Todavía en el servicio de Nefrología hay tres niños con bacterias. Ya limpiaron las máquinas de diálisis, pero las mamás aseguran que a los tanques generales no les han hecho mayor mantenimiento. En el hospital no hay insumos. Vicky Fernández, madre, contó que este mes ha gastado Bs. 400.000 en exámenes que no se realizan en el centro asistencial.

Caracas. La mañana de este viernes 21 de julio, la entrada del hospital J.M. de Los Ríos estaba abierta de par en par, para dar paso a los obreros que iban y venían con carretillas y materiales de construcción. El polvillo de la tierra y el cemento estaba en el piso y en el aire. Se colaba entre los pacientes con tapabocas y en silla de ruedas que a cada rato se veían por los pasillos de la planta baja, en donde además hay arrimadas sillas, camas y aparatos médicos.

En estos momentos están remodelando un ala contigua a las oficinas de administración. También el área de Emergencia, Infectología y Triaje.

En el piso 3, donde están Medicina 1 y 3, todavía no hay obreros y los espacios están en ruinas. De hecho, hay un ascensor que le da la cara a los escombros y que ni siquiera tiene botón de llamada.

Hay salas de hospitalización que se comparten con escombros.

En el piso 4 ya está lista el área de hospitalización de Nefrología. Un cartel y una miliciana impiden el paso. Desde hace cuatro años ofrecen su reinauguración.

Desde hace cuatro años ofrecen entregar este servicio.

Y mientras esto sucede, 10 niños están hacinados en otros servicios.

Entre ellos está Andrés, de 14 años, quien tiene cuatro meses hospitalizado luego de que adquiriera una bacteria a través de la máquina de hemodiálisis.

Vicky Fernández, su mamá, contó que es la primera vez que pasa tanto tiempo con su hijo recluido. En otras ocasiones se quedaba 15 días, tres días. Pero esta ha sido la vez más larga producto de una contaminación. Nos dijeron hace 15 días que iban a cerrar la unidad. Pero no hay para dónde llevarlos. A mí me dicen que le busque cupo en una unidad de adultos. Sin embargo, no quiero porque a él le colocan las transfusiones aquí y lo chequean aquí. Además, él enfermó en el J. M..

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La semana pasada al adolescente le cambiaron el catéter y del quirófano salió con fiebre de 40. Aún no lo han dializado, por lo que se supone que se infectó en el quirófano. Ahora tengo que hacerle otro cultivo. Por eso digo que aquí no cambia nada. Están remodelando, y seguimos con los mismos problemas.

Andrés es el hijo mayor de Vicky, pues además tiene dos hijas de 12 y 8 años y un embarazo de cinco meses. Contó que este mes ha gastado Bs. 400.000 haciéndole exámenes a su hijo.

En este puesto asistencial no le hacen los Electrolitos, los Gases Venenosos, ni el PPT, entre otros estudios que a veces le piden semanalmente.

Tres veces por semana tienen que dializar a Andrés. Su madre pasa todos los días en el hospital y no tiene empleo, por lo que los gastos los cubre a través de donaciones. Lo mismo con los medicamentos y antibióticos, que consigue por colaboraciones.

“Por eso digo que nada ha cambiado”, reflexionó, mostrando en su rostro una mezcla de impotencia y resignación.

Mientras se mueve de un lado a otro buscando cómo mantener estable a su hijo. Otra mamá, Astrid Da Costa, lleva un mes con Daykei, de 8 años, hospitalizado, pues también se contaminó con una bacteria.

Su caso no se diferencia mucho del anterior. Ella lleva un mes que no ve a sus otras dos hijas de 5 y 3 años por estar al pie de la cama de Daykei, a quien la infección no le da tregua y lo tiene descompensado.

Tiene muchos dolores en los huesos, hay días en los que no se para. No come, tiene ahora un soplo en el corazón, hipotensión y los glóbulos blancos disparados. Tengo que hacerle de nuevo los exámenes, pero no tengo el dinero. Estoy esperando a ver si me ayuda una fundación.

A su bebé lo dializan dos días a la semana, pero hay que hacerle laboratorios por fuera del hospital casi todos los días.

La doctora me dijo que necesita muchos cuidados, pues está delicado. Hasta la frecuencia cardíaca la tiene alta. Ha hecho resistencia a algunos antibióticos. Se los estaban colocando vencidos. Ahora hay que cambiarle el catéter.

Ambas madres sufren un calvario: no tienen dinero para cubrir los gastos, sus hijos están en estado crítico y el hospital no les garantiza la salud; mientras trabajos de remodelación avanzan, las deficiencias de insumos y medicinas están a la orden del día.

En este espacio, en el piso 3, no están trabajando.

La milicia ronda cada espacio —según se están robando los bombillos de los pasillos y quieren atrapar a los ladrones. Por tanto, ellas hablan con mucho disimulo. De vez en cuando por sus habitaciones se ven pasar los obreros. “Pero al director nuevo no le hemos visto la cara”, señalaron.

Lo que hay

Se avanza en la remodelación del área de Nefrología, la cual está siendo ejecutada por el 6to. Cuerpo de Ingeniería del Ejército Bolivariano de Venezuela, Fundeh y la Dirección Estatal de Salud. Prometieron tenerla lista para dentro de tres semanas. Llevan cuatro años ofreciendo lo mismo.

Paralelamente, se remodela el servicio de Medicina II, en la torre de hospitalización.

Fotos: Luis Miguel Cáceres/Mabel Sarmiento Garmendia



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