Comerciantes reducen personal y cierran sus negocios por falta de inventario

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En Sabana Grande la reducción del personal, en algunos casos, ronda 90 %. Quienes trabajaban con 30 personas ahora solo disponen de tres empleados, según la asociación del bulevar. A juicio del gremio, las nuevas medidas económicas acechan el suministro de bienes y servicios. Para algunos es el anticipo de la ruina indeleble de un aparato “productivo”, que se devora el Producto Interno Bruto.

Caracas. Es más de mediodía de un martes cualquiera, dos mujeres elegantemente vestidas piden almuerzo en el tarantín de Alicia Dugarte, una cocinera que vive de preparar comida en el centro histórico de Libertador, y su respuesta se repite, por lo menos, durante los siguientes diez minutos: “No hay comida, no conseguí carne y ahora tampoco hay quien pague por un almuerzo”. Es, después de tanto repetirlo, su coro, el lamento de una emprendedora que suspendió su negocio por fuerza de la crisis que arranca de raíz cualquier pretensión de servicio.

A juicio del gremio, las nuevas medidas económicas acechan el suministro de bienes y servicios. Para algunos es el anticipo de la ruina indeleble de un aparato “productivo”. Para Roberto León Parilli, portavoz de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores, la fijación de precios, que el Gobierno impuso a 25 productos de la canasta básica, es parte de la movida de un sistema que juega a estrangular a los proveedores de bienes y servicios.

Juan Contorianos, de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande, dice que las medidas económicas han dejado su zarpazo en el bulevar. “El paquetazo nos ha afectado terriblemente”, añade y explica que una tercera parte de los negocios de la zona se mantienen cerrados por falta de inventario. Los que permanecen abiertos tienen en contra el aumento de sueldo, la falta de transporte, la crisis eléctrica y las regulaciones oficiales, que ponen en el terreno de pérdida a quienes reponen sus inventarios a dólar negro.

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En ese corredor comercial, de referencia nacional, el pago de la nómina y los pasivos laborales roba el sueño a quienes tienen empleados por pagar. “Hay cierto pánico en el sector”, completa Contorianos. De 2.500 comercios, 600 permanecen cerrados por problemas relacionados con la falta de divisas, según el portavoz de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande.

Contorianos asegura que la reducción del personal, en algunos casos, ronda el 90%. Quienes trabajaban con 30 personas, dice, ahora solo disponen de tres empleados.

No se trata de ser pesimista, pero los negocios que quedan van a cerrar, no hay forma de que sobrevivan a pérdida”, vaticina.

En algunos locales los artículos ni siquiera tienen los precios marcados, pues la inflación no permite fijar los costos en un cartón. Los precios suben a diario y los consumidores pierden su poder adquisitivo.

Roberto León Parilli sostiene que las medidas aplicadas por el Gobierno son unidireccionales: no se consultó al sector. “El Estado ha asumido la toma de decisiones de las personas, lo cual ha sido una práctica recurrente”. Asegura que la fórmula del Gobierno es un círculo vicioso de pérdida, que describe del siguiente modo: primero se regulan los precios con un madrugonazo económico, llegan los bachaqueros, luego se agotan los inventarios y, con ello, se hace crónica la escasez hasta que el Gobierno afloja nuevamente la cuerda y aúpa a los comerciantes para que vendan los productos a precios exorbitantes.

De momento, cree que la economía está en la fase de agotamiento de inventario, la mayor muestra de ello es lo que ocurre en las carnicerías, donde escasean la carne y el pollo. Cada vez que modificas las estructuras de costo a la baja empieza un problema económico que robustece el mercado negro, donde se hacen ventas bajo cuerda.

“El aumento de 1.800 es, por sí mismo, inflacionario. Cuando un producto cuesta 10 bolívares y el Estado te obliga a venderlo en 8, ahí estás perdiendo”, remata Parilli.

Según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, en agosto el índice de inflación intermensual llegó a 223,1 % frente a 125 % en julio. La escalada, explican los diputados, se debe a las medidas económicas anunciadas por Nicolás Maduro.

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El centro de Caracas no es la excepción. Allí la mayoría de los comercios permanecen cerrados desde la última semana de agosto. Los vendedores tienen menos capacidad de maniobra frente a las medidas anunciadas por el Ejecutivo. Con un dólar negro, que aumenta a diario, los artículos importados y algunos de producción nacional se multiplican por diez.

Entre enero y agosto el crecimiento de los precios acumula un alza de 34.680,7 %, mientras la inflación anualizada se ubicó en 200.005 %.

Para quienes le toman el pulso a la economía, la rotación de rubros es el mayor| síntoma de inestabilidad. Donde alguna vez hubo una panadería o alguna zapatería ahora hay una frutería, como ocurre en la parroquia Candelaria, donde los nuevos comercios tienen una vida útil de entre seis y 18 meses.

El exdirector de la Cámara de Comercio de Caracas,Víctor Maldonado, ratifica la posición del gremio.

“Lo único que va a generar el incremento desproporcionado del salario será el cierre de empresas y más desempleo. Y lo segundo que está haciendo Maduro es ‘exfoliar’ los inventarios de las empresas, ya lo hemos visto con Farmatodo“.

Los comerciantes no saben en cuánto vender sus productos y se cuidan por el asedio de la Sundde. Y para colmo, sentencia Maldonado, todo indica que el nuevo cono fracasó: no hay dinero y la disponibilidad de efectivo apenas llega a 2 %.

La presidenta de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Claudia Itriago, dice que están preocupados por lo que representa el aumento de salario que supera el 3000 %. Con más de 160 centros comerciales afiliados y 500.000 trabajadores, resulta cuesta arriba honrar los pasivos laborales y utilidades.

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Fotos: Julio Materano


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