Fetraelec denunció la exclusión de las mesas directas de diálogo social, por lo que pidieron respeto a las convenciones colectivas y acuerdos con los trabajadores. Alertaron sobre el estado crítico de emergencia técnica en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Caracas. Con la culminación del año a la vuelta de la esquina, el pago de aguinaldos y utilidades reaviva la grieta entre el salario nominal formal y el costo real de la vida en Venezuela.
La representación sindical del sector eléctrico alzó la voz para exigir a las autoridades gubernamentales que las bonificaciones de fin de año, correspondientes a 2026, se calculen con base en el ingreso mínimo integral —fijado en 240 dólares— y no sobre la escala del salario mínimo legal, cuyo monto oficial permanece congelado en 130 bolívares mensuales.
La demanda se produce en un contexto en el que la capacidad adquisitiva de la nómina pública quedó diluida tras años de ajustes ejecutados exclusivamente mediante bonificaciones sin incidencia en las prestaciones sociales.
Oswaldo Méndez, integrante de la Federación de Trabajadores de la Industria Eléctrica de Venezuela (Fetraelec) y secretario general del gremio en el estado Lara, denunció que el Ejecutivo nacional dejó al sector al margen de las mesas de negociación y acuerdos laborales.
“Nosotros tenemos exigencias muy específicas y no respaldamos ninguna mesa que vulnera los derechos de los trabajadores. Se nos habla desde hace tres años de un supuesto ingreso integral y lo que exigimos es que, cuando en dos semanas cancelen las utilidades, lo hagan sobre ese monto integral y no sobre el salario mínimo. De lo contrario, seguiremos percibiendo uno o dos dólares como viene ocurriendo”.

Resarcir la erosión salarial
El dirigente sindical sostuvo que urge resarcir el daño acumulado contra los sueldos del sector público y confía en que las instancias oficiales escuchen finalmente a la fuerza laboral del país.
“Los trabajadores eléctricos estamos sumidos en la indigencia, nuestros jubilados están sometidos a una condición de exterminio y el personal activo arriesga diariamente su vida por una remuneración precaria, pues las bonificaciones actuales no cubren el sustento familiar básico”.
Méndez adelantó que los empleados eléctricos se sumarán a las jornadas de protesta convocadas por los distintos sectores del sector público nacional, al tiempo que recordó que legalmente corresponde discutir nuevas convenciones colectivas y acordar un ajuste formal del salario mínimo integral, figura contemplada en la Constitución.
“Evaluamos las medidas de presión que activaremos en la ciudad de Caracas para alcanzar nuestros objetivos. Si debemos realizar vigilias o manifestarnos de forma pacífica en los centros de trabajo, lo haremos, pues contamos con el respaldo de la base laboral en todo el país”.

Apuesta al diálogo frente al silencio
Méndez puntualizó que gremios como educación, salud y finanzas sostuvieron encuentros con sus respectivas autoridades patronales, a diferencia del sector eléctrico.
“Hacemos un llamado formal al ministro de Energía Eléctrica, al presidente de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), Juan Crisóstomo Fernández, y a la dirección de Recursos Humanos. Asistimos con la disposición de tender puentes y resolver las discrepancias mediante el diálogo. Otros sectores han sido recibidos por sus despachos, pero nuestras autoridades se niegan a conversar”.
El vocero reveló que Fetraelec remitió cuatro comunicaciones escritas al despacho del Ministerio de Energía Eléctrica y a la presidencia de Corpoelec durante los últimos meses, sin obtener respuesta.
“Pedimos conciliación y diálogo en una mesa de trabajo, pero enfrentamos un silencio administrativo. El sector eléctrico se niega a desaparecer; por ello insistimos en ser atendidos, en que las bonificaciones se calculen sobre el ingreso integral y en que se recupere la institucionalidad de la contratación colectiva entre patrón y trabajadores”, enfatizó.

Diagnóstico de emergencia técnica
A las reivindicaciones laborales se sumó la evaluación técnica sobre el estado del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Argenis Anzola, ingeniero eléctrico y asesor del gremio, calificó la condición del servicio como “grave”.
“Es evidente el estado de emergencia en el que opera el SEN, entendido como la fase posterior a la crisis y previa al colapso definitivo. Esto se comprueba con los racionamientos continuos, sistemáticos y severos que padece la población desde hace años, los cuales se han agudizado en meses recientes”.
Anzola denunció que los cortes del suministro abarcan hasta 20 horas continuas en varias regiones del país, lo cual afecta bloques horarios donde la demanda general es baja.
“La situación es alarmante. Esto permite inferir dos escenarios: o el SEN carece de capacidad para cubrir bloques de demanda mínimos, o los esquemas de racionamiento se están aplicando de manera deficiente”.
El especialista añadió que, durante los lapsos con suministro activo, las constantes oscilaciones de voltaje generan severos daños en los aparatos electrodomésticos de los hogares.
“Toda esta fragilidad es el resultado de años de desatención, desinversión, ausencia de mantenimiento preventivo y correctivo, obsolescencia de equipos por vencimiento de vida útil y falta de proyectos de expansión. El problema neurálgico se traduce en un déficit estructural de generación”.

Inversión y capital humano
El asesor técnico subrayó que la estabilización del SEN exige recursos económicos significativos y la incorporación de personal calificado como el afiliado a Fetraelec.
“Se requieren las inversiones necesarias para frenar el colapso definitivo. En primera instancia, es imprescindible estabilizar el sistema para erradicar los racionamientos y, posteriormente, expandir la capacidad de generación para garantizar una mejora sustancial en la calidad de vida de los venezolanos”, concluyó.

