Frente a una inflación de 19,9 % en julio, los caraqueños vuelven al efectivo en divisas para obtener descuentos de hasta dos dólares por kilo de proteína. Esta estrategia busca mitigar la constante pérdida del poder adquisitivo en el mercado local.

Caracas. El repunte de la inflación de julio, situada en 19,9 % por el Banco Central de Venezuela (BCV), volvió a poner a prueba la creatividad financiera de los venezolanos. Con el poder adquisitivo bajo constante presión marcada por la acelerada pérdida de valor de la moneda nacional, los consumidores han convertido el efectivo en divisas en su mejor herramienta de negociación.

Cada vez más consumidores recurren a los mercados municipales para cazar descuentos en alimentos básicos que les permitan estirar cada dólar y hacer rendir sus ingresos. Los comerciantes justifican la aceptación de efectivo en divisa extranjera como una alternativa rápida de liquidez para reponer su propio inventario.

Durante un recorrido de Crónica Uno por los mercados municipales de Quinta Crespo y Guaicaipuro, a finales de la semana pasada, se constató el resurgimiento del pago en efectivo con moneda extranjera.

La meta de los compradores es aprovechar los incentivos que ofrecen algunos comercios al cancelar con billetes de dólar: según el establecimiento y el producto, los descuentos oscilan entre 20 centavos y $2 por kilo de proteína, lo que supone un alivio significativo para el bolsillo.

Dólares Maracaibo
Foto: Crónica.Uno

Estrategia de ahorro

Para Gabriel Blanco, residente de la avenida Baralt y cliente frecuente de Quinta Crespo, adquirir carne, pollo, cerdo o pescado en divisas resulta mucho más rentable.

“En este momento hay un poco más de dólares en la calle. Trabajo como técnico de refrigeración y algunos clientes me pagan en divisas; uso ese dinero para la comida porque el ahorro es considerable. Por ejemplo, el kilo de bistec cuesta 11 dólares a tasa BCV en esta carnicería, pero si pago en efectivo me lo dejan en 9,50. Como llevo cinco kilos, el descuento vale la pena”, explicó.

Blanco afirmó que en el mercado municipal consigue precios iguales o mejores que en los supermercados. “Tengo años comprando aquí. Uno habla con los carniceros y logra regatear si paga en divisas. En bolívares no hay margen de negociación porque están obligados a cobrar a la tasa oficial”.

Sin embargo, la dinámica cambia con los víveres. Para adquirir la cesta básica, el conjunto de alimentos fundamentales para garantizar la nutrición familiar, prefiere cancelar en moneda nacional, ya que pocos locales del mercado ofrecen rebajas por pagar en dólares.

“La pasta, el arroz, la harina de maíz o la mayonesa conviene pagarlos en bolívares dentro del mercado porque aplican la tasa BCV. Afuera es distinto: los comerciantes informales cobran por encima del tipo de cambio del euro cuando se les paga en bolívares”,

denunció.
Foto: Gleybert Asencio

Descuentos en mayoristas

En el mercado de Guaicaipuro, Victoria Castillo coincidió en que los dólares permiten rendir el presupuesto, aunque aclara que solo recurre a ellos para compras al mayor o de gran volumen.

“Uno le ve el queso a la tostada cuando compra 5 o 10 kilos de pollo. Si pagas en divisas te dan mejor precio y te terminas ahorrando entre 5 y 10 dólares en la compra completa, un dinero que sirve para llevar algún producto adicional”, dijo mientras realizaba sus compras quincenales.

Aunque conseguir billetes en moneda extranjera sigue siendo un obstáculo, Castillo ha recurrido a las mesas de cambio de la banca pública y privada, las plataformas financieras autorizadas para comprar y vender divisas de forma legal.

“En las últimas semanas he podido comprar divisas en el banco. Solo me venden $20 diarios, pero ayudan. Retiro el efectivo en taquilla y vengo a pagar el pollo, la carne o la charcutería. Estas rebajas solo se consiguen en mercados municipales; en el supermercado el precio no cambia, pagues como pagues”.

Pese a los descuentos, la constante devaluación reduce el alcance del bolívar y complica las transacciones mixtas ante la escasez de cambio. Para paliar la falta de billetes de baja denominación en dólares, algunos establecimientos han optado por ofrecer vuelto parcial en moneda nacional a través de aplicaciones de pago móvil. Otros ofrecen vales impresos de consumo interno, aunque estas opciones no siempre satisfacen a los compradores.

“El otro día fui a pagar $ 26 en divisas. Entregué un billete de $20 y uno de$ 10, pero la persona no tenía cambio para darme los $ 4 restantes. Me propuso cobrar la diferencia en bolívares, pero eran unos Bs. 4.500 y yo solo tenía Bs. 3.200 en la cuenta. Tuve que dejar el producto”, lamentó.

precio del pollo | consumo de pollo
Foto: Alberto Torres

Caen precios en dólares

Paralelamente, las cifras del Observatorio de Gasto Público de Cedice Libertad, un centro de pensamiento económico independiente especializado en el monitoreo de mercados, revelan que en julio la “inflación en dólares” retrocedió 3,91 %, al proyectar la variación anualizada, el porcentaje acumulado de incremento de precios durante un periodo continuo de doce meses, en 35,17 %.

En contraste, el índice de precios en bolívares subió 13,50 % en el mes y alcanzó un 738,79 % interanual. En la cesta Cedice, integrada por 61 bienes y servicios, la mayoría de los rubros registraron caídas en moneda extranjera: transporte (-8,82 %), restaurantes (-6,66 %), alimentos (-5,00 %), perfumería y cuidado personal (-3,38 %) y servicios (-1,52 %). Recreación y esparcimiento (+6,64 %) fue el único sector con saldo positivo.

Oscar Torrealba, coordinador del Inflaciómetro de Cedice, puntualizó que esta baja puntual en divisas se debe a la dinámica del mercado cambiario formal e informal.

“Cuando la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo se reduce, como ocurrió recientemente al ubicarse cerca del 15 %, disminuye la necesidad del comercio formal de recargar sobreprecios en dólares para compensar la obligación de facturar a la tasa oficial”,

destacó Torrealba.

Añadió que “eso genera un ajuste a la baja en la expresión en divisas de la canasta, pero no significa un abaratamiento estructural del costo de la vida, que acumula un alza en dólares del 35,17 % en los últimos doce meses”.

La volatilidad económica obliga a los venezolanos a sortear la devaluación mediante el pago estratégico en divisas. Muchas familias adaptan sus métodos de consumo para proteger sus golpeados ingresos en un entorno monetario complejo. Expertos y venderos insistieron en que el desafío persistirá en los hogares hasta lograr una verdadera estabilidad en la moneda nacional.

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