La comunidad kurripaco de Puerto Montaña Fría denunció que cuatro hombres encapuchados dispararon contra un grupo que jugaba fútbol el domingo en la tarde. Entre ellos estaba Eduardo Garrido, la víctima.

Ciudad Guayana. Según lo que denuncian los testigos, nadie vio las caras de los asesinos. Solo vieron cuando se bajaron de una camioneta Toyota de color blanco y dispararon a los que estaban jugando fútbol.

Los cuatro hombres tenían capuchas verdes. Después de los disparos, se fueron.

Y después del susto quedó la consternación: Eduardo Garrido, capitán de la etnia kurripaco de Puerto Montaña Fría (parroquia Platanillal, en el eje carretero sur del estado Amazonas) había sido asesinado. Fue el domingo en la tarde.

La denuncia la formuló la asociación civil Kapé-Kapé, encargada de monitorear y visibilizar violaciones de derechos humanos contra comunidades indígenas en el estado Amazonas.

“Al sitio se presentaron comisiones del Cicpc [Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas] y militares, quienes colectaron evidencias y están realizando las entrevistas a los testigos del hecho a los fines de determinar los responsables del asesinato que enluta a toda una comunidad indígena”, apuntó la organización no gubernamental a través de una nota de prensa.

Amenaza reiterativa

Kapé-Kapé expuso que las comunidades del estado Amazonas denuncian que cada vez son más los grupos paraestatales que rondan en las comunidades y que han atentado en contra de líderes indígenas.

“La presencia de grupos no identificados se ha vuelto común en el estado Amazonas, quienes no solamente violan el territorio de los pueblos indígenas sino que ahora arremeten contra su integridad física violando, entre otros, el derecho a la vida”.

“El pueblo kurripaco de la comunidad Puerto Montaña Fría exigen que la labor de los organismos de seguridad dé con los responsables del asesinato de su capitán, para tranquilidad de sus familiares y de los habitantes de comunidades de otros pueblos indígenas”, apunta la ONG.

Respecto de este asesinato, no ha habido pronunciamientos por parte del Ministerio para los Pueblos Indígenas. Tres días después, prevalece el silencio.


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