Mucho antes de quedar embarazada, Dayana Pinto Piñero siempre pensó que podía ser una buena madre para un niño especial. A los cinco años de estar casada, llegó Aaron David, un niño de baja talla que ha colmado de alegrías a sus familiares.

Caracas. Desestimando recomendaciones médicas relacionadas con la practica de un aborto terapéutico porque su hijo venía con algún tipo de enanismo, “micromelia universal” —que se refiere al acortamiento de los cuatro miembros—, sumado a que la caja torácica no se le estaba formando; Dayana Pinto Piñero y su esposo, Yves Zapata, se aferraron a la fe en Dios y decidieron traer al mundo a su primer hijo.

La sugerencia es el aborto terapéutico para estudiar el feto y decidir, pues, si iba a volver a intentar quedar embarazada ver las probabilidades de que se repitiera. Siempre estuvimos decididos a tener a nuestro hijo indistintamente de la condición que él traía. Nos preocupaba que no pudiera respirar, pusimos la fe en Dios y seguimos adelante. Al momento de nacer, el 18 de diciembre de 2009, Aaron David no necesitó oxigeno. Nace, llora, estuvo sus dos días en el retén y de allí a la casa(sic), contó la madre del pequeño.

Desde su gestación, Dayana comenzó a familiarizarse con la condición con la que venía su niño. Al nacer Aaron David lo llevan a un médico especialista en Genética. Comenzamos esa lucha de querer brindarle a nuestro hijo lo mejor, llevarlo a terapia para que pudiera sentarse, caminar. Estábamos desinformados, no sabíamos que habían varios tipos de enanismo, que era el enanismo diastrófico, no sabíamos porqué él nació con esa condición si en mi familia y la de mi esposo nadie la tenía. En su caso, se produce porque la mamá y el papá poseen la mutación y en cada embarazo tenemos un 25 % de probabilidad de que la condición se dé.

Los padres de Aaron David se han preparado para darle calidad de vida

Ayudar al prójimo

En esa búsqueda de información para atender la condición de su hijo, Dayana se entera de la Fundación Pequeño Gran Mundo Venezuela, cuyos integrantes se reunían en el Parque del Este. Con ellos comienza un intercambio de conocimientos y experiencias hasta que logran registrar esta organización que se ha dedicado a propiciar la integración y la ayuda a personas de baja talla.

Aaron tiene 7 años, tenemos 6 en la fundación. Fue una emoción, vimos a otros niños con baja talla, Aaron se relacionó súper chévere con ellos. Para nosotros fue muy importante, nada como escuchar a otros padres, nos cuentan cómo han ido viviendo cada etapa… Él es un niño muy querido, muy amado, tiene una personalidad increíble.

Dayana cuenta que su hijo no ha sido víctima de discriminación en la calle, como han sufrido otras personas de baja talla. Se han encontrado personas curiosas que preguntan sobre su condición, en el colegio recibe un buen trato. Solo en un intercambio deportivo se dio el caso de alumnos de otro plantel que le hicieron comentarios, sin embargo, Aaron no se inmutó y continuó jugando fútbol. Su madre presume que la relación con la referida fundación le ha permitido el desarrollo de fortalezas.

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Afirma que en Pequeño Gran Mundo Venezuela se dan apoyo mutuo y constante a través del grupo en Facebook y en WhatsApp, Recientemente, se incorporaron dos madres de niños con la condición en busca del apoyo que recibió Dayana hace 6 años.

Antes de ser mamá siempre pensé que podía ser una buena madre de un niño especial. Veía un niño con Down, con alguna otra condición y yo sentía que sería una buena mamá para un niño y de verdad me doy cuenta de que Dios me tenía escogida para ser la mamá de Aaron. Me ha encantado conocer ese mundo de personas de baja talla, contó.

La Fundación Pequeño Gran Mundo Venezuela propicia la integración y el apoyo a la gente de baja estatura

A Dayana Pinto Piñero le preocupa la discriminación a la que se han visto expuestas las personas de baja talla. Puso como ejemplo a una joven que trabaja en una compañía de seguros y ha sido víctima de acoso laboral por parte de sus compañeras, recibiendo críticas, burlas e incluso empujones. Por ello, la fundación educa para lograr que una nueva generación crezca con una mente más abierta, a fin de evitar el rechazo a personas solo porque no son de la misma estatura. Nuestra labor es crear conciencia, dar a conocer la condición, decir que así como hay personas gordas, flacas, hay niños de baja talla. No es una enfermedad, es una condición.

Este domingo, Día de las Madres, Dayana lo pasará en familia con su amado hijo Aaron David. “Los hijos son la herencia que Dios nos ha dado a las mujeres, nosotros debemos velar por esa herencia y por lo que les espera en el  futuro. Los niños son como una flecha y las mamás como el arco que hacia donde lo direccionemos, lo apuntemos, le demos esa crianza, ese amor, valores hacia allá ese niño va a ir. Es nuestra responsabilidad levantar esas generaciones, debemos velar para que ellos tenga lo mejor, también la parte espiritual”.

Fotos: Cortesía



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