Los analistas Michael Penfold y Saúl Cabrera indicaron que el aspirante presidencial debe superar con holgura a Maduro para saltar escollos como el ventajismo, el carnet de la Patria y las irregularidades electorales.

Caracas. En una elección “no competitiva” el candidato presidencial que se oponga al aspirante a la reelección no solo debe ganar, sino que debe obtener una ventaja amplia sobre su oponente para que el Gobierno, de rasgos autoritarios, reconozca su triunfo. Para los analistas Saúl Cabrera y Michael Penfold, este es precisamente el caso de Venezuela, por lo que una eventual victoria del candidato Henri Falcón frente a Nicolás Maduro el 20 de mayo no será reconocida si la diferencia entre los porcentajes de votos de ambos no es, al menos, de entre 10 % o 16 %.

Cabrera, presidente de la encuestadora Consultores 21, indicó que asuntos como el sistema electoral, el ventajismo del Gobierno y las irregularidades que suelen ocurrir en el proceso de votación hacen necesario que Falcón tenga una ventaja de más de 10 puntos porcentuales para poder cobrar su triunfo. “Hablamos de una democracia no competitiva”, explicó.

Penfold, doctor en economía política, señaló que el exgobernador de Lara posee actualmente 8 % de ventaja sobre Maduro, de acuerdo con algunos sondeos de opinión. Deberá aumentar la diferencia y lograr que el voto castigo se materialice y que la diferencia sea de 16 o 18 puntos, ¿de qué depende esto? De qué tan buena sea la campaña, si conecta o no, y esta es de solo dos meses, expresó.

Ambos analistas participaron en el foro “Perspectivas 2018” organizado por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). Para Penfold, más que la conformación del Consejo Nacional Electoral (CNE), las inhabilitaciones o el desequilibrio mediático de la campaña, la verdadera condición electoral por la que debe luchar la oposición es por reducir el ventajismo del Gobierno a través del carnet de la Patria.

El experto indicó que esta tarjeta, a través de la que se hacen transferencias de dinero a las personas, ha llegado a 68 % de la población y que tiene un gran impacto el día de las elecciones. Explicó que gracias a la tarjeta Maduro recuperó su popularidad hasta 27 %, pero que la hiperinflación, que inició a finales de 2017, hizo que esta mermara de nuevo a un 22 %.

La probabilidad de que una persona chavista, que tiene el carnet, salga a votar por Maduro es de 95 %, es muy efectivo. Entre los opositores que tienen el carnet de la patria, y que dicen que votarían por la oposición, la probabilidad de que vote por Maduro es de 31 %. Tiene dos efectos: la movilización de la base chavista y lo segundo es el poder de conversión del voto.

Escenarios electorales

Ambos expertos expusieron algunos posibles escenarios. Cabrera explicó que si la elección se da con quienes muestran disposición a votar (55 %) Maduro puede obtener una victoria con 55 % de los votos frente a 41 % de un candidato opositor —al momento del estudio Falcón no había formalizado su candidatura—. La brecha se amplía si la consulta solo se hace entre quienes se muestran totalmente seguros de ir a votar (31 %). Maduro obtiene la victoria con 58 % frente a 38 % de la oposición.

Un escenario totalmente distinto se da si se logran condiciones electorales que produzcan confianza en los electores. El encuestador explicó que si 82 % de los electores acuden a votar, el candidato de la oposición podría ganar con 55 % frente a 30 % de Maduro, ventaja más que suficiente para asegurar la victoria. “La gente que se va a movilizar es fundamentalmente el núcleo duro del chavismo. Eso es dramático para el país porque lo demás, como los militares, etc., son cantos de sirena”, expresó.

Penfold indicó que en un escenario en el que “todo el mundo sale a votar” tampoco es una garantía del triunfo opositor y recordó el caso de la elección Capriles-Maduro en 2013, en la que Maduro se impuso con poco más de 1 % de los sufragios. Indicó que la clave es que la oposición movilice a toda su base y logre aglutinar “una coalición muy grande” que incluya actores internacionales y que le permitan tener una ventaja no menor a 16 %.

Si quiere ganar por 4 puntos de diferencia tiene que tener una ventaja de 18 puntos. Si a eso le meto la abstención opositora, Falcón gana con poco más de millón y medio, pero entonces tomamos en cuenta el efecto de conversión de voto [carnet de la Patria] y el Gobierno me gana por 5 puntos.

Acerca de la interrogante de “¿vamos a tener cambio?”, Penfold respondió: El escenario más probable es que el 20 de mayo vamos a elecciones y la probabilidad de que perdamos es alta, pero en el agregado los otros escenarios [como una nueva prórroga de los comicios] suman más probabilidad, esto es inestable por la situación economía. El Gobierno intentará ir a elecciones semicompetitivas, por el sistema actual que tenemos. El Gobierno tratará de ir, pero eso depende de nosotros, de qué tan movilizada está la sociedad, la responsabilidad es nuestra.

