En la urbanización Montalbán I, en la parroquia La Vega, el cronograma es más restrictivo que en el resto de la zona, ya que los habitantes reciben agua solo un día por semana, lo cual los obliga a depender de tanques.

Caracas. En la urbanización Montalbán, de la parroquia La Vega, los vecinos están bajo esquemas de racionamiento de agua desde los jueves hasta los domingos. Sin embargo, cuando anuncian reparaciones la espera se alarga y los habitantes solo cuentan con un día y medio del servicio, porque nuevamente coincide con los días de corte.

Tras más de 10 años bajo esquemas rígidos de racionamiento la interrupción del servicio los obliga a almacenar agua en envases o instalar tanques en sus apartamentos, para poder suplir sus necesidades básicas. 

Para Cecilia*, vecina de Montalbán III desde hace 14 años, el día a día transcurre entre las exigencias del trabajo y una carrera dentro de su propio hogar para tener el servicio del agua. A sus 56 años, cuida a su madre de 85, una responsabilidad que duplica la carga física cuando el esfuerzo doméstico recae enteramente en la administración del agua. 

Vecinos almacenan agua en potes. | Foto: cortesía de la vecina

Cecilia comentó a Crónica Uno que ​el cronograma habitual estipula la entrada de agua los lunes en la madrugada y termina los jueves en la noche, pero por las continuas fallas en  el Sitema de Tuy III, o cuando la empresa hidrológica Hidroven informa reparaciones a comienzos de semana, el servicio se retrasa hasta el miércoles por la noche, lo cuall les permite apenas 24 horas para lavar, limpiar y almacenar antes del corte del jueves. 

“Llegar de lunes a jueves a mi casa a las 6:00 p. m., después de trabajar, para hacer todo lo que no puedo los fines de semana genera un cansancio físico y mental terrible. Esta situación nos ha afectado en todos los aspectos”.

Afectaciones prolongadas 

El impacto de las fallas en los servicios públicos afecta de forma directa las tareas del hogar, la calidad de vida y la productividad en el trabajo. Según el Índice de Precariedad de Servicios, de la firma Anova, 70,2% de los hogares enfrenta una situación precaria debido a las constantes interrupciones en el suministro de agua o electricidad, durante el 2026. 

La investigación reveló que el colapso y la inestabilidad de los servicios básicos sacó a 494.763 personas del mercado laboral, al verse forzadas a relegar o abandonar sus empleos para resolver contingencias cotidianas de abastecimiento.

Foto referencial: Crónica Uno

​Esa rutina permanente entre el trabajo y las tareas del hogar la vive a diario Angélica*, docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y vecina de Montalbán II, quien se ha visto obligada a adaptar sus horarios académicos y personales por las restricciones de agua en la zona, con un suministro que llega únicamente entre martes y miércoles.

En el edificio donde reside la junta de condominio administra el agua del tanque durante 15 minutos por la mañana y media hora en la noche.

“Cuando empecé a vivir aquí en Montalbán había agua todos los días, y luego pasó a ser un fin de semana sí y un fin de semana no. Eso nos facilitaba la vida porque los fines de semana se podía lavar y limpiar la casa. Ahora trabajo de lunes a viernes, los sábados igual tengo que salir a hacer muchas cosas y ya no hay agua. La rutina cambia por completo y eso no es calidad de vida, incomoda muchísimo”. 

Foto: Cortesía para Crónica Uno

Un día por semana 

En la urbanización Montalbán I, los días de racionamiento son más críticos porque el agua solo llega los días martes, de 6:00 a. m. a 10:00 p.m., y con poca fuerza. Lo cual ocasionó que los vecinos pusieran bombas para poder llenar los tanques de las casas, que la mayoría son quintas de dos y tres pisos. 

En el hogar de Albany* hay agua los martes en la tarde por las fallas en el bombeo. Se levanta temprano para ir a su trabajo y poder regresar a tiempo para llenar el tanque y los pipotes que tiene. En su vivienda de dos pisos viven tres familias. 

“Solo podemos lavar y limpiar la casa los días martes porque el agua que recolectamos es para poder cocinar y bañarse el resto de la semana. En Montalbán I es más fuerte el racionamiento porque aún tenemos el sistema de bombeo viejo y eso que hemos hecho las solicitudes a Hidrocapital”.

Otros se dirigen hacia las residencias de sus vecinos para lavar la ropa o instalan largas mangueras de una casa a otra para surtirse. Foto cortesía

Los vecinos consultados por Crónica Uno coincidieron en que ​en la urbanización Montalbán III la inestabilidad en el suministro de agua tiene más de 10 años. María*, quien tiene 30 años en las residencias, menciona que los primeros planes de contingencia fueron por la sequía y quitaban el servicio un fin de semana sí y otro no. 

En el edificio la junta de condominio administra las válvulas para racionar el agua del tanque principal a períodos de 15 a 30 minutos entre la noche del jueves y el domingo, un esquema que se ve afectado cuando ocurren las fluctuaciones eléctricas y paralizan el sistema del Tuy III. 

“Esto nos cambió la vida por completo. Todo gira en torno a llegar temprano para recoger y estar pendientes de los horarios. Si salimos y no da tiempo de llenar, nos quedamos sin nada, es una angustia permanente”.

Los habitantes de la urbanización Montalbán exigieron al gobierno de Delcy Rodríguez que brinde una solución definitva a los problemas del agua que presentan en la comunidad y que, con el paso del tiempo, se agudizan sin que ninguna autoridad se responsabilice.

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