Hombre desprendido, luchador social y demócrata. Así recordaron a Fernando Albán durante el recorrido por Caracas desde la UCV hasta el Cementerio del Este para los actos de sepelio. Primero Justicia lo catalogó como una de sus referencias morales.

Caracas. “Vivimos en la muerte cuando no amamos. El odio es lo que separa la vida y la muerte”. Con esas palabras dio inicio el padre Herrera al sepelio del concejal del municipio Libertador, Fernando Albán. Para este sacerdote, el dirigente de Primero Justicia no era una persona extraña. Compartió junto a él en distintas actividades en la parroquia San Pedro: entregaron comida a niños en situación de calle y útiles escolares a los liceos más necesitados. En su discurso quiso destacar la calidad humana, los valores y principios de este político que el Gobierno asegura que se suicidó mientras estaba detenido en el Sebin. Pero el padre Herrera no comulga con esta versión.

Puedo dar fe de que lo ocurrido revela hasta dónde llega la maldad de este régimen que tiene sometido a un país. Este hecho debe despertar la conciencia en todos los venezolanos. La verdad tiene que ser respetada. Todos, sin excepción, somos seres sagrados. Nuestro origen está en Dios. Debemos tener fortaleza para seguir resistiendo y luchar hasta conseguir la libertad que tanto anhelamos”, expresó.

Entre sus palabras señaló que Albán nunca dudó en su entrega a la lucha por la libertad. Resaltó que lo hacía encomendado a Dios y consciente de las consecuencias que podría traer. Además, no perdía oportunidad para orar por Venezuela y pedir la bendición.

“Aquel que entrega su vida por los amigos tiene un amor muy grande. Sin duda, Fernando entregó su vida por amor a sus hermanos venezolanos, a su gente, a sus compañeros, copartidarios”, concluyó el padre Herrera.

La esposa del concejal, Meury Albán, y sus hijos, María Fernanda Albán y Fernando Albán, observaron la urna y el entierro de su familiar desde una videollamada. Los tres viven en el exterior y no pudieron regresar al país. “Sigan estudiando, ustedes saben que eso era lo que quería su padre”, les decía, entre lágrimas, la mamá del político, luego de que finalizó el sepelio.

El compadre y abogado del concejal, Ramón Aguilar, leyó un discurso que escribieron los familiares de Albán, que decía:

“Fernando, sabemos dónde estás. Estás con nosotros y en el cielo, cuidándonos como siempre. Fuiste excelente padre y esposo. Nos enseñaste valores importantes para la vida: fe, justicia, verdad, responsabilidad, trabajo, humildad y caridad. Tu insistencia y compromiso no los olvidaremos. Siempre creíste que nuestro país saldría de esta dictadura. Luchaste por Venezuela. Lo diste todo por ella. Te recordaremos y amaremos siempre”.

El Centro para la Paz y los Derechos Humanos de la Universidad Central de Venezuela así como la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de este recinto académico también se manifestaron para recordar a quien fue dirigente estudiantil a finales de los ochenta en esta universidad. El abogado Eduardo Torres declaró que Albán era un hijo ilustre de su alma mater y una persona que apreciaba la vida. Como vocero del centro hizo un llamado a la sociedad venezolana para el rescate de los valores, la solidaridad y la unión. “Es la hora de vencer las sombras”, agregó.

Por su parte, la decana Lourdes Wills Rivera envió un mensaje en el que describe a Fernando Albán como un hombre humilde, desprendido, democrático y cristiano.

“Sabemos que falleció en extrañas circunstancias y por eso queremos que se investigue con imparcialidad su muerte hasta las últimas circunstancias y se establezca la responsabilidad del Estado y de los funcionarios involucrados. Nos resulta inverosímil que el Gobierno se adelante a los hechos y catalogue lo ocurrido como un suicidio”. 

Mientras la urna era bajada hasta el subsuelo para ser tapada con cemento, compañeros de partido lanzaban rosas amarillas y exclamaban que Albán sería la referencia moral de Primero Justicia.

