Cuadrillas estatales resuelven fallas de tuberías en Valencia, estado Carabobo, a costa de la destrucción de la infraestructura vial. Los habitantes exigen planes de asfaltado inmediatos para recuperar el libre tránsito en calles, accesos peatonales e islas públicas.
Valencia. Las tuberías quedan reparadas, pero el asfalto roto permanece. La intervención de las cuadrillas hidráulicas en la capital del estado Carabobo ocasiona un beneficio inmediato en el suministro que contrasta de forma drástica con el estado de las vías.
Zanjas tapadas solo con tierra, escombros acumulados y aguas estancadas componen el paisaje posterior a las obras en La Isabelica, San Blas I, Fundación Mendoza y la avenida Andrés Eloy Blanco.
En algunas comunidades, los vecinos aseguraron a Crónica Uno que han pasado más de cinco años sin que esos espacios, aceras o islas viales sean restituidos.
La reparación de la infraestructura hidráulica, como se llama al conjunto de redes que transportan agua potable y servida, puede resolver una falla que afectaba por años a una comunidad, pero el entorno termina convertido en otro problema pendiente.
En Fundación Mendoza, al sur de Valencia, por ejemplo, los vecinos denunciaron que las obras de agua potable y cloacas ejecutadas por Hidrocentro, la empresa pública regional responsable de la distribución del agua, permitieron recuperar un servicio que durante años no llegaba a algunas viviendas. Sin embargo, más de tres años después, varias calles y aceras continúan deterioradas.

Agua recuperada, vía destruida
En los campos deportivos de Criollitos de Venezuela, en La Isabelica, una intervención realizada hace casi tres meses dejó el acceso convertido en calle de tierra. Y en la avenida Andrés Eloy Blanco, la rotura de una tubería de 24 pulgadas volvió a mostrar cómo una falla hidráulica puede afectar el pavimento, la circulación y los comercios.
Aunque la falla ocurrió hace más de una semana y ya fue reparada, hasta la fecha el hueco fue tapado con tierra, pero la isla vial no ha sido recuperada. En el sector 4 de San Blas I, los vecinos llevan seis años a la espera de una solución para un sistema de aguas servidas, que mantiene cloacas desbordadas frente a las viviendas.
La situación de Fundación Mendoza resume una de las principales quejas de los vecinos: una obra puede solucionar el problema para el que fue ejecutada, pero dejar otros sin atender.
Carlos Maldonado, habitante de la urbanización, denunció que los trabajos de la hidrológica estatal dejaron calles cubiertas de tierra y escombros, además de aceras destruidas. Según su testimonio, han pasado más de tres años sin que la Alcaldía de Valencia intervenga para recuperar esos espacios.
Maldonado señaló que las visitas de funcionarios municipales se limitan al desmalezamiento ocasional, la limpieza de la vegetación silvestre que crece en las vías. La comunidad necesita una intervención integral que incluya el asfaltado de las calles y la reconstrucción de las aceras.
Seis años de espera
La situación contrasta con el resultado positivo que sí tuvieron las obras sobre el suministro de agua. Siria Becerra, residente de la segunda etapa de Fundación Mendoza, relató que su vivienda pasó más de 10 años sin recibir agua por tuberías.
Los trabajos ejecutados tres años atrás permitieron recuperar el suministro y el servicio se ha mantenido estable. El problema se trasladó al espacio público, donde la residente expresó: “Nos sentimos en abandono”.
Durante las lluvias, las calles se convierten en lodazales y zonas de proliferación de maleza. A esto se suman deficiencias en el alumbrado público, con bombillas dañadas y sectores a oscuras.
La comunidad también enfrenta dificultades para organizar sus reclamos. Maldonado añadió que no cuentan con un consejo comunal formalmente activo, la instancia de participación vecinal encargada de gestionar proyectos comunitarios, lo que dificulta la canalización de las solicitudes ante las instituciones públicas.
En el sector 4 de San Blas I la falla ha sido un vaivén de reparaciones mal hechas y de aceras que los mismos vecinos deben pagar. Llevan seis años esperando una solución definitiva al desbordamiento de las aguas negras que cubren parte del asfalto.
El caso de San Blas muestra cómo las obras inconclusas prolongan una emergencia. La vecina Nilda García explicó que hace aproximadamente dos años Hidrocentro llevó 10 tubos para sistema de aguas servidas, pero solo instalaron seis.
De aquellos trabajos quedaron aceras destruidas y tramos recuperados por los vecinos. En una de las zonas señaladas por García todavía permanecen dos tubos expuestos al sol y al paso del tiempo.

