Autoridades de Inparques guardan silencio sobre daños ocasionados al Ávila

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Trabajadores de Inparques aseguran que los permisos para la reconstrucción del teleférico de carga tienen dos años vencidos. La carretera que han construido sería ilegal porque no cuenta con la permisología. Los 20.000 funcionarios que serán incorporados a la institución representarían la militarización de los parques nacionales de Venezuela.

Caracas. Las autoridades guardan silencio, pero los daños al Parque Nacional El Ávila están a simple vista, al pasar cerca de la estación del Teleférico Wararairarepano, ubicada en Maripérez.

Los trabajos de reconstrucción de un teleférico de carga y la construcción de una carretera, presuntamente ilegal, están generando daños al principal pulmón vegetal de Caracas.

Aunque la deforestación está afectando distintos espacios del parque, la problemática denunciada en esta ocasión se ubica específicamente en Loma del Muerto.

Marlene Sifontes, secretaria de Organización del Sindicato del Instituto Nacional de Parques (Inparques), denunció que los permisos para la reconstrucción de ese teleférico, avalados por el instituto, vencieron hace dos años y que, además, no contemplaban «la construcción de una carretera ilegal que hoy está haciendo estragos en nuestra montaña».

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La deforestación avanza y trabajadores de Inparques aseguran que nadie pone freno a la problemática. Foto: Gleybert Asencio

Desde marzo de 2018, Sifontes realiza un registro de la problemática y asegura que cada vez se agudiza más.

«Hoy el daño que le están haciendo al parque nacional es gigantesco. Esto que están haciendo viola el Plan de Ordenamiento, Reglamento y Uso del Parque. La construcción de un teleférico es una actividad permitida en el Plan pero debe hacerse siguiendo procedimientos técnicos».

Sifontes asegura que producto de incendios forestales y de los trabajos ilegales que se están haciendo en Loma del Muerto, la vegetación se ha visto afectada y el suelo ha quedado expuesto a un proceso de degradación.

Ahorita que empezaron las lluvias vemos cómo se ha acelerado el daño, cómo se están degradando los suelos, cómo está corriendo material hacia abajo, y sabemos el daño ambiental que esto genera, que es la erosión de los suelos«.

No había comenzado la temporada de lluvia -asegura Sifontes- y ya se veía como caían pedazos de la montaña. «Hemos alertado pero las autoridades de Inparques están ciegas, sordas y mudas porque no hacen nada para frenar esos trabajos que, desde la visión de los trabajadores de Inparques, tienen que ser paralizados».

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Con la llegada de las lluvias se produce un proceso de erosión del suelo de la montaña. Foto: Gleybert Asencio

Ventel y Alfamaq son las dos empresas que, junto con el Ministerio de Turismo, y con el aval de Inparques, estarían llevando a cabo los trabajos en el cerro El Ávila.

Militarización de los Parques Nacionales

Otro tema que preocupa a la dirigente sindical y a sus compañeros es la posible militarización de los parques nacionales.

La inquietud surge a partir de unas declaraciones dadas por Nicolás Maduro el pasado 22 de abril, en las que expresaba su deseo de incorporar a unos 20.000 funcionarios como guardaparques en todo el territorio nacional.

“Quiero juramentar muy pronto a 10.000 guardaparques y 10.000 bomberos forestales del país”,  dijo Maduro durante la celebración del Día Internacional de la Tierra.

En un documento entregado el 21 de junio a Michelle Bachelet, alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, durante su visita al país, los representantes del sindicato de Inparques manifestaron su preocupación por tal anuncio.

«Las autoridades del Instituto Nacional de Parques, siguiendo instrucciones de Nicolás Maduro, están en proceso de formación e incorporación como guardaparques de 10.000 integrantes del componente militar Milicia Bolivariana y 10.000 bomberos forestales, lo cual representan una militarización de nuestros parques nacionales».

En el documento, Sifontes y también José Matute, secretario general del Sindicato, en representación de los trabajadores de Inparques, expresan su preocupación ante la posibilidad de que este número de funcionarios sustituya a un personal civil formado para desempeñarse como guardaparques, los cuales, además, tienen cuatro años sin recibir dotaciones de uniformes ni implementos de seguridad.


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