Hace poco hicieron una colecta para comprar cemento, tierra y cabillas para rehabilitar la única vía de acceso. Permanentemente la comunidad organiza jornadas de recreación y deportivas para niños y adultos. Desde 1969 apuestan a la organización comunitaria.

Caracas. Desde hace ocho meses la calle principal del barrio El Esfuerzo, en Antímano, que es de cemento y muy empinada tanto que pone las batatas duras, presentaba problemas de filtraciones. Se hicieron huecos, se resquebrajaron las juntas y se hundió parte de la losa. Los carros y el transporte de la ruta troncal pasaban con dificultad. Con palos, los vecinos podían cruzar la calle que se construyó en 1970. Este fin de semana los residentes le dieron vuelta a la historia: echaron mano a la autogestión y parapetearon su única vía de acceso.

Armando Díaz, uno de los fundadores de la comunidad contó a Crónica.Uno que en 1969 se organizaron para consolidar la comunidad. Metieron las cloacas y un año después los vecinos construyeron la calle. Todos pusieron su granito de arena y el que no podía trabajar en la construcción pagaba un obrero, con tal, de ver mejoría en el barrio.

La calle se completó con 324 metros lineales y a partir de ese momento El Esfuerzo -en un principio pensaron ponerle San Onofre- salió en el mapa catastral.

Los vecinos cuidaron de sus espacios, pero ya con menos recursos no podían mitigar obras cuya competencia era de las autoridades locales, como es el caso del suministro eléctrico y la distribución de agua potable.

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Para ello era necesario tener maquinarias, cables, tubos, camiones y mano de obra calificada.

Desde hace ocho meses tenían un bote aguas limpias.

Así llegaron al 2017, parapeteando el barrio, hasta que la calle comenzó a pasar facturas más grandes: las filtraciones le hicieron huecos y hundimientos y ante la poca respuesta de las autoridades municipales, los vecinos, motivados por Gladys Márquez, decidieron retomar los años buenos de la autogestión.

Hicieron recolectas y compraron los materiales: cemento, tierra, piedras y cabillas. Reunieron a los hombres del barrio y con picos y palas iniciaron una jornada de rehabilitación de la vía.

José Gregorio Ochoa, líder vecinal, contó que las filtraciones de aguas blancas generaron el colapso del paso.

Los vecinos hicieron “vacas” para comprar el material.

“Ya una moto se destrozó producto de mal estado. La gente tenía temor de que ocurriera un accidente más grave. Es una calle muy empinada que con el paso de agua es una guillotina. Si le caía una gota de aceite iba a ocurrir una tragedia. Por eso, los residentes se unieron y formaron una especie de autogobierno y resolvieron las fallas más grandes”.

“No vino el alcalde. Tampoco el consejo comunal se preocupó por la situación. Aquí viven muchas personas de la tercera edad, los niños corretean cuando van y vienen del colegio y, a veces, los jeepses no tiene chance de maniobrar cuando ya tienen encima el hueco”, señaló Virginia Galindo.

Pero este no es el único trabajo que sale de la propia comunidad.

En El Esfuerzo dicen que le hacen honor al nombre, pues -pese a las adversidades- organizan eventos deportivos y recreativos para los chamos y para los abuelitos, jornadas médicas y también están formando líderes comunitarios.

Fotos: Cortesía vecinos



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