​La Unidad Educativa Nacional Luis Hurtado Higuera, en el kilómetro 12 de El junquito, funciona como refugio para 344 damnificados, tras los terremotos en La Guaira. La reubicación a colegios privados reduce las clases a uno o dos días por semana y complica los traslados en una comunidad donde solo operan cuatro jeeps.

Caracas. ”¿Qué pueden aprender ellos en un día a la semana? Donde están esos colegios es peligroso, las calles son solas y no todos tenemos para pagar transporte privado”, dice una representante de dos alumnos, de tercer grado y cuarto año, de la Unidad Educativa Nacional Luis Hurtado Higuera, en el kilómetro 12 de El Junquito.

​Las madres, padres y representantes tenían prevista una manifestación pacífica para este lunes, 28 de septiembre, frente a las puertas del plantel para exigir el regreso a las aulas. Sin embargo, la protesta no se concretó porque directivos de la institución y autoridades del Ministerio de Educación la impidieron y condujeron a los representantes hacia un salón de clases, donde celebraron una asamblea.​

Dentro del liceo permanecen 344 personas damnificadas agrupadas en 97 familias, luego del doblete sísmico del 24 de junio, el cual siete estados de Venezuela. Como medida temporal, el ministerio dispuso la rezonificación de 1980 estudiantes a tres planteles de la zona: las unidades educativas privadas Rey Jesús, Cristo Redentor y el Centro de Formación Integral San Francisco de Asís (CEFA). Pero al menos 550 representantes rechazan el plan.​

Foto: Yandris Saldivia

La reubicación implica que los alumnos vean clases solo uno o dos días por semana, en turnos vespertinos. Los colegios asignados tienen espacios reducidos y no tienen la capacidad para recibir a la matrícula completa del Luis Hurtado Higuera.

Déficit de transporte

​Andrés José Pérez tiene dos hijas en la institución, una en segundo nivel de educación inicial y otra en sexto grado, y cada una quedó asignada a un plantel diferente.

“Son colegios pequeños y no tienen la capacidad de este liceo. Una va a Rey Jesús y la otra al Cristo Redentor. Todavía no empiezan las clases y ya tenemos este problema con esas rezonificación. Necesitamos una mejor propuesta”.

​El traslado diario es el principal obstáculo para las familias en la urbanización Luis Hurtado. En el sector solo prestan servicio cuatro jeeps de transporte público y, en ocasiones, apenas dos están operativos.

Durante el año escolar anterior los vecinos solían coordinar traslados en vehículos particulares para llevar a varios niños y niñas a la vez, pero esta dinámica no se podrá repetir debido a la rezonoficiación de los alumnos en tres colegios distintos.

Asamblea de este lunes con los padres, madres y representantes. | Foto: Yandris Saldivia

​Los caminos de la parroquia El Junquito tienen pendientes pronunciadas. Los representantes contaron que la vía hacia el plantel Cristo Redentor es una bajada empinada, que carece de rutas directas de transporte, y representa un riesgo para los alumnos que caminan solos o acompañados por personas de la tercera edad.

​Clases remotas no son opción ​

Durante la asamblea de este lunes surgió la propuesta de suspender las clases presenciales y recurrir a guías a distancia. La idea no contó con el respaldo de la mayoría de los representantes, debido a las fallas continuas de energía eléctrica y la falta de internet en El Junquito, que impiden el cumplimiento de las tareas escolares. ​

”Con las clases a distancia las tareas las terminan haciendo las mamás y los papás. Además, muchos hogares no tienen computadoras ni teléfonos inteligentes suficientes para dos o tres muchachos”, ​

expuso una de las asistentes.

La jefa de la Zona Educativa de Caracas por parte del Ministerio de Educación, María Carmen, intervino en la asamblea y señaló que en la legislación venezolana no existe mandato que obligue a impartir educación a distancia de manera regular.

“Es necesario mantener a los niños, niñas y adolescentes dentro de las aulas y en contacto con sus maestros ya que la pandemia (de COVID-19) generó muchos inconvenientes. Por ello, la institución gestiona la rezonificación de miles de alumnos en distintas zonas mientras se da respuesta habitacional a las personas que perdieron sus casas”.

Agregó que en Caracas se cerraron campamentos temporales en parroquias como El Valle y que el ministerio supervisa a 18 refugios activos en la capital, entre ellos el campamento de El Junquito.

Los representantes señalaron que las reparaciones y el mantenimiento de las instalaciones del Luis Hurtado Higuera estuvieron a cargo de la comunidad escolar. Afirmaron que la escuela está en condiciones para funcionar y que la falta de aulas no responde al deterioro, sino a la falta de soluciones habitacionales para el refugio.

Foto: Yandris Saldivia

Durante la cobertura de la asamblea, una funcionaria del Ministerio de Educación intentó impedir el trabajo periodístico de Crónica Uno. La mujer, quien no pudo ser identificada, le indicó al equipo reporteril que no estaba permitido fotografiar ni grabar a los asistentes, tampoco hacer registro de lo conversado.

Sin embargo, ante el reclamo de los representantes, la representante del ministerio accedió a que el equipo de Crónica Uno se quedara, pero exigió no ser fotografiada ni grabada.

​Exigencia al Estado

Las madres, padres y representantes sostienen que su reclamo no busca desalojar sin alternativas a las personas albergadas en el refugio, porque entienden la situación de las 97 familias. Lo que reclaman es que la rezonificación de casi 2000 estudiantes no es una alternativa a la problemática.

“Ni ellos son los culpables ni nosotros. Por ellos solucionar una situación provocaron un problema mayor. Ya han pasado tres meses del terremoto y no dan respuesta alguna”.

​El director del plantel, José Gregorio, señaló que de los 1984 estudiantes matriculados al menos 600 tienen hermanos en la misma institución, lo que dificulta a los representantes llevar a sus hijos a planteles distintos en horarios cruzados.​

La directiva escolar informó que tramita ante las autoridades ministeriales la posibilidad de habilitar una ruta escolar que cubra los traslados hacia los tres colegios, aunque la propuesta todavía espera aprobación formal.

Sin embargo, ​parte de los representantes planteó no enviar a los alumnos a las escuelas asignadas hasta obtener una respuesta definitiva. Al cierre del encuentro, acordaron conformar comisiones de trabajo para elevar la exigencia ante los ministerios, con el fin de acelerar la entrega de casas a los damnificados y permitir el reinicio de las clases en su sede.

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