Analistas consideran que encuestadoras perdieron capacidad de pronosticar los resultados electorales

FOTOS | La verdadera cara de los centros electorales

Los analistas Luis Salamanca y Piero Trepiccione señalaron que factores como el control social, la manipulación electoral y la volatilidad del elector les impiden a las firmas especializadas estimar los resultados.

Caracas. Desde las elecciones de gobernadores del 15 de octubre de 2017, las encuestadoras parecen haber perdido su capacidad para pronosticar los resultados de las elecciones. Este 20 de mayo se ratificó esa percepción, luego de que muchas firmas de opinión estimaran una participación superior al 50 % y dieran como ganador, la mayoría, al candidato presidencial Henri Falcón, quien, de acuerdo con los cuestionados resultados del Consejo Nacional Electoral (CNE), no solo no ganó, sino que apenas obtuvo 20,93 % de los votos frente a 67,84 % del aspirante a la reelección.

De acuerdo con esas mismas cifras del CNE, la abstención se situó en 54 %, superior a la estimada por firmas como Datincorp y Datanálisis, que en sus últimos estudios la situaban cerca de 40 %. En el caso de las elecciones regionales, las empresas habían pronosticado que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tendría ventaja en la mayoría de las gobernaciones y, sin embargo, fue el Gobierno el que ganó 18 de las 23 entidades en disputa. Posteriormente, se haría también con la Gobernación del Zulia, luego de que el gobernador electo, Juan Pablo Guanipa, se negara a juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y esta instancia ordenara repetir los comicios.

¿A qué se debe que las encuestadoras no hayan acertado en sus predicciones en los últimos procesos electorales? Los analistas Piero Trepiccione y Luis Salamanca coinciden en señalar un factor: el creciente control social que viene ejerciendo el Gobierno a través de mecanismos como el carnet de la Patria hace “impronosticables” los comicios en el país.

Cuando introduces un elemento de reingeniería política que coarta la libertad democrática se crea un sesgo. Con relación a este último proceso este tuvo un gran impacto sobre la predictibilidad electoral. Si tienes un Gobierno generando coacción social a través del carnet de la Patria para ejercer presión sobre los ciudadanos cualquier encuestadora choca con esa distorsión, indicó Trepiccione.

Salamanca menciona tres factores como explicación: el ambiente abstencionista.Se presumía [por las encuestas] que venía bajando y no fue verdad, apunta. El carácter manipulado y controlado de los comicios. Maduro controlaba todas las variables. La única que no controlaba era la autonomía del elector, pero sabía que con la movilización de su propia fuerza, con los distintos mecanismos sobre los grupos del chavismo, bastaba. Y el llamado a la no participación hecho por el Frente Amplio y la MUD. Un sector importante que fue excluido de las elecciones decidió no participar, y eso le restaba al proceso unos siete millones de electores.

Trepiccione también aporta explicaciones sobre la diferencia entre lo que los sondeos de opinión otorgaban a Falcón y el número de votos que obtuvo el exgobernador de Lara.

Falcón no era un candidato con un posicionamiento nacional. En Lara fue derrotado en las últimas elecciones, lo que ya era un elemento de debilidad. Tener tan poco tiempo de campaña atentó contra él. En segundo lugar está el tema de la maquinaria. Él fue con tres de poco impacto: Avanzada Progresista (AP), el Movimiento Al Socialismo (MAS), muy disminuido, y Copei, con muchas debilidades. Ir a la campaña nacional con una estructura dividida, eso impactó sobre el resultado. El esquema de violación de la campaña y las pocas posibilidades de comunicar tus ideas y propuestas a través de los medios, en medio de un proceso hiperinflacionario, hicieron que tuviera poco gancho e impacto en la sociedad venezolana.

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El 27 de mayo, el presidente de Datincorp, Jesús Seguías, hizo público un escrito titulado “¿Se equivocaron las encuestadoras?”. En el texto admite que los resultados “no coincidieron exactamente con lo que presagiaban” las firmas de opinión y señala algunas consideraciones sobre el tema. Indica que esa empresa pronosticó 56 % de participación en los comicios y señala que esta alcanzó, apenas, 31 %, de acuerdo con un conteo rápido de la misma firma, poniendo en duda la cifra de 46 % que dio el Poder Electoral.

Para explicar la discrepancia, enumera dos explicaciones centrales: un “deslave” dentro del chavismo, pues no acudió a votar 80 % de quienes así se autodefinían. Eso descalabró todos los pronósticos. O lo que es lo mismo, si los chavistas hubiesen votado masivamente, tal como lo reflejaban los estudios, sin duda la participación hubiese sobrepasado el 50 %, argumenta.

Como segunda razón menciona la feroz campaña desatada durante la última semana por abstencionistas [y ayudados por la Trama Rusa] en las redes sociales contra Henri Falcón, que ocasionó que los opositores que estaban decididos a votar se abstuvieran. El 20 de mayo hubo una confluencia de varios factores imponderables que concluyeron en el resultado que todos conocemos. En este caso es incorrecto decir que las empresas encuestadoras no dijeron la verdad. Y añade, a modo de explicación sobre las diferencias entre los pronósticos y los resultados oficiales: Ya advertimos anteriormente que cuando la abstención es abultada, es muy difícil que los estudios pronostiquen el resultado.

Sin embargo, esto deja una duda al aire: ¿cómo deben leerse las encuestas de ahora en adelante? Trepiccione considera que, metodológicamente, las encuestadoras venezolanas no tienen mayores fallas y atribuye las diferencias a la “reingeniería electoral” del Gobierno.

De mantenerse estos criterios, los márgenes de error [de las encuestas] se van a quintuplicar. Si un candidato le quiere ganar a un aspirante del PSUV va a tener que tener entre 20 y 30 puntos porcentuales de ventaja para romper ese control. Esto, por supuesto, no es una fórmula, es una pista para interpretar los resultados. Ya lo vimos con las elecciones de gobernadores; lo vimos en el estado Zulia, donde Guanipa tenía más de 20 % de brecha y termina ganando con 1 %.

Salamanca, en cambio, no duda en indicar que las encuestas fracasaron en pronosticar el resultado del 20-M y considera que, desde los comicios de octubre del año pasado, estas no gozan de la misma credibilidad. Fracasaron en estimar la participación. Los encuestadores deberían decirlo antes de las elecciones: esto es impronosticable, y no lo dicen por razones económicas. Esto es impronosticable porque el elector es muy volátil, está dispuesto a pasarse de un sitio para otro. Lo más que se podía pronosticar es que se iba dar el escenario lógico, que iba a ganar el que controla el proceso.

Foto referencial: Francisco Bruzco

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