Pese al riesgo de contagio que representa esta enfermedad, las autoridades sanitarias de Aragua no han procedido al cerco epidemiológico, tal y como lo recomienda la Organización Panamericana de la Salud.

Una niña de 13 años de edad es la segunda paciente con difteria que se conoce en Aragua. Aunque oficialmente ninguna autoridad sanitaria ha confirmado este caso, fuentes especialistas del hospital Central de Maracay aseguran que, hace una semana, esta niña fue ingresada al centro asistencial con claros síntomas de difteria.

La pequeña proviene de San Jacinto, un sector ubicado al este de la ciudad. El primer caso detectado y conocido es el de una docente de 34 años de edad, procedente del sector Santa Rosa, del oeste de Maracay, que ingresó al HCM el pasado 27 de noviembre y fue recluida en el piso 7.

La menor se encuentra aislada en la emergencia pediátrica, en donde permanecen otros niños que se ignora si han sido vacunados con la pentavalente, de acuerdo con la información que hacen llegar desde el hospital. El tratamiento de la paciente, que consiste en antitoxina diftérica y que debería suministrárselo el hospital, debe cubrirlo la familia de la niña, según denuncia que hacen llegar enfermeras y médicos del centro asistencial.

El hermetismo institucional es absoluto, pero desde el principal centro asistencial de la región se comunican con Crónica.Uno para alertar sobre el riesgo de contagio que representan estos dos casos, no solo para el personal del hospital, sino también para las comunidades de donde provienen ambas pacientes.

“Corposalud -explica un epidemiólogo que solicitó no ser identificado- debió acudir de inmediato a las viviendas de estas dos pacientes para realizar una pesquisa en, al menos, 150 metros a la redonda, acudir al colegio en donde estudia la niña y en donde labora la docente, vacunar a todos los contactos domiciliarios cercanos y establecer un cerco epidemiológico en el resto de la comunidad para evitar la propagación de la epidemia. Por supuesto, eso como parte de su responsabilidad de reportar y notificar los casos ante el Ministerio y ante la Organización Panamericana de la Salud”.

La información extraoficial que ha obtenido Crónica.Uno señala que  los médicos que estuvieron expuestos durante el ingreso y tratamiento de la docente y de la menor de edad fueron vacunados, pero no hay certeza de que todo el personal del hospital haya sido inmunizado y, muchos menos,  de que esté al tanto de esta delicada situación.

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“Por el contrario -dice uno de los médicos- las autoridades han callado, pese a que la difteria es una enfermedad de notificación obligatoria, según lo establecido por  la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud. De hecho, es obligación de las autoridades sanitarias y hospitalarias proveer a todo el personal del Hospital Central de Maracay, de los insumos y equipos que les garanticen medidas de bioseguridad, tales como guantes, tapabocas, gorros y batas desechables, por mencionar solo algunos requeridos, pero que sabemos, escasean en el hospital”.

Una manera de ayudar a los ciudadanos es reportar los casos, pero el Gobierno se niega a informar sobre la aparición de la difteria en la ciudad, porque ello implica  reconocer y admitir que la cobertura de vacunación no fue la adecuada. Corposalud debe emprender una campaña urgente e inmediata de vacunación para evitar la aparición de nuevos casos de difteria en Aragua y la propagación de la epidemia”, asegura un médico sanitarista de la región que pidió la reserva de su nombre.

La jornada nacional de vacunación, que se inició el pasado 6 de abril y se extendió hasta el 13 de mayo, diseñada por el Ministerio de Salud y una Misión Médica Cubana, apenas dispuso de un poco más de 9 millones de dosis para la inmunización de 14 enfermedades, aunque se requerían más de 80 millones de dosis para que Venezuela cumpliera con los estándares internacionales establecidos por la Organización Panamericana de la Salud.

El Gobierno incorporó apenas cuatro vacunas de un total de nueve que históricamente se han suministrado. Para 2018, de acuerdo con los registros de la organización Médicos Unidos de Venezuela, solo se suministraron 317.354 dosis de pentavalentes, que abarcan la tosferina, tétanos, difteria, hepatitis B y hemofilus, para un total de 2,9 millones de niños de 0 a 5 años, lo que representa una cobertura de apenas 11 %.

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El esquema de vacunación diseñado este año dispuso la vacuna doble (toxoide diftérico y el toxoide tetánico) para atender a una población de 17 millones de personas entre 7 y 39 años, incluyendo a embarazadas. Pero el Ministerio de Salud apenas ofreció 3,5 millones de dosis. Es decir, 80 % de esta población susceptible quedó fuera del plan nacional de vacunación

El más reciente registro oficial que se tiene sobre esta enfermedad, que ha reaparecido en el país después de 24 años, es la actualización epidemiológica de febrero de 2018 de la OPS, en la que se señala que cuatro países de la región, Brasil, Haití, República Dominicana y Venezuela, tenían casos sospechosos y confirmados de difteria.

“En Venezuela, el brote de difteria se inició en julio de 2016. Desde entonces y hasta la Semana Epidemiológica 5 de 2018, se notificaron un total de 969 casos probables (324 casos en 2016, 609 en 2017 y 36 en 2018), de los cuales 726 fueron confirmados por laboratorio y clínica y 113 fallecieron (17 en 2016 y 96 en 2017); tasa de letalidad 15,5%. En 2016 se notificaron casos en cinco estados (Anzoátegui, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas y Sucre) mientras que en 2017 los casos se registraron en 22 estados y el Distrito Capital. Durante 2018, son nueve las entidades federales que reportaron casos confirmados. Se registraron en todas las edades, pero la población más afectada está en el grupo de 5 a 39 años, donde la mayor incidencia corresponde al grupo de 5 a 19 años”, señala el reporte de la OPS.

La organización recomienda fortalecer los sistemas de vigilancia para la detección precoz de casos sospechosos, a fin de iniciar el tratamiento oportuno en los afectados y el seguimiento de sus contactos.

“Todos los contactos cercanos deben ser evaluados para detectar signos y síntomas compatibles con difteria y deben ser mantenidos bajo vigilancia diaria durante siete días desde el último contacto. Los contactos adultos deben evitar el contacto con los niños y deberán evitar manipular alimentos hasta que se demuestre que no son portadores. Todos los contactos deben recibir una dosis única de penicilina benzatínica por vía intramuscular (600.000 unidades para niños menores de seis años y 1,2 millones de unidades para los de seis o más años de edad). Si el cultivo resulta positivo se deberá iniciar el tratamiento con antimicrobianos”.

A los pacientes con difteria se les debe asegurar la provisión de antitoxina diftérica y ejecutar a cabalidad el manejo clínico que implica ubicar al paciente en una sala o área de aislamiento y aplicar las precauciones estándares para su atención, administrar la antitoxina diftérica (DAT, por sus siglas en inglés) lo antes posible, administrar antibióticos (penicilina, eritromicina, o azitromicina) tan pronto como sea posible y monitorear continuamente y proporcionar terapia de apoyo en caso de complicaciones graves.

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El contagio de la difteria se da a través de las gotitas de saliva que se expulsan al toser o estornudar. Una vez ocurrida esta transmisión, los síntomas de la difteria aparecerán a los tres o cinco días después de haberse adquirido la bacteria.

Foto: referencial


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