El 4 de septiembre de 2017 los trabajadores asistieron a una videoconferencia de costumbre en la sede de Pdvsa, ubicada en Maracaibo. Allí los sorprendió la Dirección General de Contrainteligencia Militar que desplegó un operativo con helicópteros para aprehenderlos. Hasta ahora las audiencias se han diferido 16 veces.

