Entre los embates de la delincuencia —que han dejado a la casa de estudios prácticamente desmantelada— y la falta de recursos, los bachilleres sostienen que de continuar la situación actual, el recinto tiene poco tiempo de vida. Autoridades no vacilan en afirmar que la situación del alma mater “parece una especie de complot contra las universidades autónomas del país”.    

Puerto La Cruz. Los relatos de los estudiantes del núcleo Anzoátegui de la Universidad de Oriente (UDO) y el deterioro de la infraestructura son una radiografía de los problemas que aquejan al país.

Edificaciones descuidadas, fallas en servicios públicos, graves problemas de inseguridad, deserción de estudiantes y profesores, ausencia de transporte y de insumos para realizar prácticas de laboratorio en cátedras como Medicina e Ingeniería, todo esto aunado a un presupuesto que no les permite funcionar decentemente, son el rosario de dificultades por las que atraviesa la UDO.

Para sus estudiantes, las sombras parecen estar en la actualidad venciendo a la Universidad, al punto de indicar que “pareciera que tuviese los días contados”.

La frase pertenece a la estudiante de Ingeniería Química, Ariannys Rodríguez, al ver el estado en que se encuentran las áreas de laboratorio tanto de Ingeniería Química como Mecánica.

No conforme con haber sido desvalijada en el receso vacacional, durante el cual sustrajeron equipos valorados en más de 500.000 dólares del área de Termodinámica —que a juicio de los profesores ya no tienen posibilidad de reposición por la escasez de recursos— los delincuentes ingresaron nuevamente la semana pasada para llevarse lo poco que quedaba.

Ya no hay nada que llevarse y, sin embargo, regresan a terminar de sacar lo poco de hierro que queda. Nosotros necesitamos estos laboratorios para hacer nuestras prácticas pero si la universidad no tiene dinero para comprar una simple resma de papel, mucho menos tiene para adquirir estos equipos, a la universidad le queda poco tiempo, sostuvo Rodríguez.

Los reclamos de los bachilleres —más allá de señalar las desgracias de la casa de estudios anzoatiguense— pusieron el foco en la inacción de las autoridades universitarias frente al incremento de los actos delictivos en el recinto.

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Sin recursos pero con mística

“Parece una especie de complot contra las universidades autónomas del país”, dijo María Teresa Lattuca, decana interina del núcleo, al equipo de Crónica.Uno en la entidad.

Además de reconocer la crisis del campus en cuanto a insumos para las escuelas que requieren prácticas de laboratorio, Lattuca destacó otros aspectos de la problemática general, como el nulo presupuesto para el mantenimiento de la UDO-Anzoátegui: 45 hectáreas de terreno están a cargo de un solo jardinero —los estudiantes suelen hacer jornadas de recuperación de las áreas verdes— y apenas ocho vigilantes, que trabajan por turnos (cuatro de día y cuatro de noche). Este último caso representa otro aliciente para la inseguridad.

La delincuencia nos está desmantelando la universidad y no podemos hacer nada. Las máquinas que se robaron en termodinámica las obtuvimos porque fueron donadas por la empresa privada a través de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación [Locti] que obliga a las empresa privadas a aportar un porcentaje de sus ganancias a las universidades y con esta situación de país, reponer esos equipos es imposible.

La decana indicó que un punto de inflexión lo marcó el robo en diciembre pasado de más de 100 fluxometros —equipo de herraje en los sanitarios— cada uno de ellos valorado en 2 millones de bolívares.

El único ente que nos apoya es la Gobernación del estado a través de Covinea y hasta ellos mismos nos han dicho que el apoyo no puede ser continuo porque tampoco tienen recursos para destacarse aquí, refirió.

Si este panorama es tan oscuro. ¿Cómo se prepara un bachiller en la UDO y cómo funciona la universidad?.

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—Aquí nos reinventamos y los alumnos no se detienen en el proceso de aprendizaje, hablamos con empresas para que los muchachos hagan los laboratorios en ellas e inclusive con las mismas universidades del Gobierno, así como ellos vinieron aquí en un principio, ahora nosotros vamos allá. Nuestro compromiso es seguir preparando el profesional exitoso que nos ha caracterizado, profesores y alumnos luchamos para que esto no se convierta en un pueblo fantasma.

¿Tienen cifras exactas de cómo está el nivel de deserción en la universidad?.

—La universidad cuenta actualmente con una población inscrita de 10.800 estudiantes. En Ingeniería Industrial es donde se puede considerar que ha habido una variación de sus población, es una especialidad de 40 secciones, pero para este período se redujo a 34, ya que se cerraron seis secciones por falta de alumnos, eso representa una baja de 240 estudiantes, la carrera de Medicina mantiene su matrícula de 2300 bachilleres cursando estudios, no hay una deserción alarmante.

María Teresa Maniscalchi es la directora del departamento de Microbiología de la Escuela de Medicina. Afirma que el presupuesto asignado para el 2018 es de apenas 3 millones de bolívares, los cuales si se miden por los costos de los artículos de oficina, solo alcanzan para la compra de una resma de papel bond, la cual tiene un valor de 2,6 millones de bolívares en el mercado. Del resto aquí no podemos hacer más nada, cómo desarrollamos una investigación con una miseria de presupuesto.

Autoridades y profesores sostuvieron que han enviado ya innumerables cartas a la Opsu, se han reunido en varias oportunidades con los cuerpos de seguridad del estado y los problemas de la UDO aumentan por día. A ese ritmo, puede que el recinto universitario sí se convierta en un pueblo fantasma pese a los deseos de su decana.

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Foto: José Camacho



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