Érika Argüelles, certificada en el arte de hacer reír, ahora recorre las casas abrigo de Maracay, en busca de talentos en diversos oficios. La idea es capacitar a los jóvenes pobres y abandonados en algo que les guste y que les pinte un mejor futuro.

Caracas. Un grupo de jóvenes entrenados en la terapia de la risa y convencidos del hecho de que con la sonrisa se puede cambiar la vida, ahora se metieron en el terreno de la capacitación laboral para los chamos en situación de calle.

Están agrupados en la ONG Regala una Sonrisa a través del Yoga de la Risa que promueve su líder, Francisco Soarez, una actividad que hacen en plazas, teatros, en la playa, en los hospitales y en los barrios, para generar espacios de bienestar y logar la transformación social.

Con esto buscan reforzar los lazos afectivos grupales, aliviar el dolor y el sufrimiento trabajando en base a la autoestima, los miedos y la timidez; así como relajar la tensión y las emociones negativas a fin de reducir los niveles de violencia dentro de una comunidad o espacios de trabajo.

Erika Argüelles destacó que es un trabajo solidario que se dedica no solo a crear conciencia, sino también hace recolectas y posterior donación de ropa y calzado en buen estado para las personas en situación de calle.

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En ese ir y venir, han pasado por albergues y casas de abrigo ubicadas en Maracay, estado Aragua. Y de esos encuentros surgió un nuevo programa: capacitar a los adolescentes y jóvenes recluidos en estos centros para su inserción laboral.

Agüelles contó que están dando forma al programa Germinando las Semillas del Mañana, cuyo primer taller “Pinta tu vida de colores”, apunta a la capacitación. La idea de la primera fase es que las chicas de las casas de abrigo reciban entrenamiento en el arte del maquillaje. Por ahora son 20 chamas entre 14 y 17 años, de la casa Abrigo Madre Teresa de Calcuta.

El trabajo de calle les ayudó a conocer que en ese mundo también hay talento.

Tenemos un maquillador especializado que les va a aplicar un test vocacional, para conocer del grupo cuáles tienen mayor actitud para este oficio. Pero la idea es que todas disfruten y vean algo diferente. La que tenga más actitud y disposición, entonces recibirá el entrenamiento completo para que pueda iniciar un emprendimiento.

Muchas de estas chicas están en casas de abrigo porque pasaron por fases de abandono, violencia sexual, pobreza extrema.

También hay varones, explicó, pero están buscando las actividades en las que se puedan desarrollar: manualidades, diseño, carpintería.

Ya tienen los voluntarios para dictar los talleres. Sin embargo, requieren de material para la realización de estos. En el caso del taller de maquillaje, necesitan donaciones de pinturas, incluso hasta para después de la inducción para que las muchachas tengan sus primeras herramientas de trabajo.

Erika Argüelles acotó que el proyecto se va a extender a otras ciudades e indicó que están en busca de personas con sensibilidad que se sumen al programa.

Ya para Regálame una Sonrisa ellos promocionan un bono, con la finalidad de recaudar fondos, que sirvan para realizar los programas de bienestar social.

En el proyecto de Maracay hay sumados 10 voluntarios. En el caso de Erika, se certificó en esta técnica, fue payaso de hospital y ahora está en Aragua sacando sonrisas y brindando atención primaria al desposeído.

Foto referencial: Cortesía Regálame una Sonrisa



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