Los altos precios de los productos y la baja oferta están impactando en el consumo, que este año puede caer 15,4 %, según estimaciones de Ecoanalítica.

Caracas. La situación no es fácil. Compramos un poquito de esto y otro poquito de aquello, tratamos de rendir las cosas como se pueda, contó Miguel Ángel Delgado, un contador residente de Gato Negro, quien apuntó que frente a la crisis se ha visto obligado a modificar sus patrones de consumo.

Así como Delgado, muchos ciudadanos establecen prioridades en sus compras. Los elevados precios y la baja oferta de bienes y servicios han llevado a una disminución del consumo.

Esther Blanco es una ama de casa residenciada en Palo Verde que comentó que con los alimentos, hemos cambiado nuestros hábitos. Compramos los productos que cuesten menos, y se dejan de consumir otros. Evitamos gastar en cosas innecesarias, no compramos refrescos, le hemos bajado mucho a las chucherías y de ser posible compramos al por mayor.

Un informe de la firma Ecoanalítica revela que en 2016, la contracción del consumo fue 15 % y para este 2017 se proyecta en 15,4 %. Este descenso continúa por la menor oferta agregada y el deterioro del poder de compra. La compensación salarial no ha logrado su cometido, los incrementos van a un ritmo más lento que los precios, quedando rezagados frente a la inflación.

Y agrega que las opciones de consumo disminuyen. La inflación se concentra en los rubros de primera necesidad, por lo cual prescindir de ellos resulta casi imposible, y la solución obvia, como lo son los incrementos de salario, genera aún mayores aumentos de precios por un proceso de ajuste en las estructuras de costos. Este panorama ha obligado a la población a reformar sus estructuras de consumo, con cada vez mayor rapidez, para de esa forma enfrentar la convulsionada economía venezolana.

Estas modificaciones las ha hecho Betania Núñez, una vendedora de repuestos automotrices que vive en Guatire, quien aseveró que trata de comprar lo más barato que consigue, pues lo que percibe es insuficiente para cubrir la comida y la educación de sus hijos.

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La prioridad en casa es la comida y la educación de los muchachos, aunque ellos estudian en universidad pública, igual hay un elevado gasto. La mayor parte de lo que gano es para pura comida, señala Núñez, quien dijo que hace largos recorridos para conseguir los artículos más razonables de precio. Lo que más se compra es harina, pasta, algunas frutas, carne, quesos, huevos, tratando siempre de comprar lo más barato que haya, igual con las frutas y verduras, tratar de comprar las que son de temporada que son las más baratas.

Rubén Pereira, como otras cabezas de familia, se las tiene que ingeniar para adquirir lo más básico y más porque los salarios no suben a la velocidad de los precios, que en siete meses avanzaron 249 %, según los cálculos de la Asamblea Nacional. En julio, la canasta alimentaria fue  956.261 bolívares, de manera que un trabajador requiere ganar 31.000 bolívares diarios para atender esos gastos esenciales.

En casa estamos priorizando los granos, la harina de soja y algunas verduras, etc. Si sacamos las cuentas, sale más barato comprar un kilo de pescado que un kilo de carne o pollo. Lo mismo pasa con los granos que también tienen proteínas y el kilo rinde mucho más que uno de carne, añadió.

Frente a la prolongación de la crisis, Ecoanalítica estima que la caída del salario en términos reales será de 42 % , de manera que los “estándares de consumo de la población seguirán reduciéndose ampliamente, con escasas alternativas de suavización”.

Con información de Mayela Armas 

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