Los datos preliminares que se manejan en la Vicepresidencia de Economía apuntan a que las áreas claves retroceden más de 30 %.

Caracas. Desde hace cuatro años, el presidente Nicolás Maduro ha mantenido un discurso de impulsar los sectores clave de la economía, sin embargo, las acciones oficiales han hecho que las áreas estratégicas se encuentren en una situación crítica.

El recrudecimiento de las regulaciones, el recorte en la entrega de divisas, las fallas en los servicios, la menor demanda y la incertidumbre política e institucional tienen a todas las actividades contra las cuerdas.

En el marco de Expo Potencia Venezuela a fines de marzo, el Jefe de Estado dijo que “el rumbo está trazado, 15 motores concatenados entre sí que pueden generar una potencia”. Pero dicha fuerza no existe.

En abril de 2013, luego de asumir la presidencia, Maduro anunció que se buscarían vías para reactivar “motores” como la manufactura, la construcción, la petroquímica, entre otras áreas. En aquel momento, se efectuaron diversas reuniones para evaluar los cuellos de botellas que enfrentaban las industrias a fin de incrementar la producción y allí las autoridades se comprometieron a reducir los trámites; revisar los precios de los rubros regulados y agilizar la entrega de dólares, lo cual no se concretó y comenzó el declive de los sectores. La economía se desaceleró y tuvo una variación de 1,3 % del Producto Interno Bruto (PIB).

Al año siguiente (2014), el mandatario creó un plan nacional de facilidades de inversión para el desarrollo económico con el fin de impulsar a los motores, programa que no tuvo resultados, y la contracción general fue de 3,9 % del PIB. Para el 2015, se mantuvo la misma línea y, en plena crisis de abastecimiento, el Gobierno coordinó mesas con el sector privado, sin embargo, de esos encuentros no hubo humo blanco y de acuerdo con datos extraoficiales, el retroceso fue de 10 %.

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En 2016, Maduro insistió en la reactivación de “los motores de la economía”. Se crearon mesas y hasta se instaló el Consejo de Economía Productiva con el objeto de que nuevamente los empresarios notificaran sus obstáculos y se dieran soluciones. Con todo, los reclamos y sugerencias no tuvieron respuesta. Y el deterioro siguió, la economía cayó 16 %, según la información de los entes oficiales.

En este 2017 las distorsiones han seguido profundizándose por lo cual los venezolanos continúan padeciendo el desabastecimiento de rubros esenciales y una elevada inflación.

Así están algunos motores:

Manufactura: El Gobierno calificó a la manufactura como el “tercer motor” de la economía, pero este sector se deteriora con fuerza, lo que acentúa la escasez. Según la información de la Vicepresidencia de Economía, esta actividad retrocedió más de 20 % del PIB en 2016. Aunque la medición del primer trimestre de 2017 arrancó con retraso, ya una hay data preliminar que tiene la instancia y que revela una caída de 30 %. Este descenso es similar al que hubo en el mismo lapso de 2003 como consecuencia del paro de actividades. Fuentes oficiales señalan que la contracción no es mayor, porque hay áreas que mantienen una producción intermitente, pero otras están paradas.

Conindustria estima que las plantas operan en promedio a un 37 % de su capacidad. Ese resultado es porque los sectores que conforman la manufactura se enfrentan a una severa restricción en la entrega de dólares que limita las importaciones. Ecoanalítica calculó un descenso de 29 % en las compras externas del primer bimestre. A ese recorte se suman el control de precios, que obliga a vender varios rubros por debajo de sus costos de fabricación, y la orden que tienen sectores como los de alimentos y artículos de higiene personal de vender la mitad de su producción a los entes oficiales para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

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Construcción: El segundo “motor” de la economía está parado. La menor inversión y la baja disponibilidad de materiales tienen en jaque a las obras públicas y privadas. Los datos recibidos por la Vicepresidencia de Economía señalan que en 2016 este sector retrocedió 40 % y en el primer trimestre del 2017 la situación ha sido más crítica. Las cifras preliminares de la instancia apuntan a una caída de 35 % en el período de enero-marzo, lo cual no sucedía desde 2003.

Los representantes del sector construcción señalan que actualmente la mayoría de las obras públicas están paralizadas, por la disminución en la inyección de recursos. El presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción, Juan Andrés Sosa, agregó que en el sector privado las obras residenciales están afectadas porque el financiamiento es menor y no hay demanda, mientras que las obras comerciales avanzan lentamente por la crisis del comercio. Aunado a ello está la menor cantidad de insumos, como cemento y cabillas. La producción de las siderúrgicas no llega a 10 % de su capacidad y la de cementeras no supera 40 %.

Petróleo. El primer motor, según las autoridades, es el petrolero, pero igual que los ya mencionados no ve luz. Esta actividad el pasado año registró una caída de 11 %  y el descenso ha seguido en el 2017. La Vicepresidencia de Economía todavía no tiene las cifras preliminares, debido a que Pdvsa está retrasada con la información. Pero los datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) muestran que la producción petrolera no cesa de caer. En el período enero-marzo de 2016 promedió 2,5 millones de barriles, en el mismo lapso de 2017 fue 2,2 millones de barriles, una disminución de 11 %. En el declive indicen la merma de las inversiones, la falta de personal calificado, los problemas de mantenimiento, entre otros factores.

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