Falla eléctrica Maracaibo
Cortesía vecinos

La explosión de un transformador en Lago Mar Beach, al norte de Maracaibo, dejó sin luz a ocho familias hace 15 días. Adultos mayores, incluidos pacientes oncológicos, sobreviven sin nevera ni aire acondicionado por la demora de Corpoelec en reparar la avería.

Maracaibo. A las 10:00 a. m. de aquel jueves, 29 de mayo, un estallido rompió la rutina de los vecinos de Lago Mar Beach, en la parroquia Juana de Ávila, al norte de Maracaibo.

Jenny Tineo, de 66 años, limpiaba su casa cuando el estruendo la obligó a salir. En la calle, la escena era inquietante: el transformador, el mismo que dos años antes los había dejado 40 días sin electricidad, colgaba dañado del poste, sin tapa, mientras el aceite se derramaba sobre el suelo.

“Pensé que era un bajón de los de siempre, pero cuando vi el transformador con el aceitero en el piso, supe que esto iba para rato. La explosión ocasionó que el tubo donde está la cajera principal, con los ocho medidores de las casas, también se desprendiera”, contó.

Los afectados hicieron el reporte correspondiente a través de VenApp, la aplicación gubernamental lanzada en diciembre de 2021 para notificar fallas en servicios básicos como agua o electricidad.

La plataforma sigue operativa, pese a que el 31 de julio de 2024 fue bloqueada y retirada de Google Play y Apple App Store tras la polémica por su nueva función —anunciada por Nicolás Maduro— que permitía denunciar anónimamente a manifestantes, lo que generó críticas por posibles violaciones a la privacidad.

Aunque el aviso fue procesado y horas después acudieron técnicos de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), solo lograron subir el fusible del poste principal. El daño, sin embargo, seguía afectando a las ocho familias conectadas al transformador averiado.

Migración forzada

“Ya uno es una persona mayor que debería vivir con tranquilidad y no en esta zozobra a causa de la electricidad”, dijo Tineo desde la casa de una vecina que amablemente le dio hospedaje.

Pero no es la única: la mayoría de los afectados son personas de entre 60 y más de 80 años, quienes debieron trasladarse a casa de familiares y amigos mientras esperan una respuesta de Corpoelec. Dos de ellos son pacientes oncológicos.

“Esto le descompone la salud a cualquiera y aunque mi amiga ha sido buena conmigo, solo puedo estar aquí hasta esta semana, ahora me toca ir a casa de otra amiga y así, pero me preocupa que mi casa esté sola y oscura. Ya no vivo en mi casa, sino que la visito”,

dijo Jenny que esta semana cumple 15 días arrimada.

La mujer afirma que dependen de la buena voluntad de Corpoelec, pues ya han cumplido con todos los requisitos para levantar el reporte. Incluso, las cuadrillas han visitado la comunidad tres veces, pero aún no ofrecen una solución concreta.

La avería del transformador ha obligado a los vecinos a botar la poca comida que tenían debido a la falta de refrigeración/Archivo Crónica.Uno

Las ocho familias de la Avenida 15 D están formadas por padres y abuelos que quedaron solos tras la migración de sus hijos a otros países, consecuencia de la crisis venezolana.

Desamparados

La falla eléctrica también les ha costado sus alimentos. “Yo me traje lo poco que tenía para donde mi amiga. Pero muchos de mis vecinos tuvieron que botar comida porque se les echó a perder. Ahora quizás cuando podamos volver a tener estabilidad porque estar carreteando las cosas es un problema”, relató Jenny, agradecida al menos de contar con un techo y agua fría en medio del sofocante calor marabino.

Los vecinos de Lago Mar Beach denuncian que la falta de inversión en Corpoelec ha sido un calvario. Las continuas fluctuaciones han dañado sus electrodomésticos, deteriorando su calidad de vida y poniendo en riesgo la salud de los adultos mayores.

“¿Cómo puede estar una persona con cáncer sin aire acondicionado o una anciana sin nevera para refrigerar lo poco que puede comprar con lo que le mandan sus hijos? Es difícil, inhumano, y nosotros hemos pasado por todo eso”, dijo uno de los afectados.

Jenny, con el paso de los años, ha tenido que desmantelar y vender como chatarra los dos aires centrales de su casa. También le ha tocado convertir su nevera digital en analógica y reparar varias veces su lavadora. Hoy confiesa que ya no le alcanza para comer y reparar los electrodomésticos “porque esos trabajos son muy costosos”.

“Solo tengo un solo aire en mi cuarto porque las fluctuaciones han acabado con lo poco que teníamos”, concluyó Tineo.

Este martes, 10 de junio, los vecinos acudieron a la sede de Corpoelec. La respuesta fue desalentadora. “Dijeron que no sabían si la solución de nuestro problema podría tardar un mes, dos o un año. Nosotros estamos desesperados y por esta vía le pedimos a las autoridades que nos ayuden”, relató otra vecina.

Los afectados reiteraron la urgencia de restablecer el servicio y pidieron a los trabajadores de Corpoelec que consideren, al menos, la delicada situación de salud de Tineo.

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