Voluntarios asisten a personas con discapacidad auditiva afectadas por el doble terremoto
La red de voluntarios interpreta los mensajes en zonas de desastre. Foto: Bomberos de Caracas archivo.

El doble sismo dejó en evidencia la vulnerabilidad de las personas con sordera frente a las labores tradicionales de rescate. Ante esta realidad, la intérprete Rebeca Palma coordinó a más de una docena de voluntarios para activar una red de asistencia en lengua de señas.

Caracas. Los terremotos del 24 de junio pasado no solo causaron muertes y devastación. Para las personas con discapacidad auditiva,  la catástrofe trajo un muro de silencio. Entre los escombros, la ayuda llega a través de gritos que ellos no pueden escuchar. Frente a esta realidad, un equipo de intérpretes de lengua de señas activó una red de asistencia que desafía el caos y la incomunicación.

La iniciativa fue idea de Rebeca Palma, una intérprete con 40 años de experiencia que vive con una discapacidad motora adquirida. Antes de los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, Palma trabajaba junto con instituciones públicas en la creación de un protocolo de seguridad para emergencias.

El doblete sísmico que azotó a Caracas dejó en evidencia la vulnerabilidad de las personas con discapacidad auditiva. Foto: Yohana Marra

Sin embargo, la naturaleza se adelantó cuando ocurrieron los dos terremotos que acusaron 1.450 víctimas . Ante la urgencia, Palma convocó a más de una docena de interpretes voluntarios que se sumaron a la iniciativa sin distingo político, social o religioso.

«Sencillamente estamos para apoyar. Queremos que el sordo esté atendido en cualquier espacio donde esté. El servicio de interpretación consiste es en en estar disponible en cualquier hora, en cualquier momento ayudar a los sordos de eh a a tener una comunicación fluida.», afirmó Palma.

Según el censo nacional del año 2011, realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en el país viven unas 108.000 personas sordas. De esa cantidad un número importante se comunica por lengua de señas. Aunque se desconoce cuántas personas con discapacidad auditiva quedaron atrapadas entre los escombros, el equipo no pierde la esperanza de rescatarlos con vida.

Puentes virtuales

Palma explicó que la dinámica del equipo combina la tecnología con el despliegue físico. En las zonas afectadas de La Guaira, donde la luz y el internet fueron interrumpidos,  la interprete Catherine Rosales junto con el Consejo Nacional para Personas con Discapacidad (Conapdis) ubicó a las víctimas y coordinó los rescates con las autoridades.

Nataly Ramos, otra de las interpretes, trabaja de forma remota. Atiende videollamadas desde su casa las 24 horas del día. Cuando una persona con sordera necesita auxilio o un rescatista halla a una persona con discapacidad auditiva, los intérpretes intervienen a través de la pantalla del teléfono.

Los voluntarios rompen el aislamiento de los sobrevivientes afectados por el desastre. Foto: Yohana Marra

No obstante, la tarea va más allá de traducir palabras. El impacto psicológico de la tragedia cala hondo. Ramos y Palma coinciden en que muchas veces les toca contener el llanto y la desesperación de quienes están al otro lado de la línea.

Palma recordó una videollamada que recibió en la mañana: un joven sordo lloraba frente a la cámara, aterrorizado por las noticias que no lograba comprender del todo. Le tocó calmarlo antes de procesar su solicitud de ayuda.

Entre la incertidumbre y el miedo

Uno de los desafíos más complejos para los rescatistas y los intérpretes es la geografía del desastre. Muchas personas sordas no dominan el español escrito de forma fluida y su comunicación depende de la lengua de señas. En medio de la destrucción de Macuto o Caraballeda, precisar una ubicación fue una tarea cuesta arriba.

«El sordo no siempre sabe escribir la dirección exacta del lugar donde vive o donde están sus amigos. Ellos saben llegar por orientación visual, pero no lo pueden expresar porque no todos los lugares tienen una seña específica. Ahí se nos complica la situación», explicó Palma.

Pese a los obstáculos, la red sumó sus primeros milagros. El equipo reporta el rescate de una joven sorda y la localización con vida de una pareja de esposos que figuraba en las listas de desaparecidos. También lograron canalizar el apoyo para una persona con discapacidad visual gracias a las conexiones con organizaciones comunitarias.

El equipo de intérpretes mantiene la convocatoria abierta para recibir a nuevos voluntarios. Foto: Yohana Marra

Sin embargo, las historias difíciles llenan las horas de los voluntarios. Palma relató el caso de una madre sorda que se encuentra en Caracas y no sabe nada de su hija mayor ni de sus dos nietas, atrapadas bajo los escombros en el litoral central sin electricidad ni señal telefónica.

En Ciudad Caribia, dos ancianos sordos permanecen dentro de su apartamento agrietado, aislados del mundo exterior y con el temor de que el edificio colapse, ya que ninguna comisión de infraestructura ha evaluado el inmueble.

Cómo ayudar a personas con sordera

Nataly Ramos ofreció unas recomendaciones básicas para los ciudadanos y rescatistas en caso de toparse con una persona sorda en las labores de remoción de escombros:

  • Contacto visual y físico: Tocar el hombro de la persona con suavidad para llamar su atención.
  • Mensajes cortos por escrito: Si el sobreviviente sabe escribir, usar una hoja de papel con frases directas y sin artículos. En lugar de preguntar «¿Usted siente algún dolor en el cuerpo?», es mejor escribir: «¿Tú dolor?» o «¿Necesitas ayuda?».
  • Señas básicas: Si no hay papel, usar gestos universales. El pulgar hacia arriba significa «bien», el pulgar hacia abajo significa «mal», y mover la mano de forma circular en el aire expresa «regular».
  • Articulación clara: Si la persona sorda sabe leer los labios se debe hablar de frente, de forma pausada y con una gesticulación clara, sin gritar.

El equipo de intérpretes mantiene la convocatoria abierta para recibir a nuevos voluntarios que conozcan la lengua de señas. Mientras el flyer con sus números de contacto circula en las redes sociales, Rebeca Palma insiste en una lección que deja esta tragedia: la necesidad de empatía.

“Si nos pusiéramos en su lugar, veríamos que son igual que nosotros. Aprender lengua de señas no es solo para este desastre; nos sirve a todos, porque al llegar a la vejez, muchos perdemos la audición”.

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