Con la contienda presidencial del 20M, el Ejecutivo ha restado dos semanas de clases al calendario escolar 2017-2018, con lo cual se han perdido cuarenta objetivos académicos, denuncian representantes del gremio.

Caracas. Para quienes pontifican la educación como una respuesta a la crisis, la suma del calendario escolar 2017-2018 no cuadra. Al cronograma iniciado el 18 de septiembre no solo se le faltan días, la comunidad educativa también demanda profesores, pupitres y servicios básicos para cumplirlo a cabalidad. Pero existe un factor distinto que descompleta los objetivos académicas en los niveles de educación inicial, media y diversificada: los eventos electorales.

A los 201 días de actividades escolares previstos para este año, el gremio docente no solo ha tenido que restar los días accidentados por falta de agua, electricidad o paro de transporte. El sector también descuenta los días de receso de cara a las contiendas electorales que restan a los alumnos tiempo para su formación.

Nancy Hernández de Martín, miembro de la Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes, advierte que la suspensión de actividades por el cronograma electoral pone los asuntos políticos por encima del derecho a la educación.

La medida de paralizar las clases entre el 15 y el 21 de mayo sacude las aulas y suprime por lo menos 20 objetivos del calendario. La decisión gubernamental priva a los estudiantes de cuatro objetivos diarios, según la portavoz de Fenasopadres.

Unidad Básica Domingo Faustino Sarmiento<br /> Foto: Luis Miguel Cáceres / Crónica Uno

A la cuenta por la contienda presidencial del 20 de Mayo, la comunidad académica suma también el receso por las elecciones regionales de 2017 que obligó a paralizar las actividades entre el 08 y 16 de octubre de ese año, y los imprevistos por la pesadilla cotidiana: el desabastecimiento de alimentos, la inseguridad y la diáspora que deja a la aulas sin su principal recurso. En total se han perdido dos semanas de clase, lo que es igual a decir 40 objetivos.

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La medida se da en un contexto en el que los directivos de escuelas reportan niveles insospechables de deserción de alumnos, un problema que se hace profuso en el ramo docente que tampoco escapa de las secuelas de la crisis.

“Todos los derechos son iguales y el Estado tiene la plena obligación de garantizar el ejercicio de todos los derechos, sin comprometer ninguno”, aduce Nancy Hernández, quien asegura que el Ministerio de Educación ha relegado su mayor responsabilidad.

La reciente interrupción no solo arropa a los 14.638 centros de votación, también ha dejado en letargo a todo el sistema educativo nacional, de acuerdo con la circular refrendada y divulgada por el ministro de Educación, Elías Jaua Milano, este miércoles.

“No hay un día escolar perdido que pueda recuperarse. Y el ministerio no ha manifestado ninguna intención para cumplir el programa en un tiempo distinto. Jaua decide de manera arbitraria que todos los planteles van a tener una semana sin clases, cinco días hábiles y no ofrece alternativas”, se cuestionan desde Fenasopadres.

Fuente: Observatorio Educativo de Venezuela

Leonardo Carvajal, miembro de la Asociación Civil Asamblea de Educación, asegura que hay dos cosas exageradas de cara a la contienda electoral: la campaña es corta, pero la interrupción de las actividades académicas es excesivamente larga.

Cinco días sin actividades es un exceso. Lo que viven las instituciones educativas es un cuadro nefasto. La pérdida de maestros y profesores es cada vez más grave. En bachillerato hay un éxodo afincado de profesores que se marchan a otros países, a otros trabajos, dice Carvajal, quien vaticina que en panorama más dramático en julio.

A su juicio de Carvajal, el cuadro es totalizante e incluye la devastación de la economía, la hiperinflación y el pago de los artículos a precio de dólar paralelo.

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Desde la Asociación Civil Asamblea de Educación advierten que un docente venezolano apenas gana 6 dólares por mes, un monto que está lejos de cubrir la canasta básica que se ubica en 36.9 millones de bolívares, según la medición divulgados en marzo por Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros. “Cuando se pierden docentes, se pierden clases todos los días”, remata Carvajal.

Noelbis Aguilar, directora nacional del Programa Escuelas Fe y Alegría, sostiene que la interrupción de las clases resta vitalidad al último trimestre del año escolar.

“Más allá del tema de seguridad, si la gente cree en estas elecciones, si está felizmente convocada como dice Maduro, cuál es el problema de tener clases”, se pregunta Aguilar.

En el caso de Fe y Alegría, la medida incide sobre sus 173 planteles educativos, de los cuales 26 están ubicados en Caracas y Vargas y 13 en Miranda. Al margen de cualquier coyuntura, Aguilar señala que las consecuencias son irreversibles.

“Es un déficit cognitivo que tiene un costo muy alto a nivel social y en las competencias laborales y productivas de una generación cuya formación se ve afectada por la mala gestión del Gobierno”.

Las cifras de Fe y Alegría reproducen las consecuencias de un país venido a menos. Entre enero y abril, la organización ha perdido 5000 docentes y profesionales del área administrativa, que han sido repuestos con dificultades.

Unidad Básica Domingo Faustino Sarmiento<br /> Foto: Luis Miguel Cáceres / Crónica Uno

Fotos: Luis Miguel Cáceres



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