Hace casi cinco años hubo varias iniciativas para llevar al streaming obras nacionales. Sucumbieron. Ahora Hispano TV y Vemax se proponen afianzar sus proyectos de exhibición.
Caracas. Es común cuando se habla sobre cine venezolano que surja la pregunta sobre el paradero de las películas una vez termina el ciclo en cartelera. Siempre en la conversación sale alguien que resalta que sería ideal encontrar varias obras nacionales en una plataforma.
Pero el planteamiento suele ser expresado en el descuido, pues ya hay quienes han atravesado el sendero de llevar a computadoras, tabletas y teléfonos películas de realizadores venezolanos, tanto aquellas consideradas clásicas como las que quizá no han tenido tanta repercusión mediática, pero igual son joyas que merecen oportunidad.
En el año 2020 durante la pandemia de COVID-19 surgieron varias iniciativas como Cine Mestizo, Clickaplay, Veloz Streaming y Películas de Impacto de Gran Cine. Tenían como principal meta la exhibición de largometrajes especialmente venezolanos, pues en algunos casos había cabida a producciones de otros países.
Salieron también propuestas como las de la actriz Mimí Lazo, quien todavía mantiene en su portal títulos como Tamara (2016), de Elia Schneider al igual que varias obras de teatro. La actriz y productora Fabiola Arace llevó adelante Micro 9 Plus, con especial atención en cortometrajes.

A excepción de la página de Mimí Lazo, todas las demás opciones ya no están disponibles. Un declive que condenó nuevamente a la cinematografía venezolana al ostracismo posterior al paso por las salas.
En Youtube hay algunos largometrajes en una calidad que dista mucho de los estándares actuales. Hay otros caminos verdes a los que los jóvenes y más ávidos de saber cómo nos hemos contado acuden para llegar a películas como Domingo de resurrección (1982), de César Bolívar; Cangrejo (1982), de Román Chalbaud; Disparen a matar (1990), de Carlos Azpurua, y Macu, la mujer del policía (1987), de Solveig Hoogesteijn.
También es cierto que plataformas internacionales tienen a cuentagotas algunas. Por ejemplo, en Amazon Prime está Punto y raya (2004), de Elia Schneider; Libertador (2014), de Alberto Arvelo; KM 72 (2015), de Samuel Henríquez; Está todo bien (2019), de Tuki Jencquel y La distancia más larga (2014), de Claudia Pinto Emperador.
Filmin es una plataforma española en la que aparecen nombres como Yo y las bestias (2023), de Nico Manzano; Free Color (2022), de Alberto Arvelo; La Danubio (2021), de Ignacio Castillo Cottin, y La noche de las dos lunas (2019), de Miguel Ferrari. En Apple TV está disponible Voy por ti (2019), dirigida por Carmen La Roche.
El año pasado fue noticia la llegada de Simón (2023), de Diego Vicentini a Netflix, plataforma en la que hace unos años también estuvo Libertador.
Si bien en cada una hay en mayor o menor medida películas venezolanas, en realidad cada plataforma tiene un catálogo en su mayoría con cinematografía de otras latitudes.
Nuevos intentos
No obstante en 2024 surgieron nuevos proyectos que buscan concentrar una importante oferta de cine venezolano. Hispano TV es una de las nuevas plataformas que suma tanto películas y series recientes como Dramáticas, una producción de la compañía.
Daniel Ferrer es el director de Hispano Medios, empresa que indica que tiene como fin la creación, producción y gestión de ideas y talentos.
“Una agencia manager con más de cien talentos en el mercado, desde las más grandes celebridades hasta nuevos talentos de una docena de nacionalidades que han logrado desarrollar sus carreras en diferentes plataformas. Desarrollamos campañas publicitarias y producimos formatos audiovisuales”, detalla la página web, que además detalla como clientes a Venevisión, RCN, Netflix, Univisión y Televisa.

Hispano TV es la apuesta como exhibidora de contenido. En su catálogo se hallan obras como El malquerido (2015), de Diego Rísquez; Patas arriba (2011), de Alejandro García Wiedemann o One Way (2022), de Carlos Daniel Malavé. Recientemente se estrenó en la cartelera venezolana Los herederos, de Pablo de la Barra, y en la plataforma el largometraje está disponible para el público en España, Estados Unidos y México.
“Uno de nuestros modelos de negocio es la publicidad. Pero también hay películas que pueden verse sin costo mientras que otras requieren de un pago para que puedan ser disfrutadas”,
afirma Ferrer.
Por eso, si alguien quiere ver El malquerido, puede hacerlo sin desembolsar un centavo, pero antes del comienzo del largometraje verá un anuncio. Ahora, para ver Azul y no tan rosa (2012), de Miguel Ferrari, la inversión es de 2,99 dólares, mientras que por One Way la cifra es de 4,99 dólares.
Hispano TV también suma programas que son parte del catálogo del canal RCTV como Expedición, Diente por diente, Loco video loco, además de telenovelas como Mi gorda bella, Juana la virgen o Mis tres hermanas.
A principios de diciembre fue presentada a la prensa Vemax, otra plataforma con contenido propio, entre películas y series, además de anunciar títulos como Escisión (2022), de Luis Rojas España, o Er relajo del loro (2012), de John Petrizzelli.