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Cabrera indicó que 39 % de los encuestados indican que tiene confianza en el CNE, pero 7 de cada 10 piensa que es mejor votar que abstenerse. La desconfianza se acentúa entre los opositores pues 9 de cada 10 no confía en el Poder Electoral y un porcentaje similar señala que “dictadura no sale con votos”. Pero tres cuartos de los opositores encuestados se muestran de acuerdo en acompañar la votación con protestas de calle y dos tercios se inclinan a votar, a pesar de la poca credibilidad que le asigna al CNE. “El 70 % de los venezolanos piensa que el voto es la única herramienta de los demócratas”, explicó Cabrera sobre las cifras contradictorias.

Penfold fue consultado sobre la abstención como estrategia para lograr el cambio político. El tema del boicot como estrategia, lo que veo es que es extremadamente complejo de medir si va a ser exitoso. Las medidas de eso son: que la comunidad internacional lo desconozca [a Maduro] porque esos boicots no funcionan a las primeras de cambio y funcionan solo a veces, eso está documentado. Funcionan cuando nos movilizamos para eso: tienes que tener respuesta a quién, cuándo y cómo va a movilizar a las personas, debes responder esas preguntas.

Opinó que el Gobierno ha sido hábil en dividir, desmovilizar y desmoralizar y eso ha minado la vía electoral como mecanismo. Hay otros mecanismos, ¿son exitosos? No lo puedo decir, mi impresión es que no somos efectivos en hacer lo que hacemos hoy [abstención] y por eso Maduro va adelante con las elecciones, pero va a pagar un precio altísimo.

Un 30 % no culpa al Gobierno

Cabrera también se refirió otros estudios hechos por Consultores 21, indicó que el llamado “clima de la nación” está ubicado en -64,7 %, lo que apunta un bajo estado de ánimo de la población.  Precisó que 8 de cada 10 personas piensan que el país está mal y más de la mitad esperan que la situación empeore. Un 70 % señala como principal problema del país el económico, 69 % señala que su estado de ánimo es negativo frente a 29 % que indica que es positivo.

Agregó que, entre quienes muestran disposición a votar, 58 % responde que su estado de ánimo es positivo, frente a 42 % negativo, otro dato que revela que los seguidores del Gobierno son los que tiene mayor disposición a sufragar.

Añadió que 90 % coincide en que existe una crisis económica en el país, mientras que 7 de cada 10 evalúa negativamente gestión de Maduro. La región central es la que peor la evalúa con 80 % y la que le da mejor calificación es Caracas, con 4 de cada 10. Algo que Cabrera atribuye al mejor funcionamiento del reparto de las cajas de comida de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

Dos tercios de población piensan que el responsable de la situación del país es el Gobierno, 1 de cada 10 dice que es sabotaje de oposición, 1 de cada 10 [señala a] la guerra económica y 1 de cada 10 indica que la caída de precios del petróleo. Entre 30 % y 35 % de las personas culpa de la crisis a factores distintos al Gobierno, explicó.

Retrocesos económicos históricos

Los economistas Ramon Key y José Manuel Puente expusieron las perspectivas de esta área. Key destacó la situación de la industria petrolera cuya tasa de declinación de producción de barriles llegó a 30 %, algo que atribuyó a la falta de inversión en la industria y al retraso de pagos a los proveedores, lo que ha paralizado la capacidad operativa de la empresa. Esto se suma a un escenario de precios bajos del crudo en los próximos años. Es como si para hacer la torta no tienes la harina o la tienes, pero no los huevos y no puedes hacer nada, el círculo se retroalimenta.

Puente destacó datos como que es la primera vez en la historia que Venezuela tiene 4 años seguidos de recesión económica (2013-2017) y que el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita es similar al de 1955. “Retrocedimos 60 años”, dijo y añadió que esto representa la pérdida de 35 puntos del PIB en esos cuatro años. Esta es la crisis macroeconómica, en términos recesivos, más aguda que haya vivido América Latina en los últimos 40 años.

Destacó que en los últimos 10 años Venezuela ha estado entre las 10 economías con más inflación en el mundo y que 45 % de pobreza en 1998 pasó a 87 % en 2017. “Según Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de la Población Venezolana (Encovi 2017) las personas en pobreza extrema perdieron 11,4 kilos de peso”. Indicó que el problema del efectivo se agravará. No hay un número de billetes, ni la liquidez necesaria y los pocos billetes los emites en denominación equivocada. El billete de 100 ocupa el 40 % de la emisión y el de 100.000 solo 0,3 %, esto va a generar un colapso en el sistema de pago de la economía.

Entre las recomendaciones mencionó ir hacia “la libre convertibilidad al estilo peruano y chileno”, la búsqueda de recursos financieros para fortalecer el sector externo de la economía, “focalizarse” en reducir la inflación mensual; un ajuste o reforma fiscal y eliminar los controles de precios. “Puedes generar subsidios directos focalizados, no generalizados, que hacen que colapsen servicios como la energía eléctrica o la producción de harina”.

Foto: Carlos Crespo



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