron un mes sin el despacho este 1° de abril. “Ya muchos estamos en la raya de lo que nos queda de gas. La mayoría tenemos dos bombonas”.

Con información de Erika Hidalgo, periodista de la fuente petrolera .


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