Desde “carajito” probó los sinsabores de la lucha vecinal y nunca detuvo su andar: defendió colegios, albergues, construyó espacios para la recreación, hizo normativas para el bien de la parroquia y, hoy en día, quiere que su zona sea reconocida como sitio que pare gente buena.

Caracas. Andrés Rivero lleva arraigado en los tuétanos el sentir de la parroquia San Juan. Desde muy chico le gustó el activismo comunitario: cuando tenía como 10 años se fue interesando por la problemática social. En ese entonces, vivía en la calle El Carmen de El Guarataro y participaba en las reuniones de los vecinos.

“Me fui involucrando con los activistas que eran muchachos también del sector y amigos míos, luego fue que descubrí que eran del partido comunista, pero ellos eran quienes ayudaban a la gente, y buscaban beneficios para el bien común. Lo hacían ellos y no los funcionarios que realmente tenían esas tareas”, contó.

En su época vio muy de cerca la influencia de Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Eloy Torres y otros hombres lanzados al ruedo de la política: “Me empezó a gustar la lucha del Movimiento al Socialismo (MAS) e inicié con sus dirigentes el verdadero trabajo de calle”.

Ya Rivero, nacido en la maternidad Concepción Palacios el 13 de septiembre de1962, en aquella época alcanzaba su mayoría de edad.

“De la mano de esos hombres me inspiré en la lucha por mi parroquia. Y hoy en día puedo decir que San Martín, específicamente El Guarataro, no produce solo malandros, aquí también hay gente buena”, expresó.

Se inició en actividades de mantenimiento de la calle El Carmen y en jornadas recreativas. Después participó en la construcción de un galpón en lo alto de la parroquia, el cual convirtieron en el centro de acción comunitaria.

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Rivero con Pompeyo Márquez, uno de sus mentores

“Eso fue una experiencia muy bonita. Nosotros buscábamos donativos para los materiales y poco a poco levantamos la estructura. Cuando nos regalaban dos metros de tierra nos las dejaban en la entrada del barrio y todos colaboraban para subirla. Recuerdo que los niños sacaban cajas de zapatos y ahí la metían para poder transportarla hasta el sector El Obispo”, relató.

En la iglesia de la zona también encontraron apoyo. En sus espacios organizaban eventos teatrales para “los carajitos” de la parroquia. Estas experiencias servirían para fortalecer su empeño de trabajar en pro de la parroquia e involucrarse con los sectores más desfavorecidos, uno de ellos representado por el centro de indigentes Luis Ordaz, donde había una situación grave con las personas recluidas.

“Esa denuncia reunió a varios medios de comunicación en el sitio. Luego en el barrio Cruz de La Vega, también en San Martín, me encontré con un señor que leía los avisos de citación publicados en una prensa nacional. Descubrimos que varios vecinos de la parroquia estaban citados a un tribunal de Maracaibo. Una cosa muy extraña. Pero dimos luego con la raíz: un árabe quería despojar a esas familias de sus terrenos para hacer unos edificios. Hicimos la lucha y defendimos el derecho de esas personas”, agregó.

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Rivero junto con otros activistas hizo lo mismo para velar por la continuidad de un colegio llamado Milcentro; por las irregularidades que encontraron en el prescolar Tío Simón y en una oportunidad, siendo Antonio Ledezma alcalde del municipio Libertador, encabezó una protesta en contra del aumento del pasaje urbano sin que saliera en Gaceta:

“Hicimos una manifestación en plena avenida San Martín, incluso me acosté en la vía y no dejábamos pasar a los transportistas. Ledezma, aun como miembro electo de la Junta Parroquial, me mandó a poner preso. Y las vueltas que da la vida pues, fue ese mismo funcionario a quien hoy yo defiendo y reclamo por sus derechos civiles y humanos”.

Rivero también lideró las protestas de calle luego del 4 de febrero de 1992. Y es que con su historial de luchas podría llenar un libro. Unas que le costaron sudor y lágrimas y otras tantas que le dejaron el sabor dulzón del logro.

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Andrés Rivero también lideró el Comité de Usuarios del Transporte

Este hombre fue secretario general del Comité de Usuarios del Transporte. También elaboró una normativa de cómo deben funcionar las jefaturas en la que se recomendaba que los jefes civiles debían ser ciudadanos de las mismas parroquias. Esa propuesta la presentó en la época del alcalde de Caracas, Claudio Fermín, pero fue engavetada.

Ahora su paso es imparable. Empeñado como él solo en mantener viva la tradición de lucha de San Martín, cada día le añade una tarea más a su agenda.

Así, se encuentra buscando donativos y alimentos para el ancianato La Providencia; organiza un evento con la participación del comediante Emilio Lovera, cuyos fondos serán destinados a las festividades navideñas de los niños de El Guarataro, y sigue tocando puertas de empresas y comerciantes, en nombre de la asociación Pro San Juan, para buscar los insumos necesarios para la realización de los torneos de pelotica de goma, de dominó, ajedrez y para seguir organizando la sopa solidaria en la parroquia.

Estas actividades las comparte con su familia, “la cual ha comprendido mi trabajo social”; y con su inquietud por reunir la historia y las tradiciones de esta populosa parroquia.

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En la revista Bohemia ocupó página entera luego en las protestas luego del 4-F

Tiene registros y fotografías de décadas atrás y sabe cuentos de famosos, como por ejemplo, que el anillo del salsero Héctor Lavoe —el cual tenía grabado su nombre— debe encontrarse en las calles de El Guarataro.

“Él venía mucho a la zona, así como Eddie Palmieri y las estrellas de Fania. Se reunían en la casa de la familia Los Piña en El Guarataro, en donde les hacían un agasajo cada vez que visitaban Caracas. Y lo que se conoce es que Lavoe vendió el anillo por drogas”, comentó.

Rivero también contó de las “casas amarillas” —centros de cita—, las cuales luego se sumieron en el abandono: “Tenían unos baños públicos que conseguimos que fueran remodelados en la época de cuando Omar Estacio fue presidente del Centro Simón Bolívar (CSB). Pero aquí también teníamos uno de los bares más famosos de Caracas, el “001”, visitado por el Medina Angarita y por Daniel Santos”.

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De la parroquia, dijo, salieron Héctor Cabrera, Yolanda Moreno, Aquiles Nazoa, el comediante Rugio, “pero también tuvimos los mejores carnavales de Caracas y hoy en día nos sentimos orgullosos de tener una de las maternidades más importantes de Latinoamérica”.

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Una muestra del periódico vecinal que sacaron en la parroquia San Juan.

Para Andrés Rivera, la parroquia San Juan es una zona muy desfavorecida y abandonada por las autoridades locales. “Por eso no detendremos el trabajo comunitario. Aquí hay gente buena y luchadora, que se preocupa por su entorno y que no retrocederemos en la lucha por el bien común”, sentenció quien también fuera el creador del periódico vecinal La Voz de San Juan, medio que recientemente recibió un premio otorgado por la Federación de Comunidades Urbanas que preside Elías Santana.

Fotos Mabel Sarmiento/cortesía Andrés Rivero



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