En un año, las autoridades gubernamentales han informado en tres ocasiones sobre el despliegue de efectivos en el subterráneo. Sin embargo, en un recorrido realizado por Crónica.Uno solo se observaron ocho uniformados en tres estaciones.

Caracas. El Metro de Caracas se convirtió en escena del crimen. El pasado 12 y 24 de enero, dos personas fueron asesinadas dentro de las estaciones Miranda y Los Cortijos. El 24 de febrero, en El Valle hallaron el cuerpo de un joven de 17 años entre los rieles de la estación.

También el pasado 5 de febrero fue activada una bomba lacrimógena en la estación Plaza Venezuela hecho que se repitió cuatro días después en Petare. La cuenta oficial del servicio subterráneo calificó la situación como un “acto terrorista” y añadió que cuatro personas fueron detenidas por estar presuntamente involucradas en el asunto. De los asesinatos no hubo declaraciones.

Ante esto, el 27 de febrero, el viceministro de Prevención y Seguridad Ciudadana, Endes Palencia, informó que la seguridad dentro de las instalaciones del sistema “se reforzará” con la presencia de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

No obstante, el equipo de Crónica.Uno solo constató la custodia de tres uniformados de la GNB y cinco de la PNB en las estaciones Plaza Venezuela, Altamira y Chacaíto, durante un recorrido realizado en 11 estaciones del sistema subterráneo entre el miércoles 28 de febrero y jueves 1° de marzo.

GNB detiene a dos jóvenes en Chacaíto para revisarles el bolso.

Nancy Morales tampoco ha visto ni la sombra de efectivos. Utiliza el servicio todos los días para realizar sus labores como mensajera, por lo que considera que si de verdad hubiese presencia de funcionarios, tal vez los delitos disminuirían.

Tengo que estar pendiente de mis pertenencias, aparte de que las instalaciones son fatales. A cada rato escucho las noticias de los asesinatos o de algún robo en los andenes antes de que cierren las puertas, relató.

En Chacaíto, guardias nacionales detuvieron a dos muchachos para revisarles sus bolsos y pedir identificación. El encuentro no pasó a mayores y los cuatro siguieron su camino: mientras los jóvenes volvieron a la espera de alguien, los dos militares desaparecieron entre la multitud para repartirse las seis salidas que conforman la estación.

Yo en lo posible intento no utilizar el Metro. Aunque con los problemas con las camionetas, lo he tenido que usar a menudo. En las instalaciones se nota el vacío de seguridad y la falta de colaboración de los usuarios y el personal. Los robos en los vagones son lo cotidiano, por ello intento no salir con nada encima cuando utilizo el sistema, sostuvo Wendy Villamizar desde la estación La Hoyada.

Sin personal en varias de las estaciones y sin los funcionarios a la vista, las posibilidades de pedir ayuda en caso de un delito escasean. Francisco B. fue asaltado este jueves 1° de marzo dentro de las instalaciones de la estación Teatros de la Línea 4.

Dentro de la estación, al bajar la primera escalera de acceso, fui abordado por dos hombres y una mujer. Me pegaron contra la pared de la estación y me apuntaron con una pistola, mientras la mujer me ‘cachaba’, se llevaron mi celular bajo amenaza de ‘explotarme’. Esto sucedió durante varios minutos sin que pasara ningún otro usuario, mucho menos un operador o un funcionario policial.

Por la escasa vigilancia, quienes utilizan las instalaciones día a día prefieren no exponer sus pertenencias. Y en caso de esperar a alguien, optan por recorrer todas las salidas antes que revisar el celular o enviar algún mensaje de texto.

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Ante la falta de personal, algunos accesos a las estaciones permanecen cerrados.

Dentro del sistema, los parlantes hacen el llamado a sus usuarios: que mantengan sus bolsos en la parte delantera. Mientras que, en ocasiones, los pocos operadores que hay en las estaciones llaman hasta tres veces a los funcionarios que, se supone, las resguardan.

Yo me escondo el celular y procuro no permanecer cerca de la gente, porque algunos son carteristas y así aprovechan de sacar los teléfonos y dinero de los bolsos. Deberían poner funcionarios en cada una de las salidas de las estaciones y en los andenes, declaró una mujer que prefirió mantener su nombre en anonimato.

En las estaciones de La Bandera, Los Símbolos, Ciudad Universitaria, la transferencia hacia la línea 4 y Sabana Grande, funcionarios brillan por su ausencia. La misma historia se repite en Gato Negro, Capitolio y El Silencio.

Hay quienes prefieren mantenerse alejados de las personas para evitar algún hurto.

Cuatro intentos en dos años

Caño Amarillo fue la estación donde el ministro de Relaciones Interiores Justicia y Paz, Néstor Reverol, desplegó en enero de 2017 unos 1100 funcionarios de seguridad para cubrir las 48 estaciones que componen el servicio subterráneo.

Sin embargo, más de un año después solo se ven casetas y accesos cerrados, mientras que un grupo de jóvenes ofrece asistencia jurídica a los usuarios.

Esa no sería única vez que Reverol desplegaría funcionarios de seguridad en las estaciones. El 5 de agosto de 2017 el ministro informó, una vez más, que se activaría una oficina del Cicpc dentro de las instalaciones, la cual tampoco fue observada en el recorrido.

Asimismo, en febrero de 2016 el gobierno de Distrito Capital inició un plan piloto en la línea 1 del Metro con la participación de funcionarios de la GNB, PNB y guardias patrimoniales y brigadistas, que hoy día no figuran por ningún lado.

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Los usuarios insisten en que se tome en serio el asunto de la seguridad en el sistema a fin de que disminuyan los crímenes.

Sucesos en cuatro meses

27 de noviembre 2017: Un hombre fue arrollado, en la estación de Chacaíto, luego de que usuarios forcejearan con delincuentes que aprovechaban para hurtar carteras y billetes.

28 de noviembre 2017: Un día después, una joven de 20 años murió al caer en los rieles de la misma estación, presuntamente en una situación de forcejeo con delincuentes que intentaron robar en el andén.

24 de enero 2018: Brandon Alexander Guevara Montilo, de 22 años, fue asesinado en la estación Miranda, después de que un antisocial intentara robarle su celular.

27 de enero: Se registró un tiroteo entre Los Cortijos y La California, donde fue asesinado Antonio José Porras Vásquez al recibir un tiro en la nuca. Varias personas resultaron heridas.

5 de febrero: Lanzan una bomba lacrimógena en la estación Plaza Venezuela, lo que obligó a la suspensión del servicio durante horas.

9 de febrero: Vuleven a lanzar una bomba lacrimógena en la estación Petare. Según la cuenta del sistema, cuatro personas fueron detenidas.

24 de febrero: Hallan el cuerpo de Wilfreiber Leonardo Campos Molina, de 17 años, entre los rieles de la estación El Valle. Los operadores indicaron a los familiares que las cámaras de seguridad no apuntan al lugar donde se encontró el cuerpo.

Fotos: Shaylim Castro



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