“Tenemos que hacer del cine un negocio. No depender de los fondos públicos. Si queremos hacer industria en el país, debemos apostar a lo rentable para producir constantemente, no tardar tanto en llevar a cabo proyectos”, comenta Jesús Arellano, director ejecutivo de la iniciativa, todavía con algunos percances al momento de reproducir títulos.
Asegura que hay 85 producciones en Vemax, entre ellas la película ¡Ay mamá! y la serie Roomies, producciones propias de la compañía.
Disponible desde la semana pasada, hay contenido libre, pero generalmente para ver las películas hay que pagar tres dólares y cinco dólares por las series.
“Dependiendo del tipo de película,bien sea con protagonistas reconocidos o una que se va a estrenar, se van negociando los porcentajes. Son elementos que se toman en cuenta al momento de llegar acuerdos con los productores o realizadores”, acota.
Simplet TV tiene una plataforma en el que dispone de contenido de los canales de su oferta. Sin embargo, en Simple Plus también han apostado por producciones propias como la serie Las doñas del Cafetal, dirigida por Luis Carlos Hueck.
¿Qué ha pasado?
En 2025 se cumplen cinco años del lanzamiento de Cine Mestizo, Clickaplay y Veloz Streaming. En su momento generó entusiasmo entre aquellos impulsados por conocer más de la cinematografía nacional. Pero no fue suficiente.
Daniel Ruiz Hueck fue uno de los fundadores de Cine Mestizo, que estuvo operativo durante 14 meses. Cuenta que llegaron a tener 108 películas en catálogo. Existían distintos tipos de pago, tanto en bolívares como en dólares en un momento en el que el control de cambio era diferente.
“No fue rentable. El número de compras por película y suscripciones fue menor al gasto que tenía la empresa. Usábamos fondos propios y decidimos dejar el proyecto a un lado. Ahora me arrepiento porque creo que pudimos aguantar un año más y buscar algún dinero blando que nos ayudara a hacer la plataforma sostenible. Sigo creyendo que era un proyecto hermosísimo y necesario”, asevera.
Recuerda que tampoco hubo ningún tipo de respaldo desde las instituciones estatales relacionadas con el cine.
“Pensé que la Cinemateca Nacional por lo menos nos iba a ayudar a digitalizar algunos másteres. Lo mismo pasó con el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Vivo en Madrid. Hace un año viajé a Caracas. Supuestamente estaban interesados en invertir en la plataforma, pero negaron la posibilidad. Dijeron que tenían otras opciones”.

Con respecto a Clickaplay, el cineasta Carlos Daniel Malavé fue uno de los responsables. Recuerda la experiencia en principio positiva, pero se fue haciendo inviable, como los 400 dólares mensuales para el alojamiento.
“Recuerda que fue en época de pandemia. Uno de los problemas que tenía la gente era el pago. No podían hacerlo con sus tarjetas de débito. Desarrollamos entonces un pago directo a través del pago móvil”,
rememora el realizador, quien resalta que la experiencia le sirvió para afianzar amistad con sus otros socios: el productor Juan Fermín y el actor Pedro Medina.
El modelo de negocio de Clickaplay fue de pay per view. Detalla que la plataforma se quedaba con entre 20 % y 30 % del ticket. “Si costaba 3 dólares, nosotros nos quedamos con 60 centavos de dólar, lo demás era para el productor. Eso servía para todo lo operativo”.
Agrega que además de las ventas, uno de los problemas también fue el contexto del país. Recuerda cómo hubo gente a la que se le iba la luz y escribía para saber cómo poder ver la película después. El tiempo máximo para disfrutar era de 48 horas por cada pago, pero a veces la falla de suministro era superior en tiempo. Había que enviar un ticket especial, una situación que obligaba un servicio de 24 horas difícil de llevar a cabo por los socios.
“Yo tengo películas en Hispano TV. Me llegó una información de Venemax, pero no la conozco bien. Yo realmente me pregunto si es sostenible. Ya la gente tiene plataformas con mucho contenido de calidad. Le deseo lo mejor a estas nuevas iniciativas. Pero como productor no creo mucho en ese sistema. Si es por publicidad, es muy poco lo que ganas. Si es pay per view, debes hacer una inversión en publicidad para que la gente compre. Quizá la manera de sobrevivir es con contenido propio”, admite.

Sobre Veloz Streaming Edgar Rocca comenta que tuvieron un catálogo de 22 películas, tanto venezolanas, latinoamericanas y una de Georgia: The Confession (2017), de Zaza Urushadze. Entre los títulos estaban películas de su autoría así como de colegas amigos.
Estuvo operativa entre octubre y diciembre de 2020. Su modelo de negocio era híbrido, con suscripción y video on demand.
“Entendimos que competíamos con ofertas más suculentas, más económicas y con mayor cantidad de títulos. Lo otro de pegar por películas en particular funcionó mejor”, comenta el director, quien impulsó el proyecto junto con la actriz Elaiza Gil.
Indica que durante los meses de operatividad se invirtieron 1000 dólares y se recaudaron 90 dólares. “Un monto para el funcionamiento mínimo. Otra razón para el cese fue la técnica. Veíamos posible recuperar en poco tiempo la inversión en algunos meses o años, pero necesitábamos más personal. Lamentablemente no teníamos cómo hacerlo”.
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