Tampoco hay tomógrafos y frecuentemente fallan los reactivos para los laboratorios. Anualmente llegan entre 80 y 120 casos nuevos de pacientes con cáncer.

Caracas. Este 15 de febrero se celebra el Día Mundial del Cáncer Infantil, fecha creada para recordar que estos pacientes merecen atención médica y psicológica, independientemente de su país de origen, raza, estatus económico o clase social.

La efeméride, además, se apoya en la premisa de que la muerte de niños con cáncer es evitable con un diagnóstico temprano, disponibilidad y acceso a tratamientos y cuidados apropiados, así como las medicinas esenciales asequibles.

Pero en Venezuela esta visión está muy lejos de cumplirse. No se garantiza el derecho a la salud de estas personas. En la actualidad, solo en el hospital J. M. de Los Ríos —un centro de referencia nacional— escasean cerca de nueve medicamentos oncológicos y terapias de soporte para los pacientes con cáncer.

En estos momentos no hay actinomicina, carboplatino, ifosfamida, cisplatino, citarabina, doxorrubicina, bevacizumab. En cuanto a los soportes hay déficit de leucovorina en tabletas y ampollas y mercaptopurina en tabletas.

La doctora María Cecilia Gómez, pediatra oncóloga, dijo que es una realidad muy dura, y que  la escasez de insumos oncológicos se padece desde hace dos o tres años:

“Y esto es muy frustrante, pues retrasa la mejoría de los niños. El déficit de medicamentos es general. Aquí no contamos con todos los fármacos y además, en el caso de los oncólogos, muchos son los mismos que usan los adultos y eso agrava la poca existencia”.

La ausencia de los protocolos de los tratamientos atrasa la mejoría y disminuye la tasa de supervivencia.

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Afortunadamente, dijo, hay fundaciones que colaboran y hay padres que se mueven y buscan las medicinas.

“Pero muchos no pueden costear eso. Es imposible. En la farmacia de alto costo del hospital no los hay y cuando los papás van a la del Seguro Social les dicen que tengan paciencia porque no hay existencia. Lo que vemos es que se ha deshumanizado este asunto, pues ni siquiera los atienden personalmente. Es el mismo vigilante [del establecimiento] quien lo hace”.

En el J. M., dijo, se incrementaron los casos. Anualmente reciben entre 80 y 120 pacientes, además de los  internos. Y frente a la crisis de medicamentos, los doctores hacen maromas para estabilizar a los pequeños.

Las patologías más frecuentes son la leucemia y los tumores cerebrales. Hoy día, en ese centro asistencial no hay ni siquiera tomógrafos, tampoco se hacen ecos y fallan los reactivos para hematología.

Foto: Mariana Mendoza



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