Los habitantes cocinan a leña, compran a diario lo que van a comer porque no pueden refrigerar los alimentos por la falta de luz y caminan kilómetros para buscar agua. El sociólogo Manuel Vivas describió que los marabinos viven “una crisis de sentido cotidiano” porque estar pendiente de cuándo llega el agua o no saber cuándo se irá la luz modifica la rutina totalmente.

Maracaibo. El Zulia tiene seis meses sumergido en la crisis eléctrica más larga en la historia de la región petrolera y cuna de la segunda ciudad más importante de Venezuela. Sus calles lucen solitarias. La migración, los constantes apagones, la falta de alimentos, agua, gas doméstico y el cierre progresivo de empresas y expendios de alimentos ha convertido a Maracaibo en una capital sombría y gris.

Para Manuel Vivas, sociólogo, hay que partir del hecho de que Maracaibo ha sido «una ciudad mal planificada históricamente. No ha habido planes sostenidos para ampliar y mantener los servicios y cuando han existido, lo político se lo ha llevado por delante. Lo cierto es que los servicios públicos de Maracaibo han empeorado en una brecha de tiempo muy corta y de manera rotunda».

Mercedes Prieto, ama de casa, describió las adversidades que enfrentan día a día: La carrera es contra el tiempo. Los maracuchos vivimos apurados, hay que hacer todo antes de que se vaya la luz, nos quedemos sin agua, se dañe la comida, todo es así. Yo tengo 70 años y siento que he vuelto a mis tiempos de niña cuando no había nada. Me quedé sin nevera, sin aire, sin ventilador, sin lavadora. Volví a la era manual, porque esta gente acabó con mis años de sacrificios, con mis comodidades. Ellos nos han retrocedido 100 años.

El pasado 7 de marzo, Venezuela quedó a oscuras debido a un megapagón. Desde entonces el Zulia se ha convertido en uno de los estados más golpeados por la crisis eléctrica lo que obliga a sus habitantes a cambiar su estilo de vida, sobre todo en lo que a alimentación se refiere.

Yo compro a diario lo que nos vamos a comer. En el congelador solo tengo hielo en botellas plásticas de fresco. Con eso aguantamos cuando se va la luz y cuando hay mucho calor le echo un pedazo de hielo al balde porque parece que me echara agua hirviendo cuando me baño, comentó María Márquez, vecina del sector Las Veritas.

Las fallas en el suministro eléctrico tomaron forma cuando el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, impuso un esquema de racionamiento de 6×6 (seis horas con electricidad y seis sin ella). Sin embargo, esto no se ha cumplido.

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Carmen González, habitante de una zona rural al oeste de Maracaibo, relató: “Yo opté por no comprar carne, ni verdura. Nada que se pueda dañar, porque aquí se va la luz hasta por tres días. No conseguimos bombonas de gas hace cinco meses y tampoco llega el agua frecuentemente, así que lo que más como es queso, arroz y pasta, porque con tanto calor hasta los huevos se dañan”.

El panorama en el Zulia no es alentador. Para sus habitantes, las fallas en los servicios “son un castigo”, así lo describió Fernando, un comerciante de mercado periférico:

Mi vida ha cambiado tanto que no me reconozco. Ya no tengo carro, porque después de los saqueos tuve que venderlo para poder recuperarme. Me tengo que levantar más temprano porque no hay carros ni tráfico. Me baño con medio tobo de agua, porque no llega sino cada 20 días o un mes. Se come lo que se pueda comprar, la carne hace meses que ni la veo. Los zulianos caímos en desgracia, parece como si nos estuvieran preparando para la guerra.

A punta de leña y tobo

La crisis en el Zulia comenzó a trastocar otros elementos: el agua y el gas en cilindros. Los zulianos deben hacer kilométricas colas para “carreterar” agua de otros sectores, cañadas o zonas donde los mismos vecinos han roto tuberías madre en medio del desespero.

Yo vengo diario a buscar agua aquí en la Circunvalación y me llevo en el coche hasta dos pimpinas. Camino hasta mi casa que está como a un kilómetro. Con eso nos bañamos y cocino. Tengo un mes que no lavo ropa y menos limpiar la casa, estoy esperando que llegue el agua por tubería para hacer eso, menos mal que los muchachos estaban de vacaciones, dijo Rebeca Urdaneta.

El sociólogo refiere que en el caso del agua potable, la región cuenta con suficiente cantidad de embalses para abastecer sin problema alguno a los marabinos, pero «el descuido de la estructura hidrológica es enorme” lo que impide la prestación del servicio.

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La insalubridad por la falta de agua y de dinero para comprar productos de aseo personal han ocasionado la proliferación de escabiosis, hepatitis y cuadros infecciosos a nivel intestinal.

Sin gas doméstico/ edad media
La falta de agua es otra de las calamidades que soportan los zulianos. Foto: José Núñez.

El gas doméstico en cilindros también desapareció de Maracaibo, por lo que comunidades enteras deben cocinar con leña. Situación que además ha traído como consecuencia la deforestación.

Aidé Rosales, ama de casa, no tiene ninguna de las dos cosas. “Este año me ha dado bronquitis dos veces por cocinar con leña. No consigo la bombona por ninguna parte y donde la he conseguido me quieren cobrar 20 dólares por la de 10 kilos, eso es impagable. Volvimos a la Edad de Piedra”.

Los zulianos demás deben lidiar a diario con temperaturas que sobrepasan los 40 grados, sin agua y sin electricidad, vivir en la que en otrora fuera “la ciudad más bella del continente”, ahora es un calvario marcado por el retroceso en pleno siglo XXI.

El retroceso es rotundo

Manuel Vivas hizo mención especial en cuanto al tema eléctrico y destacó: “Ya sabemos la historia. Hay un abandono general de la estructura eléctrica general y el Zulia es una de las regiones sacrificadas. Las termoeléctricas no están asistiendo, las subestaciones no cuentan con el mantenimiento y las autoridades prefieren ocultar lo que realmente ocurre”.

El sociólogo advirtió sobre los problemas al ambiente que causa la quema de basura. “Si bien parece que hay semanas cuando los camiones y recolectores del aseso urbano aparecen, es más el tiempo que desaparecen. La quema de basura es enorme y eso causa un gran problema ambiental que es ignorado por los principales responsables».

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Desde su análisis, pondera que el problema que menos afecta es la falta de gas. “Si bien hay muchos sectores que carecen del servicio por tubería y también está presente el descuido de las instituciones pertinentes, la mayoría de la ciudad tiene acceso al mismo”.

Sin gas doméstico en Maracaibo/edad media
Muchos sectores de Maracaibo carecen de gas doméstico. Foto: José Núñez.

Vivas sentenció: «No podemos medir cuánto han empeorado los servicios públicos en Maracaibo porque el retroceso es exagerado y continuo. Hemos retrocedido a la era Medieval».

Como corolario de la situación dijo: «Hay un golpe diario e impredecible. No saber cuándo se va y regresa la luz o cuándo entra agua, modifica la rutina totalmente. Los marabinos sufren lo que se denomina una crisis de sentido cotidiano».

Dependiendo del Guri

La electricidad del Zulia depende de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri), lo que significa que el estado perolero se encuentra al final de la cola del SEN, así que cualquier inestabilidad en la línea de transmisión central que atraviesa toda Venezuela provoca fallas constantes en el occidente.

La corporación eléctrica ha dicho que trabajan en la reactivación de las unidades de generación de la central termoeléctrica del Zulia (Termozulia), que podrían generar al menos 1000 Mw. Sin embargo, para los expertos, resolver la crisis eléctrica en el Zulia es complejo.


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