Habitantes de Las Casitas viven penurias por la escasez de agua potable

En este sector de la parte alta de la parroquia La Vega, es frecuente toparse con niños, adultos y personas de la tercera edad arrastrando carretillas con envases que apenas les alcanzan para surtirse pocos días.

Caracas. Habitantes del sector B de Las Casitas, parte alta de la parroquia La Vega, son quienes sufren más de la escasez de agua potable. Denuncian que son largos meses que llevan secos, que no tienen para tomar, ni para bañarse, mucho menos para comer.

Cuando llegan los camiones, los vecinos realizan un gran esfuerzo para llenar sus botellones. La cisterna, que es gratuita, no alcanza para surtir en las zonas altas de Las Casitas. En consecuencia, los residentes deben bajar largas colinas para buscar ayuda entre sus vecinos. Algunos van hasta las cercanías de la parada de Coche —varias cuadras— para, posteriormente, transportar las pimpinas en carretillas hasta sus viviendas.

Reclaman que, si no envían el servicio por tubería, deberían llegar los camiones cada semana, pero están sometidos a esperar uno cada 15 días. En ocasiones, no saben en qué momento puedan hacer acto de presencia.

También, hay residentes que aprovechan para comercializar el líquido. Tienen pegados en sus puertas papeles anunciando el llenado de los botellones a un costo de Bs. S. 400.

Las escuelas de Fe y Alegría Canaima y Andy Aparicio hace un mes que no tienen agua. Los baños están colapsados, no se pueden limpiar las aulas y en los comedores a duras penas los empleados pueden cocinar. Por esta razón, ha incrementado el número de inasistencias.

Los representantes, en ocasiones, no envían a los niños al colegio. Unos porque no pueden bañar ni lavar la ropa de sus hijos; y otros, temen que no podamos brindarle la atención adecuada en la institución debido a la falla del suministro en el servicio, expresó Luis María Olez, maestra del colegio de Fe y Alegría Andy Aparicio.

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En síntesis, se ha vuelto común en la comunidad lavar la ropa en casas de familiares que viven en zonas bajas, correr cuando llega el camión cisterna para llenar los envases y postrarse a las puertas de sus viviendas atentos a cualquier anuncio de las autoridades de Hidrocapital. “Estamos viviendo épocas de penurias”, reclaman los vecinos mientras cargan los botellones sobre sus hombros.

Vecinos llevan en carretillas sus envases y botellones hasta sus viviendas en las zonas altas de Las Casitas. Foto: Luis Morillo

Vecinos organizados

En el sector El Araguaney, también de la parroquia La Vega, están ubicadas las bombas de agua que garantizan el flujo hacia las zonas altas. Al parecer, algunas de estas máquinas están dañadas.

Los vecinos indicaron que se realizaron mesas técnicas de agua con presencia de las autoridades de Hidrocapital, quienes comunicaron que una válvula colapsó, pero no hay en el país repuestos para sustituirla. Las mesas técnicas se reunían de forma periódica, pero, como no llegaron a acuerdos viables, no las volvieron a convocar y los afectados quedaron esperando respuestas.

Alfredo Infante, párroco de la iglesia San Alberto Hurtado del sector Las Casitas, dijo que hace un mes convocaron a una mesa de trabajo en la comunidad. Mencionó que han recogido firmas para enviar pronto una petición a Hidrocapital.

“Queremos saber el estado del bombeo, los acueductos y qué ha pasado con el cronograma del racionamiento. Exigimos la reactivación del servicio de agua, pero si no hay información al respecto, tomaremos otras medidas”, afirmó Infante, a quien le ha tocado llenar los tobos con agua de lluvia.

De igual modo, algunas personas de la parroquia La Vega se quejan de la mala gestión del Consejo Comunal.

No están organizados, no atienden al llamado de la comunidad y no escuchan las quejas respecto a los servicios públicos. Ellos son los responsables de enviar las peticiones para la reparación de las bombas de agua. Tan solo están en esos cargos para obtener sus beneficios y no para atender las demandas de los vecinos, explicó Alberto Rubio, habitante de Las Casitas.


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