El comercio informal vende dispositivos para prevenir embarazos por 35 mil bolívares. Plafam denuncia que se desconoce si están vencidos o tuvieron la preservación adecuada.

Caracas. Jessica, de 17 años de edad, cursa quinto año en un colegio público de Petare, pero está pidiendo que le exoneren las materias del tercer lapso para tomar un reposo prenatal. Tiene 6 meses de embarazo.  Sabe sobre las maneras en las que podía quedar embarazada y de métodos anticonceptivos, pero al saber que se dificultaba encontrarlos prefirió confiar en su novio de 19 años y usar el método coitus interruptus. “Es que tampoco a él le gusta usar condón y son caros”, confiesa apenada.

En otro salón solo uno de los varones de quinto año se atreve a decir que sí tiene novia, pero acota que están esperando a conseguir un implante subdérmico que evita los embarazos de 3 a 5 años en la Asociación Civil de Planificación Familiar (Plafam) porque es el método anticonceptivo que la otra adolescente prefiere. Siguen en la búsqueda.

Para Nelmary Díaz, gerente de Programas de Plafam, explica que hay que lidiar con la educación sobre el uso de los métodos anticonceptivos y ahora, además, con la desesperación de quienes prefieren usar al costo que sea cualquier método, sin detenerse a consultar la opinión de un ginecólogo o dónde lo encuentran.

La escasez también llegó a esta fundación que anteriormente daba múltiples opciones para prevenir los embarazos no deseados. Por ahora solo ofrecen donaciones de condones en jornadas masiva y el implante intrauterino. No hay métodos anticonceptivos orales, ni inyectables, ni subdérmicos, pero ve con preocupación cómo las jóvenes compran los dispositivos que se colocan en el brazo a los llamados bachaqueros de Petare sin saber la procedencia o manipulación del aparato.

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Díaz resalta que estos implantes no los pueden usar las pacientes con quistes en los ovarios, pero prefieren el método para no tener hijos, antes que buscar el adecuado por la dificultad para conseguirlos.  Mientras que los intrauterinos no pueden ser usados si la paciente tiene infecciones recurrentes o lesiones en el útero.

“Las pacientes lo compran hasta en 35 mil bolívares sin saber si están vencidos o si tuvo el resguardo adecuado, aunque acá no los colocamos ellas encuentran a otros especialista que sí lo acepten. Acá los tuvimos hasta octubre en 3.300 bolívares con consulta incluida por una donación que hizo el Fondo de Poblaciones de Naciones Unidas”, denuncia  Díaz.

Aunque haya desespero por encontrar los métodos para prevenir un embarazo no deseado, la escasez no detiene a las parejas. La Encuesta Nacional de Juventud de 2013 realizada por la UCAB  a hombres y mujeres de 15 a 29 años en 4.500 hogares reveló que 66% de los jóvenes entre 15 y 19 años de edad ya tuvieron su primera relación sexual y la edad media del primer encuentro fue a los 14 años en varones y  15 en las mujeres. De la muestra, 26% no usaron métodos anticonceptivos en su última relación sexual.

Díaz se atreve a decir que ya no somos el primer país repuntando en estadísticas de embarazo adolescente en Sur América sino en toda Latinoamérica. “Es una realidad que nos preocupa. Nosotros brindamos educación integral en sexualidad, pero no hay diversidad de métodos para ofrecer. En octubre es cuando se incrementó la recesión, así que habrá que contar 9 meses para saber cuántos embarazos no deseados habrá”, comenta la especialista.

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