“No es suicidio, es homicidio”

Lee también
Diputados de PJ "clausuraron" el BCV y lo responsabilizaron por la inflación

Partidos políticos, sociedad civil y organizaciones se aglomeraron para darle el último adiós a Fernando Albán. Se convocó una ruta para este miércoles 9 de octubre que partió desde la UCV, pasando por Bello Monte, Las Mercedes, Chuao, El Cafetal, hasta llegar al Cementerio del Este. El recorrido duró entre tres y cuatro horas. Muchos de los que se sumaron conocían al concejal, otros solo sabían de él por referencia y había algunos que no habían escuchado su nombre. Pero todos compartían un mismo sentimiento: indignación.

En la caminata fueron varios los que llevaron panfletos en los que se leía: “Maduro, asesino”, “Despierta, Venezuela”, “No es suicidio, es homicidio” y hasta se vio uno que recordaba el artículo 43 de la Constitución, que establece que el derecho a la vida es inviolable y que es el Estado el responsable de proteger la vida de las personas que se encuentran privadas de libertad.

Los jóvenes se acostaron en las calles dónde habían escrito: “Ni un muerto más. No más dictadura”. El movimiento Dale Letra alzó las palabras: “Justicia” y “Verdad”. El Congreso Nacional de Juventudes rezó un rosario mientras caminaban al lado de la carroza donde se encontraba el difunto y luego gritaban: “La juventud no olvida, lo que quiere es justicia”.

Varios políticos de distintos partidos mostraron su solidaridad. La coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado, señaló que la muerte de Albán fue un crimen ejecutado de una manera “fría e intencional”, que solo demuestra la maldad absoluta del Gobierno.

La ciudad está de luto y el mundo tiene que observar lo que estamos sintiendo. Estamos hablando del asesinato de una persona inocente que fue secuestrada, apresada, torturada, asesinada y a la que esta dictadura acusa de suicidarse”, expresó.

Igualmente, el concejal de Chacao por Voluntad Popular, Alfredo Jimeno, sostiene que lo ocurrido con Albán fue una acción de la dictadura para elevar más la represión y el miedo. “Lo mataron. No fue suicidio, fue un homicidio. No podemos tolerar que en Venezuela se asesine por pensar distinto”, agregó. Su compañero de la cámara municipal por Copei, Robert García, reiteró que el Estado continúa en la búsqueda del terror, pero está convencido de que los buenos son más. “Este recorrido es la evidencia de un pueblo que no se arrodilla. Aquí están nuestros rostros y seguiremos en las calles”.

El diputado por Primero Justicia, Carlos Paparoni, cree que la mejor forma de rendirle homenaje a un hombre entregado a la política es el trabajo. “Todos debemos seguir trabajando por la Venezuela que queremos”, indicó. 

Zugeimar Armas, mamá de Neomar Lander, joven de 17 años que murió en las protestas del año pasado por la represión del Estado, resaltó que estos sucesos deben despertar a los venezolanos. “Muchos tienen miedo de que los metan presos, pero este Gobierno nos está matando poco a poco todos los días”.

A Milagros Baena, vecina del municipio Baruta, no le hizo falta conocer a Albán para acompañar a sus familiares hasta el Cementerio del Este. “Él es un venezolano asesinado. No nos pueden seguir maltratando. Todos los días asesinan a niños, madres y ancianos. Ya basta”, comentó.

Quienes lo conocieron repiten los mismos atributos de su personalidad: un hombre desprendido al que, más allá de figurar como político, le interesaba luchar por las causas sociales. “A los más jóvenes nos enseñó a trabajar para alcanzar nuestros objetivos. Siempre decía: no hay que darles el pez, hay que enseñarlos a pescar”, recordó Abraham Blandín, dirigente municipal de Primero Justicia en Petare.  

Sus allegados cuentan que Albán era un creyente de que la vida de cada ser humano estaba en las manos de Dios. Las palabras de una de sus asistentes, Eimi Blanco, dicen mucho de él:

Si estuviera aquí me diría ‘perdónalos’. Yo sé que él, desde arriba, perdonó a todos los que lo torturaron y lo mataron. Así era él”.

Fotos: Claudia Smolansky y Sebastián García

Lee también
Organizaciones civiles asumen un rol protagónico para transformar la crisis

Participa en la conversación