Entre cloacas, contaminación y autogestión
García añadió que la comunidad ha tenido que resolver por cuenta propia algunos de los problemas derivados de la contaminación. Uno de ellos fue el sellado improvisado de un pozo de agua potable que terminó contaminado por aguas negras y convertido en criadero de zancudos.
Al retirar la tapa oxidada del depósito, la superficie muestra larvas y concentración de insectos. García vinculó este punto con los problemas de salud que afectan a los habitantes.
“Somos personas mayores y nos estamos muriendo de tantos problemas de salud”,
dijo.
El depósito presenta acumulación de basura y tuberías del tendido eléctrico. La comunidad ha solicitado la revisión del lugar al Cuerpo de Bomberos, Hidrocentro y la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), las instituciones públicas encargadas del agua y la electricidad, al considerar que el riesgo no se limita a la limpieza.
En el sector viven más de 30 familias afectadas. Renny Cruz, residente de San Blas desde los siete años, recuerda que durante la década de 1970 ya se registraban desbordamientos.
Los efectos de las obras de Hidrocentro también alcanzaron a los campos de Criollitos de Venezuela, en La Isabelica. Una de las madres que frecuenta el lugar y pidió mantener su identidad en el anonimato explicó que hace casi tres meses la hidrológica realizó trabajos en una tubería principal. Tras la intervención, el acceso quedó cubierto de tierra y agua.
“Es una toma principal, pero rompieron y dejaron eso como goteando. Después pusieron más tierra, pero como no es asfalto todo terminó hecho un barrial”, expuso.
Para entrar a los campos, los representantes deben buscar zonas menos húmedas para no resbalar. Los zapatos terminan cubiertos de barro antes de comenzar las actividades deportivas.

Caos por tubería fracturada
Por otra parte, en la avenida Andrés Eloy Blanco, cerca de la avenida Rojas Queipo, una tubería comenzó a expulsar agua poco después de las 10:30 de la mañana. La presión terminó rompiendo el asfalto y la isla que divide la avenida.
El agua arrastró tierra rojiza hacia calles y comercios cercanos. Ante esto, cerraron la zona parcialmente, mientras conductores y peatones intentaban atravesar el tramo.
Según información extraoficial de personal de Hidrocentro presente en el lugar, la rotura correspondía a una tubería de 24 pulgadas, un ducto de gran diámetro destinado al transporte masivo de agua.
Cerca de 24 horas después del incidente, trabajadores de la hidrológica comenzaron a excavar para la reparación. Durante las labores también habría resultado afectada una tubería de drenaje de aguas de lluvia, el canal subterráneo encargado de desviar las precipitaciones para evitar inundaciones, lo que complicó el manejo del caudal.
La rotura de la avenida Andrés Eloy Blanco no es percibida por los vecinos como un hecho aislado. Usuarios habituales de la vía señalan varios puntos con averías anteriores: el elevado de Los Colorados, la plaza Santa Cecilia, el tramo diagonal a la quebrada El Añil y el sector frente al Beverly Center.
Hasta el cierre de esta edición, los afectados intentaron obtener una declaración o versión oficial por parte de los voceros de Hidrocentro y de las autoridades de la Alcaldía de Valencia para conocer los planes de asfaltado, mantenimiento preventivo y recuperación de aceras en las zonas afectadas, pero no se obtuvo respuesta.
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