Las profanaciones a las urnas y los asaltos a los familiares de los difuntos se han vuelto el pan de cada día en el camposanto. Los cráneos y fémures son los más buscados por quienes se dedican a la brujería.

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Las profanaciones a las urnas y los asaltos a los familiares de los difuntos se han vuelto el pan de cada día en el camposanto. Los cráneos y fémures son los más buscados por quienes se dedican a la brujería.