Delincuentes regresaron a la Cota 905 a pesar de varias OLP

Vecinos contaron que después de dos fases de la Operación de Liberación y Protección del Pueblo, las bandas se “enconcharon” para evitar que los funcionarios volvieran. Sin embargo, meses después el barrio sigue envuelto en tiroteos, secuestros y homicidios.

Caracas. Oír gritos de una víctima pidiendo ayuda mientras una banda de delincuentes la esconde, en una vivienda de la Cota 905, es normal para los vecinos. Ver cómo a plena luz del día llega un extranjero secuestrado a la zona, al tiempo que lo golpean y camina lleno de sangre, también.

La vida de quienes, por elección o no, eligieron este barrio del municipio Libertador de Caracas, es así. Y ante estas escenas tienen que guardar silencio frente a las autoridades porque de lo contrario su vida corre serio peligro.

Desde la última Operación de Liberación y Protección del Pueblo (OLP) ejecutada en la Cota el 10 de mayo de este año, los antisociales se habían mantenido al margen para evitar que los cuerpos de seguridad subieran de nuevo.

Hace tres meses, el ministro de Interior, Justicia y Paz para el momento, Gustavo González López, anunció el relanzamiento de la OLP otra vez en la Cota 905, 10 meses después de que estrenaran el plan en ese mismo lugar.

segunda fase cota
El ministro, para el momento, publicó estas fotos en su red social Twitter cuando se lanzó la segunda fase de la OLP

Al menos 3.006 funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) se desplegaron también por El Valle, El Cementerio y Coche.

En la nueva fase resultaron abatidos nueve presuntos delincuentes, quienes según González López, se enfrentaron a las autoridades. Mientras que en la primera OLP —que inició el 13 de julio de 2015— fueron 15 personas asesinadas que supuestamente se resistieron a la autoridad.

A pesar de que el Gobierno desplegó varios operativos, las bandas en la zona siguen y se mantienen los mismos delitos: llevan víctimas de secuestro a viviendas, estacionan carros robados, hacen cobros de rescate por esos lares y asesinan.

Un vecino —quien por miedo pidió que no se publicara su nombre— contó que los delincuentes se “enconchan” un tiempo por estas operaciones y luego regresan como si no hubiese pasado nada.

“Ya volvieron a alborotarse, se han estado cayendo a tiros. Habían estado escondidos un tiempo, para evitar otra OLP, pero ya volvieron. Nosotros sabemos quiénes son los malandros, pero no podemos decir nada porque nos pueden matar”.

Es tanto el terror que estas bandas sembraron en los residentes, que este vecino prefiere no acudir a velorios de allegados del barrio para que los hampones no lo fichen. “Puede que conversando con alguien se arme un mal comentario y después ese chisme llegue a uno de ‘ellos’, luego puedo ser yo el perjudicado o mi familia”, afirmó.

Desde que el 27 de junio, unos sujetos mataron y quemaron a Elizabeth Aguilera, en el sector San Miguel de la Cota 905, por presuntamente dar información de ellos al Cicpc, los vecinos agarraron más miedo de denunciar.

La víctima era jefa de la Unidad de Batalla Bolívar Chávez (UBCh), según el dirigente Freddy Bernal, quien lamentó su muerte a través de la red social Twitter.

muerta cota
Freddy Bernal lamentó la muerte de la coordinadora de la UBCh

Otra mujer que ultimaron, por suministrar supuestos detalles de las bandas a los cuerpos de seguridad, fue Maritza Sánchez, en septiembre de 2015.

Era coordinadora de la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor en el sector Brisas de El Paraíso, de la Cota 905, y convocó a una reunión vecinal cuando a mitad de asamblea un individuo le disparó.

Los vecinos entendieron el mensaje subliminal que transmitieron los antisociales y temen que los maten también por denunciar.

La advertencia se asentó recientemente, cuando un joven recibió ocho tiros en el rostro por defender a su hermano, en Las Quintas, y según una vecina de las víctimas, después del entierro el homicida fue a casa de los familiares para decirles que no quería problemas.

“Ni loca me atrevo a decir algo cuando veo que llevan a algún secuestrado, porque después la agarran conmigo y mi familia. No tenemos a nadie que nos proteja. Ahí todos vemos pero no decimos nada”, añadió.

No se sienten seguros ni con la GNB

Cerca de la cancha Barlovento, en el sector Las Quintas, hay una carpa de la GNB desde el mes de mayo, cuando comenzó la segunda fase de las OLP.

El ministro de ese momento, González López, anunció —en ese mes— que instalaron 136 puntos de control en la Cota 905 y en el resto de las zonas donde se estaba implementando la operación como El Cementerio, Coche, El Valle, Valles del Tuy y Vargas.

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Sin embargo, los habitantes no se sienten seguros con la Guardia, porque igual se comenten delitos. Presumen que los efectivos están en complicidad con estas bandas, porque cuando los ven caminando tranquilos por los callejones no los detienen.

“He estado ahí y he visto cuando los malandros están parados cerca de los guardias y ellos no hacen nada”, acotó una residente.

Aquella ocasión en que mataron al joven por salir en defensa de su hermano, la madre acudió a la carpa pidiendo ayuda pero los uniformados le dijeron que no podían hacer nada.

“No me siento tranquilo con la GNB, ellos están para resguardar al pueblo y tienen ‘palabra’ con los delincuentes, eso no nos asegura nada”, soltó un vecino.

Cuerpos de seguridad efectuaron un operativo en la Cota 905, territorio Zona de Paz. Los funcionarios se enfrentaron a las bandas del sector. Cristian Hernández/Crónica Uno
La primera OLP en la Cota 905 fue el 13 de julio de 2015

Pese a esto, los habitantes de la Cota 905 no se oponen a que se ejecuten OLP, siempre y cuando no caigan inocentes, como pasó en julio de 2015 durante la primera operación de seguridad.

“Queremos que vayan directo a los malandros y no que se lleven a todo el mundo por el medio, sea inocente o culpable. Eso nos da mucho miedo”, detalló un pariente de Edison Alcalá, de 21 años, víctima de la primera OLP, pues alegaron que era inocente.

Fotos referenciales: Cristian Hernández


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