La baja oferta de dólares, la mayor liquidez, el incremento de la demanda y la incertidumbre sobre la Constituyente disparan la paridad.

Caracas. Desde 2013, el presidente Nicolás Maduro ha prometido torcerle el brazo al dólar paralelo y hasta “pulverizarlo”, sin embargo, sucede lo contrario, la paridad va en escalada, y en siete meses se ha devaluado en más de 70 %.

El repunte de ese tipo de cambio responde a la baja oferta de dólares, el incremento de los bolívares en circulación, el crecimiento de la demanda y la incertidumbre en torno a la Asamblea Nacional Constituyente.

Aunque en cuatro años el Gobierno ha creado cinco sistemas adicionales de divisas, no ha podido mantener a raya ese dólar, cuya cotización está prohibida divulgar por la Ley contra los Ilícitos Cambiarios.

1. ¿Qué acelera la paridad?

Pese al anuncio de un nuevo dólar complementario, el recorte en las liquidaciones de dólares oficiales ha seguido y aquellos que necesitan importar usan sus propios fondos, lo que impulsa la paridad.

A la baja oferta de billetes verdes se añade el crecimiento de la liquidez. Hay más bolívares en circulación porque el Gobierno ha incrementado el gasto en salarios, pensiones y otros compromisos. Para cubrir parte de esos egresos, el Banco Central de Venezuela imprime bolívares sin respaldo. De modo que esa mayor cantidad de dinero que va a la economía presiona, porque una porción se termina volcando al mercado paralelo.

El economista Asdrúbal Oliveros indica que “existe una demanda muy fuerte. Hay más liquidez y pocos dólares”.

A este cóctel se suma la incertidumbre que genera la Constituyente, con la cual el presidente Nicolás Maduro aspira a crear leyes y reformar la Constitución para profundizar los controles y acentuar los desequilibrios de la economía.

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Este proceso, que no cumple con los pasos previstos en la Carta Magna, genera preocupación en la comunidad internacional y ya el gobierno de Estados Unidos advirtió que podría imponer sanciones económicas, lo que afectaría las ventas de crudo a Estados Unidos y golpearía el flujo de caja de Pdvsa, que aporte 96 de cada 100 dólares que entran al país.

2. ¿Cómo está el flujo de dólares?

Si bien el flujo es mayor que en 2016 porque la cotización del barril es 43 dólares, la producción petrolera está en declive, por tanto, el ingreso no alcanza para atender las necesidades. De lo que recibe la industria petrolera, una parte debe orientarla a los compromisos de deuda y el resto va al BCV.

Con los dólares de la petrolera se alimentan las reservas, y al darse menos billetes verdes, hay menos disponibilidades en el BCV.  Las reservas están en 10 millardos de dólares.

3. ¿Cómo se encuentra la oferta de divisas?

Cifras de Ecoanalítica señalan que la asignación de divisas a los privados mediante el dólar protegido (Dipro) y el dólar complementario (Dicom) promedió 7,8 millones de dólares diarios en la primera mitad de 2017, una caída de 47,7 %. Por tal motivo, las empresas han tenido limitaciones para adquirir los insumos para producir.

En mayo, arrancó el nuevo Dicom y en 10 subastas ha liquidado 267 millones de dólares, lo que es insuficiente para las necesidades de las industrias, mientras que por Cencoex las asignaciones son cada vez más bajas, señalan fuentes financieras

4. ¿Cuál es la política cambiaria?

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Durante mucho tiempo, las empresas, además de recibir dólares a través de Cadivi —actualmente Cencoex—, podían acudir al mercado permuta, que permitía la compra de divisas mediante operaciones con bonos. Dicho mercado se eliminó en 2010 y en mayo de ese año se creó el Sitme para permitir a las industrias adquirir dólares nuevamente por medio de la compra de bonos y bajo el control del BCV. Ese sistema no pudo evitar el alza del precio del dólar paralelo y en febrero de 2013 se suspendió.

En marzo de 2013 se constituyó el Sicad que se encargaba de subastar divisas, pero se quedó corto frente a la demanda, y en marzo de 2014 se estructuró el Sicad II con el objetivo de permitir a las personas naturales y las empresas comprar y vender dólares de acuerdo con la oferta y la demanda. Por esa vía, dijeron las autoridades, se pondría freno al dólar paralelo, lo cual tampoco sucedió.

El Sicad II fue eliminado en febrero de 2015 para dar paso al Simadi, mecanismo en el cual se podían comprar divisas libremente, pero en 2016 la entrega de dólares por el Cencoex se restringió más, el Sicad no dio ni un dólar y en el Simadi la oferta fue baja.

Luego el Ejecutivo decidió dejar el Dipro a 10 bolívares y el Dicom que reemplazaría al Simadi. De hecho, los ministros se comprometieron a constituir un nuevo mercado, pero la realidad es que el Dicom seguió operando como el Simadi. En mayo de este año se creó el nuevo Dicom, que pasó de autorizaciones diarias a subastas semanales, y no ha logrado controlar el paralelo.

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5. ¿Ese comportamiento del paralelo impactará en los precios?

Sí, porque los precios de varios productos y servicios están relacionados con el dólar paralelo.

En mayo, Ecoanalítica calculó el tipo de cambio del consumidor en 2687 bolívares, que registró una depreciación anual de 80,6 %. Ese indicador refleja la pérdida del poder de compra del bolívar en términos de consumo, causado por los constantes desplazamientos de rubros hacia el tipo de cambio paralelo, señala la firma.

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