La hermana de Jean Carlos Conde, de 22 años, uno de los fallecidos en el Centro de Detención Preventiva de Puerto Ayacucho, contó que tenía la cara destrozada y múltiples impactos de bala. Llamó a sus parientes antes de la toma para pedirles que rezaran por él.

Caracas. Mi hermano tenía múltiples impactos de bala, la cara la tenía destrozada por un lado y por el otro era el único que tenía reconocible. Cuando entré a la morgue a reconocerlo lo que vi fue horrible, había muchos cuerpos con tiros.

Yoselky Morillo mantuvo la esperanza de que su hermano, Jean Carlos Conde Morillo, estuviera vivo. Pero formó parte de los 39 fallecidos que dejó la toma del Centro de Detención Judicial de Amazonas (Cedja), en Puerto Ayacucho, la madrugada del pasado miércoles 16 de agosto.

Familiares cavaron fosas para agilizar el entierro y que los cadáveres no se descompusieran más

La tarde de este jueves 17 de agosto le entregaron su cadáver, ya en estado de descomposición. Su familia tuvo que correr con los gastos del entierro en el cementerio de Puerto Ayacucho e incluso cavar el foso.

Mis tíos se fueron desde la mañana a cavar el foso porque si esperábamos, el cadáver estaría más descompuesto y queríamos enterrarlo el mismo día. Cuando llegamos a la 1:00 p. m. había varios familiares haciendo lo mismo, porque la Gobernación nos colaboró con algunos materiales, contó Yoselky.

Las familias tuvieron que cavar por sus propios medios los fosos para enterrar a las víctimas, ya que en el cementerio Payaraima no se daban abasto y no se esperaba una masacre de este tipo. Después de las 4:00 p. m. llegó una maquinaria para ayudar al resto de parientes.

Funcionarios de CorpoAmazonas pretendían que los enterráramos en fosas comunes, sin cajones, pero nos opusimos y llegamos al acuerdo de que buscarían maquinaria. Eso fue un descaro, ellos quisieron lavarse las manos ayudando con las fosas, luego de esta masacre que hicieron, contó.

La noche del martes 15 de agosto, el joven de 22 años llamó a su familia a las 10:00 p. m. y les avisó que iban a tomar el centro. Recen mucho por mí, los quiero, fue lo último que escuchó Yoselky a través del teléfono.

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De inmediato, su hermana acudió a las adyacencias de los calabozos, a pocas cuadras de su casa, y encontró una escena de guerra. “Se escuchaban muchísimos tiros y detonaciones de granadas, era horrible, el tiroteo fue por nueve horas, a las 7:00 a. m. se calmó todo”.

Durante la madrugada, los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que acordonaron la zona no les dieron información de ningún tipo a los parientes, solo alegaron que estaban tomando el centro de detención preventiva. También había efectivos de la Policía del estado Amazonas, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y el Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas), según vieron parientes de los detenidos.

Desde hace un mes la zona estaba tomada y esa madrugada lo reforzaron y nos mantuvieron alejados a una cuadra y media. Fue una masacre, fue devastador, era una agonía no saber qué les estaba pasando y escuchar ese tiroteo, contó.

Luego de casi 12 horas en vilo, a las 11:00 a. m. del miércoles, los familiares tuvieron un poco de información. Una mujer a bordo de una moto, quien no se identificó, les indicó que se dirigieran a la morgue del hospital Dr. José Gregorio Hernández, en Puerto Ayacucho.

“Ahí nos pidieron las cédulas de los familiares. En la tarde entregaron una lista y aparecía mi hermano entre los muertos, aunque al principio no estaba identificado”.

Juan Carlos Conde tenía dos años y 10 meses en los calabozos de Puerto Ayacucho, en calidad de procesado, por delito de robo. Fue capturado por la GNB cuando salía de una fiesta con un amigo y le revisaron los bolsillos a un hombre en estado de ebriedad.

Vivía con su madre, tres hermanos y su pareja en el barrio Monte Bello de Puerto Ayacucho. Mientras estuvo en prisión nació su único hijo, quien actualmente tiene dos años.

“Ni siquiera pudo conocer la cara de su hijo, nunca quiso que se lo lleváramos a prisión”, soltó.

El gobernador del estado Amazonas, Liborio Guarulla, destacó que en el centro de detención había 105 presos. Destacó que desde hace tres meses había presencia militar por las recurrentes amenazas de ataques de guerrilleros.

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Primera masacre en un calabozo

Los 39 detenidos ultimados dentro del Cedja conforman la primera masacre ocurrida dentro de un calabozo policial en el país, según Carlos Nieto Palma, coordinador de ONG Una Ventana a la Libertad.

“En enero, el Ministerio de Interior, Justicia y Paz tomó posesión ese centro de detención preventiva porque se intervino la Policía del estado Amazonas”, destacó.

El Cedja, que fue clausurado luego de la intervención, era el único centro de detención preventiva en Amazonas, con hacinamiento. Nieto Palma explicó que en este estado no hay cárceles y agudiza la situación carcelaria.

Néstor Reverol, ministro de Interior, Justicia y Paz, dijo que la GNB ingresó al calabozo porque estaba fuera del control de la policía. En ese retén solamente había era tres custodios con un director y un subdirector y las fuerzas del orden tuvieron que actuar y fueron recibidos con armas largas de fuego y con granadas.

33 reos fueron trasladados a San Fernando de Apure, según información policial.

Nieto Palma, quien es defensor de los derechos humanos de los privados de libertad, comentó que luego de las tomas, las autoridades creen que solucionaron el problema, pero al contrario hay que investigar cómo ingresaron las armas y granadas a los calabozos.

El Ministerio para el Servicio Penitenciario no ha asumido la responsabilidad de ser el garante de los derechos humanos de los privados de libertad.

Los centros de detención preventiva están diseñados para albergar a detenidos hasta por 72 horas. Una Ventana a la Libertad documentó que en el primer semestre de 2017 fallecieron 27 privados de libertad en calabozos, en 89 calabozos investigados.

Denunciaron que hay hacinamiento grave y que las condiciones de infraestructura no se encuentran aptas para mantener a tantas personas, hay celdas que no tienen ventilación, agua ni iluminación.

Un día después de la masacre, la presidenta de Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez, felicitó a la exministra para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, por su trabajo. “El sistema penitenciario venezolano es uno de los mejores del mundo, el mejor del mundo”, dijo.

Fotos: Gobernación de Amazonas



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