Un informe de Ecoanalítica señala que en los estratos D y E de la población experimentaron un giro pronunciado tanto en la estructura como en los niveles de su consumo.

Caracas. La prolongada crisis económica ha obligado a cambiar los patrones de consumo y las familias establecen más prioridades, en especial, las de menos ingresos.

Un informe de Ecoanalítica sobre la canasta familiar destaca que “la mayor parte de la población se encuentra en condiciones de dificultades, y ha tenido que migrar el gasto en consumo de diversos bienes y servicios, priorizando el gasto en alimentos y transporte”.

Por las distorsiones de la economía, la producción ha mermado y los venezolanos padecen la ausencia de artículos básicos y una elevada inflación que deteriora sus ingresos. La firma estima que en lo que va de año la pérdida del poder adquisitivo ha sido de 37,2 %.

Este deterioro lleva a imponer prioridades y en la canasta básica de los más pobres los alimentos tienen un peso de 90 %, de manera que en esos estratos lo más importante es la comida. Por tanto, la aceleración en los precios de los alimentos impacta con fuerza.

El reporte detalla que “81 % de los venezolanos se encuentra en condiciones de pobreza, es decir, la mayor parte de la población pertenece a este último estrato D-E. Este grupo ha experimentado un giro pronunciado tanto en la estructura como en los niveles de su consumo. Este estrato se caracteriza por una transformación estructural de su canasta, en la cual alrededor del 90 % se destina a alimentos, con un gran peso del restante que está comprendido por el pago de transporte”.

Aunque las familias con menos ingresos están incluidas en planes como la distribución de bolsas de comida, dicho despacho no es regular.

La firma agrega que en los estratos B-C (clase media) las alimentos tienen un peso de 60 % en la canasta. “Existe otra proporción de la población que, aun cuando no se encuentra en condiciones de pobreza, ha visto mermado su consumo: la clase media. En este grupo, se encuentran aquellas personas que, debido a la destrucción de los precios relativos de la economía, poseen niveles de ingreso que no les permiten mantener los niveles de gasto que poseían en años anteriores, y, por tanto, se han visto en la necesidad de reajustar sus prioridades. Esta clasificación se caracteriza por una mayor ponderación en el rubro de alimentos y transporte, pero manteniendo ciertas ‘comodidades’ como restaurantes y bebidas alcohólicas”.

Los voceros oficiales mantenían un discurso de que en la asignación de dólares los sectores clave son alimentos y salud, pero las empresas de estas áreas ya no reciben divisas a 10 bolívares, muchos tienen dólares vía el sistema complementario a una paridad mayor y que actualmente tiene más de un mes suspendido. Por tanto, aquellos que han decidido mantener operaciones recurren al paralelo, lo que impacta en los precios de los productos, incluyendo los que conforman la canasta básica.

La encuesta de coyuntura de Conindustria del segundo trimestre reveló que justo la baja demanda por el deterioro del ingreso es uno de los aspectos que está afectando la actividad.

Los analistas estiman que ante la continuidad de la crisis, el consumo al cierre de este ejercicio tendrá una caída de más de 30 %.

Foto referencial: Cristian Hernández



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