La maestra jubilada Evelyn Rausseo, miembro de Fetraenseñanza, piensa que este año no hay celebración, sino conmemoración: “No hay fuerza. Estamos frente a un régimen que obliga, humilla, que golpea en lo más fuerte: el estómago. Hoy con el sentimiento más humano le pedimos a Dios con clamor que tienda sus manos, que nos impulse, que nos arroje a buscar las mejores soluciones”.

Caracas. El silencio entre los docentes iba más allá del respeto por estar en un lugar sagrado. A pesar de ser el Día del Maestro, la emoción fue la tristeza, el regocijo llegó con la fe. En las dos naves centrales de la Catedral de Caracas los educadores aguardaban por escuchar palabras de aliento para continuar con la labor que desempeñan. “Creo que falta alegría. Tienen que vivir la alegría de los muchachos. Porque ellos también tiene problemas grandes”, fueron las primeras palabras del sacerdote durante la misa anual en conmemoración del 86 aniversario de la Federación Venezolana de Maestros.

“A ser luz y sal”, a eso están llamados los educadores, así lo expresó el sacerdote: “El Evangelio nos pone dos palabras ‘luz y sal’ y nos dice que somos la sal del mundo, pero si la sal se vuelve insípida, cómo se degustará el sabor. Ya no sirve más que para tirarla. De manera que es importante saber que ustedes son sal en la escuela, testimonio”.

La maestra jubilada Evelyn Rausseo, miembro de Fetraenseñanza, piensa que este año no hay celebración, sino conmemoración, asegura mientras el cura da la comunión, para ella los derechos se han menoscabado: No hay fuerza. Estamos frente a un régimen que obliga, humilla, que golpea en lo más fuerte: el estómago. Hoy con el sentimiento más humano le pedimos a Dios con clamor que tienda sus manos, que nos impulse, que nos arroje a buscar las mejores soluciones.

“Claro que somos sal”, dice Rausseo. Explica que si “esa sazón pierde la esencia” sucede lo que está ocurriendo en el sistema educativo: “Esa sal se ha vuelto insípida, el temor ha ido cediendo espacios entre los docentes para no correr riesgos”.

Misa día de los maestros, catedral de Caracas
Evelyn Rausseo, maestra jubilada y miembro de Fetraenseñanza.

El presidente de la Federación Venezolana de Maestros, Orlando Alzuru, también elevó sus plegarias en nombre del gremio: “Señor, imploramos tu misericordia con los más necesitados, para que nuestros hermanos venezolanos no sigan comiendo de la basura. Señor, no permitas que tus alumnos y docentes se sigan desmayando del hambre en las escuelas. Señor, te pedimos misericordiosamente que nos libres de la violencia en los centros educativos y las calles de nuestra querida Venezuela. Señor, te pedimos que ilumines la mente de nuestros gobernantes del país para que lo conduzcan por un sendero democrático y se alejen de la perversión y la maldad. Estamos celebrando esta eucaristía con mucha fe y mucho optimismo por el futuro de los educadores y la Educación”.

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En su alocución señaló que continúan con las conversaciones con el Ministerio de Educación para buscar un paliativo dada la situación de precariedad en que se encuentran los agremiados: Estamos enfocándonos en la protección social, porque entendemos que no hay salario que venga que resuelva el problema de los educadores. Este día clamamos por una revisión de la actual convención colectiva, no queremos ni vamos a permitir una nueva convención porque eso es perder el tiempo. Queremos una revisión a objeto de poner a tono todas bonificaciones y seguridad social con el proceso inflacionario del país.

Misa día de los maestros, catedral de Caracas
Alzuru pidió a Dios por el futuro de los docentes en Venezuela y por todas aquellas personas que tienen necesidades.

Para Alzuru, es determinante que los maestros impartan clases de ciudadanía en las aulas: “Todos en conjunto tenemos que buscar la unidad para salir a adelante. Nos queda la fuerza, la voluntad, la condición de servirle a nuestro país”.

Al terminar el coro cantó una estrofa de la canción “Venezuela” y los maestros se dieron un abrazo en conjunto.

Sin beneficios ni asistencia

Fanny Aguilar, miembro del Movimiento Se Educa Venezuela, expresa que en este momento el maestro se encuentra desasistido y empobrecido. Los beneficios de salud no están funcionando de manera óptima:

El maestro jubilado está sin cestaticket, sin asistencia de salud. Nos descuentan lo del Ipasme y no lo podemos utilizar. Tenemos un HCM y cuando lo requerimos no nos atienden. Necesitamos que el Gobierno nos reivindique todos nuestros derechos, los cuales se han venido confiscando.

En los primeros días de enero, a los maestros les depositaron un bono de transporte por 2400 bolívares.Solo nos alcanza para un día de trabajo, siempre y cuando el docente tome una sola camioneta. El docente está con zapatos rotos, sin ropa, y sin embargo, el Gobierno le da un bono de 500 bolívares para que compre el uniforme escolar ¡Cinco billetes de 100 bolívares!, rechaza Aguilar.

Ser educador es una tarea fascinante pero dura. Sabemos que el principal educador es la familia, pero tristemente en Venezuela la familia está rota por tantos sitios y los muchachos están urgidos. Ustedes son los médicos que tienen que enderezar esos huesos rotos, fue el mensaje final del sacerdote.

Fotos: Francisco Bruzo



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