Luego del doblete sísmico, la ciudadanía enfrenta uno de los retos más complejos de su historia reponerse a los daños y secuelas psicológicas que dejó la tragedia. Pérdidas materiales, viviendas devastadas, traslados forzados, fallecimientos, miedo e incertidumbre son algunas de las cicatrices más profundas.

