La Encovi 2016 revela que por la crisis económica las familias no pueden cubrir sus necesidades básicas y ya 51,5 % de los hogares están en pobreza extrema.


Caracas. En 2016 más hogares pasaron a engrosar las filas de la pobreza por la prolongada crisis económica. Los ingresos de las familias resultaron insuficientes para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, transporte, educación y salud.

En 2015, 73 % de los hogares estaban en pobreza de ingresos. Para 2016, la cifra llegó a 82 %, según reveló la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) elaborada en conjunto por la UCAB (Universidad Católica Andrés Bello), la UCV (Universidad Central de Venezuela) y la USB (Universidad Simón Bolívar).

“La situación social empeoró”, aseveró el sociólogo Luis Pedro España, quien añadió durante la presentación del estudio que “los venezolanos se han empobrecido. No les alcanza el dinero”.

Ese incremento de la pobreza por ingresos obedece al comportamiento de los precios que deteriora la capacidad de compra del salario. Y la inflación se ha acelerado por una baja oferta de bienes producto del modelo de controles y la inyección de dinero en la economía para atender el déficit del sector público.

Aunque el Gobierno destaca que en el transcurso del pasado año se autorizaron cuatro incrementos salariales, la realidad es que los ajustes y las ayudas se quedan cortas frente al salto de los precios. Para el estudio se calculó una canasta básica cuya variación fue 170 %.

El estudio muestra que en 2015, 31% de los hogares estaban en pobreza estructural, en 2016, el porcentaje fue 35. Eso significa, según España, que “más familias perdieron activos productivos por la recesión económica (…) Es la población que tenía acumulado un capital humano y lo perdió”.

Destacó que en ese resultado de la pobreza estructural incidieron casos como los aquellas familias que vendieron el carro que era la vía que les permitía tener ingresos o los niños y jóvenes que abandonaron los estudios. “Cuando dejas la escuela, te empobreces”.

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¿Y las misiones?

A lo largo de 14 años, el Gobierno ha creado cerca de 40 misiones, pero los programas no han logrado detener la pobreza. El sociólogo e investigador apuntó que “se invierten recursos en las misiones y la pobreza siguió creciendo”.

Según la encuesta, 11 millones de personas manifestaron que eran beneficiarios de las misiones y 8,7 millones aseguraron que recibían al menos un plan social.

El período anterior, 6,7 millones de los consultados señalaron que percibieron algún programa de alimentación, lo que abarcó las compras en las redes públicas, los operativos, las bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, entre otros. Esa cifra es similar a la registrada en 2015.

España apuntó que se mantuvo el número de beneficiarios debido a que “hubo una reducción de la oferta de alimentos subsidiados. No se registraron las mismas facilidades de 2015”. Hace dos años, más personas acudieron a las redes estatales en la búsqueda de alimentos a costos más bajos.

La cantidad de favorecidos de Barrio Adentro bajó de 2,6 millones a 1,8 millones. La reducción es por el deterioro de la salud pública. Varios centros de ese programa cerraron, los médicos se fueron, y además muchos buscaron la atención privada.

Todas las semanas el Gobierno destaca el avance en la construcción de viviendas, pero son menos los elegidos para el plan habitacional. El número de venezolanos que dijo haber recibido una casa disminuyó de 500 mil a 300 mil.

Más ayudas

La Encuesta efectuada por las universidades evidencia que ante las distorsiones de la economía más personas necesitan ayudas.

8 de cada 10 venezolanos, que no han sido beneficiarios de una misión, sostuvieron que requieren de un programa social, de manera que 2 de cada 10 venezolanos son los que dicen que no necesitan ningún beneficio.

En este 2017, la crisis apunta a profundizarse de no haber un programa de ajuste. Por tal motivo, el estudio indicó que se mantendrán los niveles de pobreza de ingresos y aumentará la pobreza estructural.

Diversas firmas calculan que la economía tendrá una caída de entre 3 y 4 % y la inflación, en el escenario optimista, es 300 %; mientras que en el pesimista será más de 800 %.

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Foto: Miguel González



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