Luis Eduardo González, vecino de la comunidad de Bebedero, aseguró que “siempre pasa lo mismo”. Relató que así fue el año pasado, cuando los encargados de la entrega “se quedaron con los mejores perniles, así los resolvieron y al final terminaron vendiéndolos. Y al pueblo, puro hueso, costillal y pellejo”, señaló.

