Beisy Valdespino tiene su trabajo y su negocio, pero no se queda quieta. Siempre anda ideando un plan para ayudar a los niños de la calle, a los chamos fuera del sistema escolar e incluso trabaja en pro de la conservación ambiental y el rescate de la parroquia Sucre.

Caracas. Cuidar una casa, ir al trabajo, ser dirigente político en su zona, criar a los hijos… Todo esto quizá puede ser mucho para una sola persona, pero para Beisy Valdespino es como masticar chicle y caminar.

Por su puesto, nada es fácil. El grado de dificultad en esta época de crisis socio-económica es alto. Aun así, esta mujer persiste en su labor social. El 18 de septiembre se fue con más de 40 personas al estado Vargas, llegó a una playa, organizó una jornada de limpieza y al final dejó una huella conservacionista.

Es un pequeño grano de arena lo que se aportó ese día. Sin embargo, fue de mucha motivación y tanto es así que la gente que fue conmigo se propuso hacer más cosas en pro del ambiente y su propia comunidad.

Beisy dictará los cursos que serán gratuitos.

En ese orden de ideas, y montada en el período de inicio escolar, decidió que el aporte entonces debía enfocarse a los adolescentes del sector donde vive, Casalta III.

Ya en la zona creó un club de fútbol que incluso ha ido a competencias intercomunales y en otras parroquias como Coche y El Valle. Esta vez, de lo deportivo pasó a emprendimiento y decidió combinar su cibercafé con un salón de informática y también en un espacio para la prevención del delito.

16 chamos de Casalta III recibirán un taller de ensamblaje y reparación de computadoras. Es un curso gratis con pocos cupos, para una atención más personalizada.

Valdespino será facilitadora en las clases de mantenimiento, ensamblaje y reparación de computadoras a muchachos entre los 9 y 14 años, para que vayan formándose en un oficio que a la larga les permita un sustento de vida.

Ya creó el club de fúltbol en Caalta III.

Esta es una herramienta que les va a ser útil en lo persona y en el campo laboral. Los voy a inducir en los principios básicos, ellos conocerán lo que es un software y un hardware. Lo que intento es apoyarlos para que comiencen un emprendimiento y se empoderen de sus vidas. Es necesario, aquí en Casalta y en otras zonas capitalinas, sacar a los chamos del ocio y ayudarlos en un proyecto de vida.

Valdespino no quiere que eso se quede en el curso que recibirán a partir de este 14 de septiembre durante cuatro horas. Lo que ella visualiza es que estos estudiantes multipliquen los conocimientos a sus pares en el barrio.

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Luego les dará una inducción sobre redes sociales, y lo mejor de todo es que los talleres son gratuitos y los beneficiarios no deben llevar implementos, más allá de las ganas de aprender.

El 18 de septiembre se fue a la playa a crear conciencia conservacionista.

Ya la activista, con su grupo de colaboradores, ha hecho jornadas para la enseñanza del ajedrez y en Los Magallanes de Catia han dictado clases de reforzamiento escolar.

Lo que queremos es que mantengan la mente ocupada y ese es nuestro trabajo social y comunitario. Es algo que hacemos sin una partida presupuestaria, sin una Gaceta Oficial y sin mayor parafernalia, destacó quien este día ocupa el espacio de Gente Buena.

Organiza talleres de emprendimiento para la comunidad.

Fotos: Cortesía Valdespino



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