El ritmo inflacionario impacta en el costo de las cucherías. Un snack surtido que incluya una galleta, una chupeta y un chocolate pequeño requiere de mínimo 40.000 bolívares.

Caracas. Si los alimentos representan un reto monetario para los ciudadanos, comprar una merienda resulta también costoso y muchos ya han dejado de lado el chocolatico o el platanito.

Los precios de los chucherías se han disparado y en lo que va de 2017 han subido más de 1.000 %, casi al ritmo de la inflación que en 11 meses fue 1.369 %, de acuerdo con la medición de la Asamblea Nacional. Hoy día para comprar un chocolate, una galleta y hasta chupeta las personas necesitan disponer de mínimo 40.000 bolívares.

Belkis Espinoza, quien trabaja en el sector farmacéutico, ha sustituido la Sussy y el Cocosette que compraba para la merienda de su hija por galletas sin relleno y, en muchos casos, frutas. Así, tampoco compra bebidas azucaradas pues prefiere elaborar el jugo ella misma.

“Mi hija quería un helado, pero prefiero comprarle un chocolate. Aunque me costó 25.000 bolívares, resulta más accesible que otro antojo”, agregó Espinoza. Al igual de ella, Roxana Roco, enfermera, cuenta que ha tenido que suspender las meriendas que solía organizar con sus amigas de trabajo debido al alto costo que representa en su presupuesto mensual.

Resulta que, por comer un chocolate de leche implica destinar entre 22.000 y 25.000 bolívares, 14 % del salario mínimo.

Los antojos más “accesibles” son Cheese Tris, platanitos y Doritos que están en 10.000 bolívares. Una galleta Oreo se puede encontrar en 10.000 bolívares; un brownie o un ponqué de vainilla ya están en  17.000 bolívares. Una chupeta vale 10.000 bolívares y los caramelos -que era lo más barato- oscilan entre los 500 y 2.500 bolívares.

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Según la consulta realizada por Cronica.Uno, el chocolate resulta la mercancía más costosa para los consumidores y escasa para los comerciantes. Una barra de chocolate Savoy, edición navideña, se vende a 40.000 bolívares, mientras su presentación tradicional ronda los 25.000 bolívares, en enero estaba en 1.500 bolívares. Un Toronto supera los 7.000 bolívares, hace 11 meses estaba en 350 bolívares.

El resucitado chocolate blanco Galak también cuesta 25.000 bolívares y la Samba le sigue el paso a la hiperinflación variando su precio entre 20.000 y 25.000 bolívares.

Frente a esta situación, un kiosquero de la avenida. Casanova, quien prefirió no identificarse, explica que la ventas no son como antes. “La diferencia de reponer la mercancía es de hasta 200.000 bolívares por producto. Ahora hacemos más inversión y tenemos menos ganancia. Es lo que nos queda, sino nos descapitalizamos por completo”.

La encarga de otra tienda en City Market relata que los dulces criollos y el dulce de leche también se han convertido en productos escasos “Como la leche y el azúcar son necesarias para su elaboración, cada vez que se puede producir se dispara el precio. Yo vendía un dulce de leche en 500 bolívares, pero ahora cuesta 8.000 bolívares”.

De este modo, manifiesta que las ventas han disminuido drásticamente debido al aumento constante de la mercancía y cuenta que para abastecer su negocio compra pocas cantidades por lo cual su inventario es bajo. “Eso es lo más triste. Antes tenía un cuarto para guardar todas las chucherías. Ahora ese cuarto es un peladero de chivo”.

Aunado a las bajas ventas, se suma el problema del efectivo, porque no todos quieren gastar los billetes que consiguen. Un vendedor señala que “el que carga sencillo, muy poco lo suelta. Tiene que ser algo de urgencia, necesidad para que los gaste. En un negocio como este y sin efectivo, nos estamos viendo la cara uno a otros”.

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Foto: Francisco Bruzco



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